Si tu no vas a los juegos retro, que los juegos retro vayan a ti.

Que los juegos antiguos son difíciles es una realidad que todos tenemos en cuenta. Ya sea por limitaciones técnicas en su control, por la poca experiencia dentro del sector, o porque las compañías pensaban en la cartera del jugador de recreativas más que en el propio jugador, todo estaba enfocado a tener que masterizar cada propuesta si queríamos realizar una partida “decente”. No todos los videojuegos eran así. Algunos se limitaban a aumentar el numero de enemigos y velocidad con cada nivel superado, hasta que la pantalla se convirtiera en un torbellino sólo apta para ojos biónicos. Null Drifter toma ese camino, y bajo el paraguas de un apartado visual sencillísimo basado en las propuestas de un sólo bit, nos espera un juego arcade muy desafiante, directo y entretenido. Como visitar una maquina recreativa de la época, pero sin tener que gastar una moneda de 25 pesetas para disfrutar de la experiencia.

Empezando simulación en 3, 2, 1 …

Eastasiasoft Limited ha sido la desarrolladora encargada de retrotraernos al pasado gracias a Null Drifter. La propuesta es sencilla pero efectiva: nosotros manejaremos una nave que se encuentra dentro de una simulación que entrena pilotos para futuras amenazas extraterrestres. Con un control “twin-stick” deberemos superar todas las hordas posibles para mejorar nuestra puntuación, mientras por el camino vamos recogiendo monedas, vidas y potenciadores que nos hagan el periplo mas llevadero. Eso sí, tened en cuenta que estaremos destinados a morir en el intento. Problemas de la simulación, que no tiene fin… ¿o existe un final?.

Cono he dicho, la jugabilidad se basa en la técnica “twin-stick”. Un stick controla el movimiento de la nave mientras que el otro stick nos permite disparar y controlar la trayectoria del disparo. Junto con este esquema básico, tendremos un dash que será fundamental para esquivar las balas del enemigo, e incluso atacar a los oponentes en situaciones de riesgo. Unos controles que no tardaremos en dominar, aunque estarán algo limitados al principio debido a las carencias de nuestra nave. Las monedas que vamos recogiendo tienen su cometido, y ahora os explicaremos cuál es.

El dinero no da la felicidad, pero nos hace el camino más fácil

Hay un aspecto en Null Drifter que difiere de toda la esencia “retro” de la que hace gala, y se trata de la mejora de nuestra nave con cada partida. A medida que vayamos jugando, iremos recolectando monedas con las que luego podremos comprar potenciadores para nuestra nave (aumento de daño, mejora de vida, velocidad, tasa de disparo, recarga del dash, etc.). Esto nos obliga a jugar partida tras partida hasta desbloquear todas las mejoras posibles. Por suerte, no se hace aburrido, y ya sea porque vamos pillando el truco a los enemigos, o sea porque nuestra nave está mejor equipada, vamos a notar cómo con cada intento llegamos a una fase mas alta. Ojo, que los desarrolladores no son tontos, y según vayamos mejorando las capacidades de nuestro vehículo, así lo harán nuestros enemigos, siendo mas difíciles de matar y esquivar.

Pese a este formato de ir mejorando nuestro poder de ataque, cabe decir que Null Drifter no dura mucho. Me bastó aproximadamente una hora y pico conseguir todas las mejoras (y todos los logros), quedando el juego relegado a una función básica de conseguir la mejor puntuación posible y de batir nuestro propio récord personal una y otra vez. Eso, y desbloquear las diferentes paletas de colores que el juego nos brinda. Pero de eso hablaremos en el siguiente párrafo.

Una explosión de colores aberrados en tu retina

Gráficamente, Null Drifter choca al principio. No por ese estilo visual basado en los primeros juegos de un sólo bit, sino por la brutal aberración cromática que presenta el juego. Todo estará difuminado, y salvo alguna paleta de color concreta, el resto hace hasta daño a la vista. Es el precio que hay que pagar por disfrutar de una experiencia clásica, pero por suerte podemos quitar esa aberración, e incluso el temblor de la pantalla cuando nos impacta una bala o nos queda solo una vida. Hay otros elementos que por desgracia no se pueden eliminar, y pueden emborronar en parte la experiencia, especialmente en los niveles mas altos. Se trata del parpadeo de algunos enemigos o de sus balas, que hacen que no las veamos venir. Eso, cuando toda la pantalla está literalmente llena de proyectiles, puede suponer un problema.

Conclusión

Null Drifter se trata de un twin-stick shooter de la viejísima escuela donde no habrá más objetivos que completar la mayor cantidad de fases antes de que nuestro contador de vidas llegue a cero. Tomando como esencia las máquinas recreativas de la época, la dificultad irá aumentando progresivamente hasta que todo se convierta en un infierno de enemigos, balas y peligros que amenazarán nuestra existencia. Por suerte, con el dinero ganado en cada partida iremos mejorando nuestra nave, lo que permitirá que el camino sea más asequible y alcancemos mejores puntuaciones a medida que vayamos jugando una y otra vez. Eso si, pese a esa progresión de nuestra nave, la propuesta no deja de ser muy arcade, y en cuestión de una hora habremos desbloqueado todo, por lo que a partir de ahí nos limitaremos única y exclusivamente a luchar contra nuestra puntuación personal hasta que nos aburramos. Vamos, como sucedía en las maquinas recreativas de antaño.

Null Drifter

4.99€
6.8

Gráficos

6.0/10

Sonido

6.5/10

Jugabilidad

8.0/10

Duración/Diversión

6.5/10

Pros

  • Control sencillo y directo
  • Hay una progresión palpable a medida que jugamos
  • Los enemigos mejoran y cambian según vamos nosotros progresando

Cons

  • En una hora tendremos la nave "a punto"
  • La aberración cromática no se puede regular. O la pones o la quitas.
  • No vendría mal algún modo de juego extra o función cooperativa
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