Retro-análisis de Killer is Dead para Xbox Series X

Vuelvo un día más con un análisis, pero esta vez recupero del baúl de los recuerdos un título de Xbox 360. De mano de Suda51 nos llegó allá por 2013 el título llamado Killer is Dead, un peculiar juego con una estética bastante única. El estudio responsable es conocido por otros juegos difícilmente clasificables como Lollipop Chainsw(2012) y No More Heroes(2008). Como veis, me gusta traeros cosas diferentes que quizás pasasteis por alto en su momento, pero que gracias a la retrocompatibilidad mejorada sigue siendo buen momento para jugarlas.

Obra audiovisual atemporal

No se puede hablar sobre Killer is Dead sin entrar en el apartado artístico y sonoro. En obras como estas el apartado audiovisual siempre es clave. El título opta por un corte de estilo cómic con colores intensos y efectos blur por pantalla. Incluso puede resultar agresivo o molesto el contraste aplicado a la zonas oscuras. En algunas situaciones es como intentar ver una película con escenarios oscuros en una habitación demasiado iluminada. Quitando esto, la puesta en escena cumple y aun habiendo pasado 8 años desde el estreno. El juego mantiene el tipo y ofrece una experiencia perfectamente aceptable en 2021.

Obviamente, al jugar en Xbox Series X podemos disfrutar de un frame rate totalmente estable y de la máxima resolución que permitiese el título. Sin olvidar detalles adicionales como el Auto HDR de las consolas de nuevo generación de Microsoft. Lo cual nos trae un nuevo espectro de colores para plasmar el trabajo de Goichi Suda. No obstante no se vive solo de gráficos, pues Killer is Dead luce una banda sonora muy llamativa y bien organizada para acompañar cada situación. Desde punk rock a música clásica, todo momento tiene su clímax.

En cuanto a los decorados, puedo confirmar que hay buena variedad entre ellos y mucha creatividad en su diseño. Sin duda la mente de la que salió todo este lore y escenificación es un auténtico caos de ideas y colores. Siempre agradezco toparme con juego que exploren ideas más oníricas e intangibles a la hora de plasmar los lugares por los que paseamos durante el juego. Todo hilado en una sucesión de momentos extraños, perturbadores y muy descabellados. El juego juega todos los palos de la locura y la el desequilibrio mental.

Si nos centramos en la trama, que no es moco de pavo, no encontramos con una historia de unas 5 o 6 horas según la habilidad de cada uno. Tal como pudimos ver en el retro-análisis de Asura’s Wrath, este título también apuesta por traer el anime al mundo del videojuego. Y no es un tema de estética, sino de forma de contar la historia y de separación por capítulos. Es más, cada capítulo tiene su presentación y el opening de escasos segundos del juego. En cuanto al texto que hila la trama, podríamos catalogarlo más de seinen que de shonen. La historia es oscura, confusa y retoricada moralmente. Aunque tampoco es que vaya a desquiciar a nadie a día de hoy.

Hack n Slash simple pero efectivo

Vamos a ponernos serios. Esto no es una web sobre anime, estamos aquí por los videojuegos. Killer is Dead es un hack n slash de la época. Un título de acción en tercera persona lleno de frenetismo. El combate se basa en golpear con X, romper la defensa con Y y evadir o bloquear con B, según si estamos quietos o en movimiento. A este se le suman armas secundarias a distancia y nuevos movimiento adquiribles. Lo que parecen tres botones, a la larga se convierte en combos, evasiones, contraataques y ataques cargados varios. Si vamos adquiriendo mejoras para el personaje, la acción se vuelve variada y bastante adictiva.

A parte de esto, si aturdimos a los enemigos podemos ejecutarlo directamente, siendo esta la única forma de acabar con algunos. Los combate contra jefes ofrecen duelos memorables en escenarios muy variados y con finales muy filosóficos. Como guinda del pastel, hay una ligera capa de rpg mediante la que mejoramos al personaje pasiva y activamente. Si eliminamos enemigos vamos mejorando la salud y la cantidad de sangre, la cual sirve para disparar armas secundarias o curarnos. Mientras que las habilidades se compran con mineral lunar.

Miscelánea secundaria

Como os decía, el juego dura unas 5 o 6 horas. Sin embargo, como todo buen juego de acción de Xbox 360, hay una serie de contenidos adicionales y objetivos post campaña. A cada capítulo superado aparecen nuevos subobjetivos y misiones adicionales relacionadas con los escenario visitados. Estas misiones no dejan de ser mata mata para conocer algo más de lore y acumular dinero y mejoras. A parte de esto, tenemos las conquistas, que lejos de la violencia se centran en el romance.

Hay una serie de personajes femeninos con los que podemos entablar relaciones “carnales” si logramos conquistar su corazón. Al más puro estilo japonés, un minijuego de intercambio de regalos y miradas indecentes nos puede llevar a otro tipo de clímax. Lejos de ser solo una excusa para meter contenido erótico-festivo en el juego, si avanzamos en estas conquistas desbloquearemos armas secundarias y objetos útiles para el personaje. Nada se desaprovecha en el juego de Suda51.

En definitiva, Killer is Dead es una de esas obras que vale la pena jugar al menos una vez. Uno de esos juegos que hoy en día escasean entre tanto mundo abierto y aventura en tercera persona con cámara al hombro. Si buscáis un juego con olor a generación pasada (aunque ya van 2) estáis ante un buen candidato. No obstante, hay que asumir que el juego tiene 8 años y sufre de carencias jugables que se han subsanado con el tiempo. Al tratarse de un retro-análisis no puntuaré el juego, pero si lo tildaré de experiencia recomendada.

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