Un viaje con nuestro tío a bordo de una tartana que tendremos que cuidar al máximo si queremos llegar a nuestro destino

De nuevo llega a nuestras Xbox One un pequeño juego independiente desarrollado hace ya un par de años para PC por el estudio Minksworks, que también se ha encargado ahora de adaptarlo a las consolas domésticas, mientras que Excalibur se encarga de la distribución.

No es fácil definir Jalopy después de haberle dado un buen tiento en mi Xbox One S. Es un juego de viajes (road-trip leeréis por ahí, que todo suena mejor en inglés) pero también es un simulador de conducción y mantenimiento de nuestro coche y también es un juego social, pues tendremos que interactuar con mucha gente en nuestro viaje para conseguir piezas y recambios.

Ahora que ya tengo vuestra atención, vienen las malas noticias: toda esa combinación, que podría haber estado muy bien… “pierde aceite” por varios sitios.

El argumento con el que el juego nos embarca en este viaje es sencillo. Somos un joven al que su tío le pide que le lleve a Turquía desde la antigua Alemania de Este o República Democrática Alemana (sí, jovenzuelos, antes había dos Alemanias). Y para ello tenemos un viejo coche (en la Alemania del Este no había para Porsches…), un Laika 601 popularmente conocido como Jalopy (de ahí el título).

He aquí una de las primeras carencias del juego: los motivos y razones del viaje de nuestro tío Lüfti son bastante poco interesantes y además tampoco es que nos lo explique demasiado bien. Que oye, es lo más normal que tu tío te pida que le lleves en coche a Turquía atravesando tres o cuatro países…

Y es que enseguida el juego se va a uno de los aspectos que a los creadores  les interesa: el tuneo y morfing del coche, porque lo que tenemos en nuestro garaje es poco más que una chatarra.

Aquí es donde Jalopy es más profundo. Habrá que conseguir, elegir y montar las piezas más adecuadas y tener en cuenta su fiabilidad, nivel de desgaste, resistencia y muchos aspectos que pueden hacer que en cualquier momento, en mitad de la nada (y hay mucha “nada”, ojo… luego iré a eso) nos quedemos “tirados”.

Y esto no será más que el inicio, ya que una de las mecánicas principales del juego consiste en eso: a lo largo de nuestro gran viaje las piezas pueden fallar, los neumáticos se desgastan, combustible, aceite, líquido de frenos… es un coche viejo y requiere de nuestra máxima atención.

Ahí entra el componente social del que hablábamos antes. Iremos encontrando diversas personas en talleres, gasolineras, bares de carretera, etc… con los que tendremos la oportunidad de conseguir repuestos para nuestro vehículo. Por el camino iremos encontrando diversas cosas que nos servirán para negociar ya que el dinero que tenemos escasea, y de vez en cuando hay que parar para echar gasolina, comer o dormir un poco.

Viajamos por etapas, pudiendo elegir entre diferentes trayectos, todos con sus ventajas y desventajas, con lo cual el juego tiene cierto punto de rejugabilidad. Al llegar a cada final de etapa habrá que darle un repaso al coche, descansar y planificar la siguiente.

Hasta aquí lo bueno y ahora lo malo. Los trayectos son largos y aparte de conducir e ir recogiendo cosas (loteando, vamos) no hay mucho más que hacer. Los escenarios (enseguida vamos con los gráficos, aunque ya lo vais viendo en las capturas) tienen su punto de arte naif, minimalista y tal… hasta son bonitos… pero muy vacíos y planos. La verdad es que algunas etapas pueden hacerse realmente tediosas.

Y nos queda lo que es la jugabilidad en sí que ya os decimos que es simulador total: esto es manejar pedales, frenos, cambio de marchas y hasta bajar la ventanilla siempre con acciones del mando; nada es automático. Si no cerráis la puerta, conduciréis con la puerta abierta…

El comportamiento del coche es cierto que responde bien a las diferentes modificaciones que le hacemos; se nota cuando cambiamos de neumáticos o añadimos un carburador mejor o mejoramos los frenos. Esto es muy positivo. Lo malo es que el comportamiento general del coche es un poco “raruno” en general sobre la carretera. Al final te acostumbras y le coges el “tranquillo”, pero se nota errático. Es curioso porque el creador del juego, Greg Pryjmachuk ha trabajado en la franquicia Formula 1 durante años, así que de esto entiende. Pero no sé, me pareció raro…

Gráficamente ya veis que tiene un estilo simple y bonito, demasiado simple también lo que llega a causar cierto cansancio en los largos viajes. Ya hemos jugado otros indis de este estilo pero aquí, en un juego tan pausado y donde los viajes son tan largos, un poco de más “chicha” sobre todo en los paisajes se hubiese agradecido mucho.

Técnicamente el juego se mueve y funciona bien. Hemos leído que cuando salió en Steam hace un par de años estaba plagado de bugs y fallos, pero la verdad es que en esta adaptación para Xbox One no nos hemos encontrado ninguno.

En cuanto al sonido lo primero que os estaréis preguntando y para que no sufráis más: ¡si, hay radio! Tenemos varias emisoras con música muy variada e interesante, con música muy de los 80 y de países del Este. Las voces están en inglés pero los textos están en español entre otros idiomas disponibles.

Conclusiones:

Jalopy parte de una idea, o mejor dicho, de varias ideas, todas ellas muy interesantes por separado: un simulador de mecánica, otro de conducción, un juego de viajes, un poco “rollito” road movie, lootear… quizá se hace verdad aquí lo de “quien mucho abarca poco aprieta” porque desde una propuesta tan modesta, en casi todo se queda a medio camino de la nada… una nada tan inmensa como las carreteras por donde tendréis que tener cuidado de no dormiros al volante…

Hemos jugado a este juego para su análisis en una Xbox One S gracias a un código de descarga facilitado por Minksworks, a los que damos las gracias

Jalopy

14,99 €
6

Gráficos

5.0/10

Sonido

7.0/10

Jugabilidad

6.0/10

Duración/Diversión

6.0/10

Pros

  • La idea no es mala
  • Tiene más profundidad de la que parece
  • La conducción y las reparaciones, muy realistas
  • Sale a precio de saldo

Cons

  • La idea no es mala... pero mal ejecutada
  • Demasiados espacios y tiempos vacíos (a veces es aburrido)
  • La historia no está bien desarrollada

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