Una propuesta que se queda muy corta para los amantes del género de plataforma

Cuando recibí Skully para su análisis me gustó su propuesta a priori, viendo algún que otro tráiler que prometía diversión de plataformeo, recolección de objetos, varias mecánicas y habilidades y una buena historia detrás. Pero pronto descubrí que se me quedó muy corto en casi todos los aspectos y que peca en lo que estos juegos no deben: el control.

Pero antes de conocer todos los detalles de la jugabilidad del título de Finish Line Game publicado por Modus Games, vamos a conocer un poco de su historia. Ésta nos narra la aventura de una calavera que cobra vida de nuevo gracias a una deidad que controla uno de los poderes elementales, la tierra, y con su arcilla mágica nos convierte en un bólido que puede saltar y llegar a unas velocidades de vértigo. La deidad nos ha revivido para ayudarlo en un enfrentamiento con sus tres hermanos que controlan los poderes elementales restantes, agua, viento y fuego y en su confrontamiento estará el diseño de dificultad y niveles del título.

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Forma principal de Skully

Con la excusa de estos elementos, los 18 escenarios irán variando según avancemos, desde estampas rocosas rodeadas por agua, pasando por altas montañas hasta llegar a parajes volcánicos llenos de lava. Gráficamente el título no está nada mal, aunque el mal diseño de los niveles lo puede hacer algo pesado e insípido, incluso pudiendo llegar a decir que se siente demasiado corriente y falto de vida.


Lo mismo ocurre con nuestros enemigos, que pese a matarnos muy fácilmente, es igual de sencillo esquivarlos pasando por su lado a cierta distancia sin que nos molesten o ataquen. También nos matará el agua, ya sea cayendo en ella o sobre nosotros en forma de lluvia o salpicaduras de enemigos, la lava (lógicamente, y los golpes de viento que pueden lanzarnos lejos y hacernos caer al vacío.

Aquí los principales enemigos son el control y la cámara, que son pilares fundamentales en los videojuegos de plataformas y cojea bastante en estos aspectos. En un título de estas características, no puedes introducir una velocidad de movimientos para la forma básica del personaje tan rápidos e incontrolables. En ocasiones es totalmente imposible controlar dónde vamos a aterrizar, o si bien nos pasamos de frenada, o incluso las físicas del propio juego pueden hacer que caigamos todo el rato.

Pasando los diferentes niveles, iremos adquiriendo el poder de transformarnos en diferentes formas de arcilla con distintas habilidades, lo cual se podrá ejecutar en cada uno de los puntos de control en forma de pequeño charco de barro, donde además podemos descartar las formas creadas y recargar vida.

Se pueden mantener hasta 3 formas a la vez, dando igual si repetimos alguna de ellas o todas, pero es fundamental que la calavera esté dentro de ellas para que éstas funcionen. Mientras permanecerán en el sitio donde las abandonamos y manteniendo la habilidad que hemos dejado activa. Esta curiosa mecánica es lo mejor del juego, ya que es así como se resuelven los pequeños puzles que nos proponen, y así una forma nos permitirá derribar muros y dólmenes, golpear el suelo para derribar enemigos o lanzarnos muy lejos; otra de las formas es más pequeña que la anterior, y tiene el poder de correr en línea recta muy rápido, mover objetos en forma de pequeñas plataformas y generar loops, y una tercera forma que puede elevar dichas plataformas, generar loops con las mismas y realizar un doble salto.

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Con las mecánicas ya explicadas, de nada sirve toda esta variedad si está mal implementada, ya que el tener que desplazarnos todo el rato a los puntos de control para cambiar de forma corta bastante el ritmo de juego, que en un principio pretendía ser rápido y filudo. Aunque no lo he mencionado, hay una especie de flores repartidas por el escenario, pero su único propósito es conseguir logros por obtenerlas todas; ni sirven para adquirir habilidades ni nada que se le parezca, ya que Skully de no tener progresión, no tiene ni selector de dificultad.

Lo único que se persigue es detener a los hermanos de nuestro creador en batallas de jefe final mediante plataformeo con lío de cámaras incluido. La historia no está mal, pero tampoco se me va a grabar en la memoria. Cada uno domina un elemento, y así serán las batallas: combates contra olas gigantes, rachas fuertes de viento y lava.

Una historia que cumple sin más con un envoltorio bastante bonito, ya que el apartado gráfico es de lo mejor del juego. Aunque esta calidad varía en función del tipo de escenario, ya que en algunos puntos es bastante más simplista que en espacios más abiertos donde abunda el agua y la vegetación.

El resultado final te entra por el ojo y mucho más importante es que en la versión aquí analizada, Xbox One X, es muy fluida y no pega ningún tirón. Los diseños de los personajes cumplen y a pesar de no destacar no desentonan con los bellos paisajes de la isla. Aún así, el género no está muy saturado, pero no está por encima de cualquiera de la generación.

Como tampoco lo está su banda sonora, la cual en un principio acompaña bastante bien nuestro camino, pero está algo mal diseñada y se vuelve tremendamente repetitiva. Además no es de esas que se te quedan en la memoria, y quizás le falta una pequeña vuelta para que sea un buen acompañamiento.

Los efectos de sonido también cumplen sin más, aunque tampoco hay demasiados. Las voces son en inglés, únicamente presentes cuando nuestro creador nos da consejos o se pelea con sus hermanos. Las escenas que cuentan la historia son fotografías que van cambiando, pero cuentan bien la historia y están muy bien trabajadas.

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En cuanto a la duración, tenemos que atravesar 18 niveles y no nos llevaría más de 8 horas si es que no nos atascamos demasiado en el control del personaje. La única motivación que me llevaría a rejugar este título sería intentar conseguir todos los logros que implican recoger todas las flores y no morir en los diferentes capítulos, pero el mal control y la cámara, sumado a las físicas erráticas me echa bastante para atrás.

En conclusión, tenemos un título que introduce mecánicas muy interesantes con las formas de arcilla que cambian totalmente la jugabilidad, pero mal implementadas ya que cortan el ritmo. Además, los enemigos y la manera de enfrentarnos a ellos no está muy bien ajustada, ya que simplemente pululan por el escenario sin prestarnos mucha atención y podemos pasar de ellos alejándonos.

Quizás es una mezcla de variedades de jugabilidad que podrían haber funcionado si rodar a velocidad frenética tuviera mucho mejor control, o bien fuéramos algo más despacio y con un mayor control del salto. En un juego que básicamente es correr y saltar a plataformas, los cambios constantes de ritmo y el mal diseño de los niveles puede ser demasiado pecado que no podemos pasar por alto si nos encanta el género.

Skully está disponible en Xbox One, Playstation 4 y PC, y por aquí os dejamos el tráiler:

Skully

29.99€
5.6

Gráficos

7.0/10

Sonido

5.5/10

Jugabilidad

4.5/10

Duración/Diversión

5.5/10

Pros

  • Variedad de mecánicas
  • Historia
  • El apartado visual

Cons

  • Control y cámaras muy mejorables
  • Banda sonora repetitiva
  • Diseño de niveles y enemigos
  • Ritmo muy irregular

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