Análisis de SkateBIRD para Xbox Series X

Innovar en el mundo de los videojuegos hoy en día no es nada facil. A pesar de ello, en la industria podemos encontrarnos con ideas muy locas que van desde simuladores de cabras y de rebanadas de pan (os juro que este juego es real) hasta juegos para ordenar cosas. Pero lo que nunca habíamos tenido era un juego de skate protagonizado por aves y es ahí donde entra Glass Bottom Games para sorprendernos con SkateBIRD.

Glass Bottom Games es un pequeño estudio indie que formó en 2011 su fundadora Megan Fox (no, la actriz no). Hace 3 años, la desarrolladora lanzó un Kickstarter para financiar SkateBIRD y este subió como la espuma doblando la cifra de los casi 20.000 euros que tenía como objetivo.

Finalmente, este mes ha salido a la venta este curioso título de pájaros patinadores para Xbox Series X|S y Xbox One (también en Game Pass), Nintendo Swictch y PC. Si queréis saber lo que me ha parecido, ajustaos bien el casco y preparaos para echar a rodar porque aquí viene un análisis con saltos y muchas caídas.

Pájaro que no vuela hace skate

SkateBIRD bebe principalmente de los juegos clásicos de Tony Hawk. Ya sabéis, aquellos Pro Skater tan queridos a los que jugábamos de pequeños y nos hacían sentir expertos del monopatín. Al comenzar una nueva partida, tendremos que personalizar a nuestra ave en un completo editor que nos permitirá ponerle todos los gorros, gafas, peinados y abalorios que queramos. Todo depende de si queremos pavonearnos con estrafalarios atuendos o sacar pecho palomo con un estilo más cool.

SkateBIRD editor

Y esto no es todo, pues el título también nos da la opción de seleccionar la raza de ave que queramos. La variedad es sorprendentemente alta: periquito, cacatúa ninfa, gorrión, cuervo, paloma, carpintero, cacatúa, cotorra, martín pescador… Hasta podremos poner a grandes rapaces como lechuzas, águilas y halcones sobre la tabla. Hablando de tabla, esta también se podrá personalizar cambiando el color de las ruedas o el dibujo de su parte inferior.

SkateBIRD. Grindeando por pajitas y saltando por revistas

Una vez puesto a punto a nuestro emplumado patinador tocará saltar a la acción y poner a prueba las habilidades sobre la tabla. En SkateBIRD tenemos varios mapas que podremos desbloquear realizando las misiones que encontramos repartidas por cada uno de ellos. Es gracioso cómo todos los skateparks están creados a escala de un pequeño pájaro. Podemos saltar por cajas de pizza, grindear por barras que en este caso son pajitas o lápices y sobrevolar enormes sillas de escritorio mientras hacemos un 360 kickflip con un guacamayo.

SkateBIRD grind

Cuando el grajo patina bajo se pega una torta del carajo

Lamentablemente todo lo bueno que tiene el título de Glass Bottom Games cae en saco roto cuando nos topamos con su gameplay. Y es que el control es verdaderamente desastroso. El área de colisión con los obstáculos y paredes es absurdamente elevada. Tanto que un leve roce de nuestro pájaro con una pared durante un salto o jiro provocará que se caiga de la tabla.

Está claro que el apartado técnico es su talón de Aquiles, pues la cámara también es tres cuartos de lo mismo. En un montón de ocasiones durante mis partidas se ha movido de forma totalmente errática dando bandazos bruscos y provocando mareo. Ni siquiera poniéndola fija desde el menú de las opciones he podido solucionar este problema que hace que solo puedas jugar a SkateBIRD poco más de 20 minutos sin tener ganas de dejarlo.

Respecto a las misiones, tampoco hay mucho donde elegir. Hay muy pocas por nivel y son bastante difíciles de encontrar. Si a esto le añadimos que los controles para realizarlas no juegan a nuestro favor nos encontramos con una experiencia de lo más tediosa y frustrante.

Trinos a ritmo de lo-fi

Afortunadamente, el apartado sonoro de SkateBIRD me ha sorprendido para bien. En el juego nos encontraremos con una original banda sonora que no tiene mucho que envidiar a otros títulos de skate. Compuesta por Nathan Scott Madsen, autor de las bandas sonoras de los demás juegos de Glass Bottom Games, tenemos un total de 27 marchosos temas que transmiten muy buen rollo con su estilo hip-hop lo-fi. Todas las canciones no estarán disponibles desde el inicio de la partida y habrá que irlas desbloqueando. Esto lo haremos consiguiendo cintas de casete que están repartidas por los parques.

Gráficamente no estamos ante ningún portento, pero también hay que tener en cuenta que hablamos de un videojuego desarrollado por un estudio muy humilde con un presupuesto limitado. No obstante, SkateBIRD consigue transmitir ese toque de humor absurdo con un apartado visual muy justo en definición, pero con unas animaciones que fluyen de manera aceptable.

En definitiva

SkateBIRD es como un caramelo cuyo exterior es dulce, pero al llegar a su centro acaba dejando un sabor amargo en la boca. El título de Glass Bottom Games prometía devolvernos la experiencia arcade de los famosos Tony Hawk Pro Skater y ha acabado dándose de bruces contra el suelo como quien hace mal un heelflip. Todo por un gameplay y manejo que está prácticamente “roto”, con una cámara que se comporta de forma errática y un sistema de colisiones de área exagerada. Si a esto le sumamos las pocas misiones, un listado de trucos muy pobre y unos cuantos bugs nos queda un producto muy deficiente. Aun así, siempre nos quedará su relajante banda sonora para ponérnosla cuando queramos en Spotify.

SkateBIRD

19,99 €
4

4.0/10

Pros

  • Editor de personaje muy completo
  • Mapas muy originales

Cons

  • Manejo frustrante
  • Áreas de colisión exageradamente altas
  • La cámara no se comporta como debería y marea
  • Los trucos y las misiones son muy limitadas
  • Bugs que afectan a la experiencia de juego

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