Cuando todo está perdido, sólo queda una única esperanza: llamar a los Wild Dogs

Hubo un tiempo donde el auge de los run´n gun fue incuestionable. Sagas como Turrican, Contra o Metal Slug nacieron para quedarse en nuestros recuerdos, trayendo consigo muchos momentos de frenesí ya sea en casa o salones recreativos. El estudio 2ndBoss quiere que esta experiencia no caiga en el olvido, y por eso mismo homenajea a todos estos juegazos antológicos gracias a su última obra llamada Wild Dogs. ¿Preparado para reventar a balazos al enemigo?

Lucha sin descanso

Como se ve claramente en las imágenes, Wild Dogs es una propuesta de acción que nos retrotrae a la gloriosa época de la primera Game Boy. En esta ocasión, nosotros controlaremos a un comando especial formado por un soldado de élite, su perro fiel y su gran arsenal de armas y vehículos. Seremos la última esperanza de la humanidad de frenar los pies a una invasión alienígena, por lo que habrá que luchar sin descanso para neutralizar toda amenaza que se cierne sobre nuestras cabezas. Quienes sigan al estudio seguramente les resulte familiar esta propuesta, ya que se trata de la precuela de Biolab Wars, otro shooter desarrollado por ellos y que sigue unos derroteros muy parecidos a los vistos en este análisis.

Licencia para aniquilar

El juego contará con cinco fases, cada una de ellas compuesta por varias secuencias. Estas secuencias son de lo más variadas, ya que aparte de los típicos momentos de run´n gun de la época, tendremos otras que rompen completamente con la monotonía. Desde pilotar un helicóptero en scroll horizontal, manejar una moto en una persecución o incluso otras donde manejamos al perro del protagonista. Al final de cada fase, nos tocará batir al jefe final de turno y ya podremos prepararnos para el siguiente nivel.

Por el camino nos iremos topando con diferentes tipos de disparo, cada uno de ellos con sus virtudes y sus defectos. Nosotros sólo podremos alternar entre dos de ellos, y la elección del tipo idónea se marcará por gustos personales o incluso por el tipo de secuencia que vayamos a encarar. No es lo mismo derrotar enemigos aéreos con el lanzallamas que hacerlo con un misil teledirigido y el disparo tri-direccional, por ejemplo. La experiencia e ir probando cada fase nos dará cierta idea del arma más adecuada.

Cuidado con las paredes

La dificultad también está muy presente en Wild Dogs. No es un juego injusto como muchos de los títulos de aquella época, pero sí que deberemos andar con cautela para no acabar mordiendo el polvo. Tendremos tres vidas para completar todas las secuencias del nivel. Y si por cosas del destino, perecemos por el camino, no nos quedará más remedio que reiniciar de nuevo la fase. Esto nos generará un plus de atención porque repetir secuencias nunca resulta de buen agrado, por muy divertido que pueda ser el juego. También os digo que al igual que digo que es justo, en ocasiones es un poco “cabroncete”. Especialmente en cierta pantalla inspirada completamente en Battletoads. Ya con eso sabréis por dónde van los tiros…

Hay que sudar cada victoria

Aunque visualmente parezca que estamos jugando con una Game Boy, obviamente Wild Dogs no tiene el rendimiento que tendríamos en una Game Boy. Se nota muchísimo por la fluidez de nuestro héroe, así como la gran diversidad de situaciones a las que se enfrentará. Como buen título con esencia retro, habrá varios filtros para poner en la pantalla: desde las clásicas líneas CRT, hasta ese efecto abombado que nos daban las televisiones de tubo. Además, dentro del propio juego podremos cambiar la paleta monocroma del juego, con una variedad increíble de colores para que estemos a gusto repartiendo tiros.

Y se agradece que no hayan querido respetar de manera 100% fidedigna los controles y rendimiento de la consola portátil de Nintendo. Aquí cada impacto del enemigo cuenta. La fluidez del juego puede ser la diferencia entre llegar al siguiente botiquín o perder una vida que nos haga reiniciar la fase entera. Pese a que no es un bullet-hell, no podemos dejar que una bala perdida impacte contra nuestros protagonistas si queremos seguir en pie frente en la batalla. Y si comparamos Wild Dogs con Biolabs War, se nota el salto técnico entre ambas propuestas. Incluyendo entre otras nuevas funcionalidades el disparo direccional en diagonal que se hace indispensable en según que situaciones, aspecto muy de agradecer.

Conclusión de Wild Dogs

Los amantes de los juego retro están de enhorabuena con la nueva obra del estudio 2ndBoss. Estamos ante un run´n gun ambientado en la portátil de Nintendo, aunque aportando una variedad exquisita en cada uno de sus cinco niveles. Ya no sólo tendremos secuencias de disparar y esquivar las balas del enemigo, sino que encontraremos situaciones donde controlaremos motos, helicópteros, aviones… incluso a nuestro perro labrador. Si os gustan los desafíos y además queréis revivir buenas reminiscencias delante de vuestra GameBoy, no dejéis pasar por alto esta pequeña joyita del catálogo indie. Canela en rama llena de balas.

Wild Dogs

9.99€
8.5

Nota Final

8.5/10

Pros

  • Gran homenaje a los clásicos run´n gun
  • Muchísima variedad de situaciones
  • Muchos filtros y paletas de colores

Cons

  • Los picos de dificultad fastidian la experiencia
  • Un cooperativo tampoco le hubiese sentado nada mal

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