¿Qué pasaría si la única manera de resolver un asesinato fuera a través de los recuerdos de la víctima?

Los chilenos de Playmestudio han lanzado recientemente al mercado The Signifier, un título que en principio solo iba a ser lanzado en PC, pero que también llegará a Xbox One. Nos encontramos ante un walking simulator que presenta varios conceptos únicos que lo mantienen interesante desde el comienzo, y todo es gracias a una trama argumental intrigante y emocionante. Es cierto que tiene ciertos defectos, pero este título presenta los suficientes aspectos positivos que hacen que merezca la pena probarlo.

The Signifier nos cuenta la historia de Frederick Russell, un famoso investigador cuyo campo de trabajo es la inteligencia artificial. Russell trabaja en un pequeño laboratorio que cuenta con una máquina capaz de escanear cerebros e interactuar con sus recuerdos gracias a la ayuda de una IA llamada Eevee. El juego tiene lugar en el futuro, un futuro donde la IA está controlada por una entidad gubernamental conocida como la TSB, que intenta gestionar la forma en que la sociedad se integra con la tecnología. Mientras tanto, la firma tecnológica Go-AT continúa ayudando a cambiar la vida de la gente con la tecnología de la IA.

La trama se pone en marcha cuando la vicepresidenta de Go-AT es encontrada muerta en su piso en lo que parece un suicidio. Sin embargo, algo huele a quemado en todo este asunto. La TSB le envía a Russell un disco duro con el escáner de su cerebro para que pueda investigar en sus recuerdos y averiguar qué le pasó y por qué. El argumento como hemos dicho es quizá el elemento más importante del juego por su complejidad y forma de mantener el ritmo de la historia. El juego tiene tres finales, lo que implica que según nuestras acciones el resultado de todo pueda cambiar. Esto invita a dar una segunda pasada al juego para descubrir qué habría pasado si hubiéramos dicho o hecho otra cosa.

La jugabilidad en The Signifier gira en torno a Russell y su máquina capaz de sumergirse y explorar los recuerdos de la difunta vicepresidenta, Johanna. La mayoría de los recuerdos tienen dos formas de ser vistas: la objetiva y subjetiva. Los recuerdos objetivos son más realistas, mientras que los subjetivos tienen varios niveles de lectura por nuestra parte. En el caso de Johanna, estaba muy medicada y sus recuerdos objetivos tienden a carecer de color y detalle, lo que hace que para nosotros sea más complicado de saber qué es lo que está pasando realmente en ellos. Sin embargo, las versiones subjetivas de estos recuerdos son mucho más detalladas, pero no tienen porqué ser lo que de verdad ocurrió.

La forma en que estos recuerdos se representan en pantalla se asemeja bastante a si alguien hiciera una foto y la convirtiera en 3D. Este uso de los recuerdos es bastante sorprendente y bastante espeluznante al mismo tiempo, y hace que el juego sea único desde el punto de vista estético. Cuando estemos en un recuerdo, Russell podrá cambiar entre los estados objetivo y subjetivo, así como cambiar a diferentes recuerdos, pedir pistas a Eevee o pasar a ver diferentes recuerdos en conjunto.

Cuando estemos dentro de los recuerdos deberemos explorar y encontrar nuevos caminos que nos lleven hacia recuerdos más profundos. Por ejemplo, si vamos a un recuerdo de la infancia de Johanna, es posible que terminemos encontrando extrañas conexiones con otros recuerdos del futuro, que deberemos desentrañar. Cuando terminemos de conseguir todos los datos de un recuerdo, podremos volver al laboratorio. Desde allí podemos volver a casa o a otros lugares en la vida real. La trama requiere que visitemos otros lugares de la vida real, en los que también exploraremos y hablaremos con la gente. Por desgracia, estas fases son sin duda las más flojas del juego, ya que el tono onírico y fantástico de los recuerdos se vuelve algo simple y rutinario.

Durante nuestra primera partida no perderemos ni un detalle de todo lo que ocurre, pero por desgracia The Signifier no tiene suficientes alicientes para mantener el mismo nivel de interés en una segunda o tercera partida. Esto se debe a que, aunque hay diferentes finales, el resto de eventos se desarrollan de manera idéntica elijamos una cosa o la otra. Al igual que pasa en el resto de walking simulator, The Signifier es un juego que podremos acabar en 3-4 horas a lo sumo, algo que ya nos pasó con títulos como What Remains of Edith Finch que apenas nos duró 2 horas.

En cuanto al apartado sonoro, el título está únicamente doblado al inglés con subtítulos en castellano. En cuanto a la música, esta acompaña y cumplo su cometido sin más alardes.

The Signifier es un título interesante con una historia que engancha y un estilo artístico que llama la atención desde el principio (en las fases de los recuerdos). Es cierto que presenta algunos fallos como las animaciones de algunos personajes o algunos segmentos del título donde se puede perder el interés, pero sin duda alguna es un juego que los aficionados de los walking simulator disfrutarán.

The Signifier

7.4

GRÁFICOS

8.0/10

JUGABILIDAD

7.5/10

SONIDO

7.0/10

DURACIÓN/DIVERSIÓN

7.0/10

Pros

  • Apartado artístico novedoso
  • Las fases de los recuerdos son fastuosas
  • Trama argumental muy interesante

Cons

  • Animaciones regulares y ciertos errores gráficos
  • Aunque cuenta con varios finales, no hay demasiados motivos para rejugarlo
  • Las fases en la vida real pueden aburrir

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