Algunas compañías acarician la excelencia con las manos, y otras como Rockstar lo consiguen como ocurre con su nueva obra, Red Dead Redemption 2.

Parece que ha pasado poco tiempo, pero aun me acuerdo de un bonito instante que tuve delante de Xbox 360 mientras se instalaba Red Dead Redemption hace ya la friolera de ocho años. Tenía un vago recuerdo de Red Dead Revolver, y en ese momento Gun me tenía completamente absorbido. ¿Cómo iba el titulo de Rockstar a recrear un desierto con la misma fidelidad que Gun? ¿Que mas podría aportar el Lejano Oeste al género cuando ya estaba todo visto? Pues bien, esas preguntas  que se resolvieron solas cuando arranqué el juego en mi querida consola volvieron a resonar vagamente en mi cabeza con la llegada de Red Dead Redemption 2. Y como era de esperar, se disiparon rápidamente. Aprendices de vaqueros, damas y caballeros, queridos forajidos y amados lectores, no os voy a engañar si os digo que Rockstar lo ha vuelto a conseguir. Ha vuelto a coronarse en todos sus aspectos y a posicionar su próxima obra entre lo mejor ya no solo de este año, sino de toda la generación. 

Os presentamos a Arthur Morgan, rufián y bandido a partes iguales

Los protagonistas en cualquier titulo de Rockstar cobran vital importancia y son siempre elementos diferenciadores que remarcan cada saga que tienen. En este caso todo queda algo mas “descafeinado” debido a Arthur Morgan, el forajido que controlamos y que no aporta en los primeros compases de la aventura ese trasfondo que si tuvo John Marston. Como parte de la banda de Dutch, nos limitaremos a seguir órdenes, cumplir objetivos y a velar por la gente que forma parte de la caravana nómada a la que pertenecemos. Nos encontramos con un vaquero rudo, tosco y que no pierde mucho el tiempo planificando las cosas, aunque según vayan pasando las horas iremos descubriendo la otra cara de la moneda mediante cartas, conversaciones y hechos que irán ocurriendo.

Se puede decir que Arthur Morgan es el protagonista principal de Red Dead Redemption 2, aunque existe otro protagonista igual o mas importante que el bandido al que controlaremos: el propio campamento. Nunca me han gustado los juegos donde tenemos que cuidar de la “base”, mejorando sus infraestructuras a través de la recolección de materiales y del “crafteo”, pero es cierto que en esta ocasión todo va un paso mas allá. Sentiremos el campamento como si fuera nuestro hogar, el punto neurálgico donde todos vuelven cuando termina su jornada laboral en los pueblos de alrededor y será la catapulta del sueño común de todos los implicados por huir de su condición de fugitivos para iniciar otra nueva vida en algún lugar donde nadie les conozca. Un objetivo que avanza a pasos lentos y que requerirá la involucración económica de todo el mundo para que sea factible. Además, el campamento en todo momento se sentirá “vivo”, con muchas actividades que hacer, fiestas en las que participar o conversaciones banales en las que adentrarse que hacen que escapemos de la rutina típica de este tipo de emplazamientos.

A paso lento, pero seguro

Entrando en el contexto de Red Dead Redemption 2, todo el mundo ya sabe que se trata de una precuela de los hechos acontecidos en la primera entrega. Esto no quita que haya guiños a personajes ya vistos en el aventura anterior o incluso que se construya una historia alrededor de la banda de Dutch digna de ser contada. Sinceramente y bajo mi punto de vista, los comienzos en esta continuación resultan duros debido al ritmo con la que se suceden los hechos. Hay que acostumbrarse a la forma que Rockstar quiere que encaremos su producto, porque Red Dead Redemption 2 no es un GTA V, incluso podríamos decir que no es un Red Dead Redemption en muchos aspectos. El sueño, la energía, el hambre (tanto de Arthur Morgan como de nuestro caballo) son problemas que tendremos que tratar para sobrevivir en el Lejano Oeste, lo que nos obligará a cazar, montar campamentos y perder tiempo cuidando de nuestro protagonista antes de meternos de lleno en una misión. El paso por el campamento, comprobar el estado del mismo, realizar pequeñas misiones que aporten dinero y de esta forma contribuir en la comunidad… Acciones que en anteriores títulos eras secundarias (o ni existían) y aquí cobran mayor relevancia, ya sea para bien o para mal (seguramente haya gente que disfrute con estas nuevas implementaciones y otros usuarios que se cansen de tanta preparación del equipo).

Esta lentitud generalizada de la que estamos hablando se acusa mas aun por el movimiento de Arthur Morgan. Es un personaje que se siente pesado, un equivalente a cualquier miembro de la CGO de Gears of War pero vestido con indumentaria de vaquero. Esto hace que a veces nos desespere, sobre todo en los bailes de balas donde tenemos que ser rápidos buscando coberturas. En algunas localizaciones concretas como nuestro campamento o algunas zonas urbanas es incluso peor, porque no podremos correr y todo lo haremos andando. Por sacar algo beneficioso de este ritmo al andar, estaremos mas atentos a los detalles y nos permitirán realizar acciones que de otra forma serian imposibles, como comer un plato de estofado mientras merodeamos entre las tiendas del campamento o ir saludando a los conocidos que se encuentren en nuestro camino. Que no os asuste el comienzo de la aventura en esos paramos nevados, donde Arthur apenas puede andar y todo se hace extremadamente lineal, el juego tarda un poco en arrancar y partida tras partida iremos acostumbrándonos al ritmo que Rockstar nos propone.

Un apartado gráfico más impoluto que las espuelas del sheriff

Dejando a un lado ese aspecto negativo que muchos jugadores achacamos, vamos a hablar de la calidad gráfica que atesora el juego. Pocas veces he quedado tan maravillado por el aspecto visual de un título concreto, pero es que Red Dead Redemption 2 se lleva la palma. Y si hablamos de disfutarlo en una Xbox One X como es mi caso, seréis testigos de la mejor versión lanzada hasta la fecha del título (y con creces). Estos ocho largos años de desarrollo han dado sus frutos,y no hay detalle que no se le escape a Rockstar. La fauna, la flora, incluso la disposición de terreno están pensados al milímetro y cuidado de manera muy fina. Todo tiene un equilibrio que se escapa de los tópicos del desierto tan típicos del Lejano Oeste y ofrecen bellas praderas llenas de vida, nevadas montañas con visibilidad reducida o pantanos llenos de peligros para los que desconocen el terreno. Nada está puesto al azar, y en un mapa tan extenso (muchísimo más que el visto en GTA V) eso es mucho decir.

Cabe destacar el efecto de las partículas , tanto de tierra seca que arrastra el viento, polvo que sale cuando sacudimos nuestro caballo como el frío helador que sentimos en las montañas nevadas. Eso si, bajo mi punto de vista la palma se la lleva a iluminación tan espectacular que luce el juego. Da igual que sea de noche o de día, esté el cielo despejado o haya una tormenta de verano, sea un amanecer o un atardecer. La luz hace que en cualquier caso nos encontremos en un momento mágico, y que un paseo por el bosque se convierta en una experiencia única. Es mas, la iluminación es la culpable de que cada visita a un pueblo, a nuestro campamento o donde sea tenga un cáliz distinto, particular e irrepetible. Puede que sea lo mas recordado de Red Dead Redemption 2, y os aseguramos que pasará tiempo hasta que veamos otro título que juegue con este efecto de una manera tan acertada.

El realismo hecho videojuego

Las animaciones y detalles que destila Red Dead Redemption 2 tampoco se quedan atrás. Se nota que en Rockstar se han puesto serios con fidelizar el Lejano Oeste, proyectar todo lo que ocurrió en esa época y plasmarlo en su videojuego. Estas pequeñas pinceladas nunca antes vistas hacen en conjunto una simulación del oeste bastante fidedigna, y ver cómo Arthur Morgan tiene la chaqueta desgarrada por las zarpas de un oso, el comportamiento de nuestro caballo cuando hay una amenaza de un depredador (no, hoy no hablaremos de testículos), y otros aspectos como los surcos que generan los carruajes cuando pasan sobre el barro son solo tres ejemplos que se me vienen a la mente aunque tengo otros 300 que podría describir. Todo esto sin contar el porrón de actividades secundarias o tareas banales que podremos realizar, tales como cortar leña, ir de caza (todo un espectáculo, aunque no es apto para estómagos sensibles), pegarnos un baño como Dios manda o afeitarnos para mejorar nuestra apariencia. Horas y horas de diversión sin tan quisiera adentrarnos en su historia principal.

Hablando de historia principal, tendremos misiones de sobra para que Red Dead Redemption nos aguante horas y horas sin necesidad de aburrirnos. Existe una gran variedad de objetivos ,y aunque algunos son los típicos que podríamos imaginar (asalto a un tren, disputas en la cantina, robo de carruajes, etc) ver cómo transcurre la acción es algo completamente innovador en este videojuego (por supuesto, el apartado visual antes comentado tiene mucho que ver). Algunas de estas misiones se complicarán, o nos pedirán una tarea extra improvisada que le sientan de maravilla. Sin destripar mucho, por ejemplo hay una misión donde tendremos que dar caza a un oso. Pues bien, primero tendremos que ir a los establos a agenciarnos un caballo nuevo que soporte la larga travesía hacia las montañas, y debido a la lejanía estaremos obligados a cazar un conejo para cenar en el campamento improvisado que montaremos. Total, que para realizar un objetivo antes tendremos que pasar por otro, y eso propicia una frescura y una capacidad de sumergirte en ese momento que no todos los juegos consiguen.

Duelos a 4K en el salón de tu casa

Cuidado los amantes de los shooters en tercera persona acostumbrados a un control frenético. En Red Dead Redemption 2, como era de esperar, contamos con todo un surtido de armas de fuego ambientadas en aquella época. Este hecho supone que no haya pistolas con una cadencia alta de disparo, o con una precisión milimétrica. Salvo algún encuentro con una Gatling (sería lo más avanzado en ese ámbito) todas nuestras armas dispararán balas de una en una tras una leve recarga. Ojito con hacerse los valientes, ya que si merodeamos por zonas donde somos buscados, y nos pillan por sorpresa sin ninguna cobertura, poco o nada podremos hacer salvo huir (eso siempre que nuestro caballo sobreviva, claro…) debido a los pocos medios que tenemos para enfrentarnos a otra banda de forajidos o de agentes de la ley.

Ya que ha salido el tema, uno de los focos que más ruido han generado es la sinergia con tu caballo. En parte es cierto, ya que cuanto más mimemos al animal a base de caricias, peinados y paseos, mayor afinidad tendremos con él, mejorando estatus como la salud o la resistencia. También iremos consiguiendo nuevos trucos como que se ponga a dos patas, o que sea capaz de girar sobre sí mismo para cambiar de dirección rápidamente. Lamentablemente, pese al vínculo que puedas crear con tu montura y estas nuevas habilidades citadas, no condiciona en absoluto la personalidad de Arthur Morgan, ni es un requisito imprescindible para llevar exitosamente a cabo las misiones. Está muy bien tener tu propio establo con los cuadrúpedos que has domado (o comprado) a tu alcance, pero no le daría mayor importancia de la que tiene, al menos en cuanto a vínculo se refiere (en los visual y en las animaciones, es harina de otro costal como he explicado).

Sólo nos hará falta tabaco para mascar mientras escuchamos country

Otros de los momentos más embaucadores que vamos a experimentar con Red Dead Redemption 2 son aquellos donde la música empieza a sonar, acompañando y ligando perfectamente con la escena. Da igual que sea una pieza más “movidita” cuando estamos realizando alguna persecución, o si por el contrario son pequeñas notas muy sutiles que aparecen en los momentos de calma, homenajeando claramente a las películas de Western que hemos visto mil y una veces en la tele. Todas tienen su momento y su propósito, ya sea el clásico country con guitarra, las animadas canciones a piano de la cantina, o las composiciones vocales que acompañan al campamento cuando de mueve de una zona a otra. Hay tanta variedad que sorprende pese a que lleves 30 horas o más de campaña. Por cierto, ya sabemos como son Rockstar con el tema del doblaje (hasta una parte defendible, debido a la cantidad ingente de voces que tiene el juego, con su acento característico) aunque siempre podemos seguir las largas conversaciones a caballo leyendo los textos traducidos al español. Aunque sea un fastidio, al menos se puede llevar el hilo de la conversación de una manera más agradable que en GTA V, ya que los caballos no se estampan contra las farolas ni cogen velocidades de 200 kilómetros por hora.

 
 

Conclusión

He escrito más de 2000 palabras pero tengo la sensación de que me dejo mil cosas en el tintero. Y es así. Red Dead Redemption 2 es tan grande que es imposible plasmarlo todo al detalle en un análisis. Eso sí, desde este texto sí que podemos comentar que la nueva obra de Rockstar difiere mucho de sus últimos trabajos, y esta precuela requerirá mayor calma por parte del jugador, que otorgue otro ritmo a su campaña y que sepa apreciar los pequeños detalles que suceden a nuestro alrededor. Toda una oda a la filmografía de indios y vaqueros (entre ellas, y por citar dos muy actuales, Django: Desencadenado y Los Odiosos Ocho aunque hay grandes referencias a los clásicos del género) y un escalón en cuanto a factura técnica que muy pocos estudios son capaces de conseguir. Red Dead Redemption 2 no se posiciona como uno de los mejores juegos del año. Lo hace como uno de los mejores juegos de la generación, asentando unas nuevas bases en aspectos como la iluminación o en generar un entorno medido al milímetro.

Red Dead Redemption 2

69.99€
9.7

Gráficos

10.0/10

Sonido

9.8/10

Jugabilidad

9.0/10

Duración/Diversión

10.0/10

Pros

  • El mejor Oeste jamás visto
  • Una bestia parda en Xbox One X
  • Rockstar nos ha dejado locos con tanto detalle y mimo en el juego

Cons

  • Como siempre: sólo está con doblaje en inglés
  • Arthur Morgan es demasiado lento
  • Algunos paseos a caballo se hacen largos