Cristales con filtro amarillo ¿Merecen la pena para jugar?

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La utilización de lentes oftálmicas especiales parece estar muy ligado a los nuevos adelantos tecnológicos y dispositivos electrónicos. ¿Merecen la pena pagar por ellas?

Desde hace varios años hemos estado viendo, sobre todo en el ámbito de los eSports , unos cristales especiales con un tono amarillento que parecían otorgar una ventaja extra a la hora de disputar partidas en competitivo, especialmente en el terreno de los shooters en primera persona. Parecía una moda pasajera más que una ayuda visual, pero en estos últimos meses estamos volviendo a experimentar la llegada de un nuevo antirreflejante (menos llamativo) para un uso específico delante de dispositivos electrónicos como tablets, móviles, monitores o pantallas de televisión. ¿Es una vuelta a la moda de hace unos años, o de verdad estas lentes ofrecen algún tipo de ayuda o confort visual a sus portadores? Ya os decimos de antemano que ambos sistemas ayudan (cada uno a su manera) al confort visual, aunque en este artículo os relataremos cómo es su “modus operandi” desde un punto de vista ameno y entendible.

Imaginemos el ojo como un receptor de información que convierte la luz que llega a la retina en impulsos nerviosos que viajan directamente al cerebro, donde termina de procesarse la futura imagen. Como un buen procesador, la retina es capaz de distinguir el rango de frecuencia cromática gracias a un tipo específico de células llamadas conos. Cómo no, los conos tienen unos límites, siendo incapaces de ver una frecuencia de onda menor de 390 nanómetros (que sería la luz ultravioleta) o mayor a 750 nanómetros (lo que denominamos luz infrarroja). Por lo tanto, el rango que comprende desde los 390 nanómetros a los 750 nanómetros sería lo que llamamos espectro visible. ¿A qué viene toda esta explicación? Pues es debido a las distorsiones, o “ruido” que generan las radiaciones azules que se ubican dentro de este espectro visible.

No todas las frecuencias de onda se perciben igual en nuestro ojo. Sin entrar mucho en detalle para no aburrir, digamos que las frecuencias de onda corta (las pertenecientes a la luz azul), provocan “interferencias” en la retina, generando lo que en el ámbito musical se denomina ruido ambiental. Esta ligera distorsión de la realidad la sufrimos todo el mundo en nuestro día a día, que no os asuste, ya que convivimos con ella de forma habitual sin problema ninguno. Sólo en casos muy concretos, como pueden ser personas son baja visión, o gente que precise de una vista más allá de lo normalizado puede requerir un tipo de ayuda como los filtros amarillos que comenté al principio del artículo.

Estos filtros terapéuticos tienen un color amarillento no por capricho, sino porque precisamente esa tonalidad bloquea todo el espectro de luz azul que llega a la retina. Sus ventajas son indiscutibles y si tenemos opción de probar estos cristales pronto notaréis la diferencia: mejor contraste de los objetos, discriminación de formas, perfilado de siluetas, etc. Sin mejorar la agudeza visual propiamente dicha, sí que mejora otras factores igual de importantes, sobre todo en ejercicios que exigen lo mejor de nuestros ojos, como son los eSports y los objetos en movimiento o la precisión que requerimos para hacer morder el polvo al rival. Eso sí, no todos son pros en estas gafas, ya que cuenta con alguna contra de peso. La primera es simple y llanamente estética. Es cierto que, para alguien como yo que está acostumbrado a  tratar a personas con déficit en la visión estas gafas son algo de lo más normal, pero puede chocar en primera instancia si no se conocen. La segunda contra es más problemática, y es la modificación de color que experimentamos con el uso de los filtros, sobre todo en los tonos azulados o verdosos.

La salud ocular es un tema candente hoy en día, y más aún cuando la sociedad se pasa todo el día trabajando delante del ordenador, viendo el móvil, leyendo en la tablet o descansando con una peli en la tele (sin mencionar a los niños, que sus deberes los descargan desde su correo electrónico personal a la Tablet). Por eso mismo, prácticamente todo a día de hoy (cristales, lentillas o lentes intraoculares) cuentan con protección ultravioleta…aunque en algunos casos sigue sin ser suficiente. Todos los dispositivos electrónicos arriba mencionados emiten luz azul, que como recalcamos anteriormente generan ruido en la información que llega a la retina, y los proveedores ópticos no han perdido la oportunidad de luchar contra este problema y alguno más gracias a un nuevo antirreflejante que ha salido durante estos años al mercado.

Comparación de gafa con antirreflejante normal vs. al nuevo anttirreflejante contra la luz azul.

Aunque pueda parecer una estratagema comercial, lo cierto es que esta tecnología ayuda a quienes pasan mucho tiempo delante de ordenadores, tablets y cualquier otro dispositivo que sea retroiluminado. Como los filtros antes descritos, este nuevo antirreflejante otorga protección frente a la luz de onda azul en cierta medida gracia a un ligerísimo tono amarillo (prácticamente imperceptible), así como un detalle que antes no se tenía en cuenta: la secreción de melatonina. La hormona de la melatonina es la encargada de regular el sueño y nuestro ciclo día/noche. Con luz azul incidiendo sobre nuestros ojos, inhibimos la secreción de la melatonina y hace que nos encontremos más despiertos después de unas cuantas horas delante del ordenador. Gracias a estos cristales y al bloqueo que ellos realizan frente a la luz azul, la melatonina mantiene ciertos niveles de secreción hormonal que permite que durmamos plácidamente después de matar a hordas de Locust por las noches. ¿Habéis pensado por qué las farolas en las zonas residenciales emiten un color rojizo/anaranjado? Para que por la noche no paremos el curso de la melatonina y para que la luz azul no vuelva a activar a todos los conos que se encuentran en reposo. ¿Y os habéis dado cuenta de que si nos levantamos a por un vaso de agua en mitad de la noche, vemos todo en blanco y negro? Bueno, eso será una duda que resolveremos en otra ocasión…

 

 

 

Pero…¿Merece la pena comprar filtros especiales?

Después de todas las advertencias con el tema, llega la hora de valorar el uso (o no) de los filtros. La respuesta es muy abierta: depende. Depende de cada persona, su horario o exposición a la luz azul, los problemas patológicos oculares que tenga, etc. Casi que podríamos desaconsejar el uso de filtros salvo casos especiales (si alguno de vosotros se dedica profesionalmente a los eSports, o tiene problemas de mácula, albinismo, etc. podría ser una muy buena ayuda). Ahora mismo todo el desarrollo del cuidado ocular rodean al antirreflejante nuevo, y varias casas grandes de cristales ya trabajan con esta tecnología. Si pasáis muchas horas delante del ordenador o consola, o tenéis hijos que trabajan con tablets, no es ninguna tontería plantearse la utilización de este nuevo antirreflejante, aunque sea sin graduación.

 

Soy consciente que se quedan muchas cosas en el tintero, así que a través del foro de Comunidad Xbox, o mediante Twitter, estará abierto a responder cualquiera de vuestras preguntas. Mientras tanto, cuidad vuestros ojos, pues sólo tenemos dos.

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