Song of Iron nos presenta un camino de venganza solitario y sombrío en el que deberemos hacer frente a los mismos dioses

Tras un verano cargadito de grandes lanzamientos, es fácil que algunos juegos indies se hayan escapado de nuestro radar. Hoy traemos a la palestra Song of Iron, un título desarrollado por Escape LLC, un estudio formado por una sola persona, Joe Winter. Una oscura aventura ambientada en la mitología nórdica, dónde nuestro personaje debe vengar a la muerte de su ser amado y cumplir su último deseo.

Un título de acción y aventuras en 2D dónde exploraremos las vastas tierras nórdicas en busca de la piedra de dios, para recibir la ayuda de los dioses y hacer frente a los enemigos que nos han arrebatado lo que más queríamos. Una despiadada historia de venganza en la que haremos frente a todo tipo de enemigos para defender a nuestro pueblo.

Lejos del realismo o la espectacularidad que encontramos en los juegos AAA, tenemos ante nosotros una historia íntima envuelta en un apartado artístico minimalista. Que también cuenta con una ambientación muy bien lograda y un ritmo pausado que recuerda a otros grandes indies cómo Limbo o Inside. Aunque la crudeza de la acción y el combate nos harán sentir cada golpe de hacha y cada escudo quebrado por el camino.

Este hacha ahora es mía

Song of Iron nos permitirá desde el primer momento escoger entre un personaje masculino o femenino, aunque no varíe nada en la historia. Tras la muerte de nuestra amada, tocará emprender nuestro camino de la venganza para acabar con nuestros enemigos y salvar a los supervivientes de nuestro pueblo. Para ello nos equiparemos con todo tipo de armas que iremos recogiendo de nuestros rivales caídos.

Las mecánicas de combate pueden recordar al ritmo de la escuela de Miyazaki. Una barra de estamina que administrar para realizar nuestros ataques y esquivas y un ritmo de combate en el que manejar el espacio es esencial para sobrevivir a nuestros duelos. No vale machacar botones.

Entre el arsenal disponible tendremos disponibles espadas, hachas, lanzas y un arco. Sólo podremos llevar equipada un arma cuerpo a cuerpo y el arco, que dispone de munición limitada. Aunque todas nuestras armas también son arrojadizas, una mecánica bastante divertida ya que ciertos momentos será interesante acabar con un enemigo en la distancia y recoger otro arma enemiga bajo nuestros pies.

Nuestro escudo también será una parte importante en nuestro viaje ya que nuestra vida puede depender de bloquear los ataques enemigos. Aunque tendremos que ir con cuidado ya que los escudos se quiebran tras recibir varios impactos, así que deberemos estar pendientes de dónde podremos recoger uno nuevo antes de que eso ocurra.

Luz, fuego, destrucción

Por el camino nos iremos encontrando enemigos de todo tipo, algunos humanos, animales y otros seres mitológicos. Deberemos explorar todo tipo de cuevas, montañas y bosques en el que el favor de los dioses también irá mejorando a nuestro protagonista. Tras finalizar varias de sus “mazmorras” encontraremos un tesoro que nos otorgará diferentes habilidades como prender nuestra arma en llamas o correr más rápido. Lo que también nos ayudará a poder avanzar por ciertas zonas a priori inaccesibles.

Song of Iron también incluye algunos pequeños puzzles para seguir avanzando por su aventura, que básicamente se resuelven explorando un poco las zonas por las que vamos avanzando. La verdad que no disponen un gran reto ni suponen un quebradero de cabeza, pero tampoco estorban ni se hacen pesados.

A nivel artístico el juego luce muy bien, los escenarios están muy bien modelados y una iluminación muy bien conseguida. Sobre todo destacar los efectos de claroscuro que emplea el juego constantemente dejando imágenes de mucha belleza. Las animaciones de combate también cumplen y los efectos de sonido, además de su banda sonora ambiental, acompañan perfectamente. Añadir, además, qué la interfaz del juego está casi totalmente limpia, exceptuando las barras de vitalidad y energía que apenas molestan en pantalla. Creando una experiencia todavía más inmersiva que realza sus acertadas decisiones artísticas.

Conclusiones finales de Song of Iron

Song of Iron ha supuesto para mi una grata sorpresa jugable. Cómo decía previamente, me ha recordado en cierta manera a títulos cómo Limbo, aunque con más acción. El sistema de combate, de ritmo lento, es bastante eficaz y divertido. No permite elaborar combos al uso, pero si ofrece una capa de estrategia combinando el uso de las armas que tenemos a nuestros alcance.

Otro punto a favor es que lo calificaría cómo un juego redondo por su duración, que debe durar alrededor de 3 horas, pero de las cuáles no le sobra ni un minuto. Por otro lado, a nivel artístico es una delicia, la iluminación del juego y el uso de las sombras es fantástico.

Cómo punto negativo, destacaría la poca complejidad de sus puzzles, que no pretenden estorbar más de la cuenta, pero tampoco sugieren mucho esfuerzo. Cómo apunte, decir que mi partida se corrompió a medio juego, teniendo que reiniciar la aventura, quizás un selector de capítulos o punto de guardado hubieran minimizado el impacto.

En definitiva, si estáis buscando una aventura con un ritmo más pausado, pero que no carezca de acción, seguro que Song of Iron podrá cumplir con vuestras expectativas. su precio reducido, además, es otro motivo para acercarnos a este título.

Song of Iron

19,99€
7.5

NOTA

7.5/10

Pros

  • Diseño artístico bellísimo, especialmente el uso del claroscuro
  • Combate pausado, con pocas mecánicas, pero muy bien exprimidas
  • Su interfaz minimalista, banda sonora y efectos de sonido crear una experiencia inmersiva
  • Corto pero intenso. Sin relleno.

Cons

  • La dificultad de los puzzles deja un poquito que desear
  • Posibles bugs, mi partida se corrompió y no me permitió seguir jugando.

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