El Creador necesita nuestra ayuda, y sólo Narita Boy es capaz de derrotar a la amenaza que subyuga al Reino Digital

Vivir historias alternativas es un deseo que todo jugador siempre busca. Pero además, si esas historias están basadas en mundos digitales, con mil referencias a la tecnología que nos rodea y con una estética ochentera, puede ser una fantasía hecha realidad. Los hackers de Stallion amenazan nuestro mundo, y Narita Boy es el único capaz de detener este desastre. ¿Estás preparado para encarnar al elegido? Pues coge tu espada tricroma y prepárate para enfrentarte a cualquier alteración que aparezca en este entorno virtual.

Ready Player One

Studio Koba es la desarrolladora española encargada de desarrollar Narita Boy. Como he mencionado, nosotros seremos El Elegido. La única persona capaz de detener a Him, un enemigo que ha nacido de los miedos infundados del Creador y que no dudará en destruir el Reino Digital con tal de hacerse con el control del tricroma. Por suerte, contaremos con la ayuda de varios aliados comandados por Motherboard, el programa supervisor que ha dado la voz de alarma ante la presencia de tal amenaza.

Toca vigilar el código fuente

El Reino Digital no sólo es una excusa para presentar un entorno lleno de sprites y con una estética particular. El estudio ha cuidado al detalle todo el lore que rodea a su juego. No hay un instante donde no encontramos tecnicismos de hardware y software, verborrea digital y alusiones a la programación entre otras muchas cosas. Ya no sólo es que plasmen esos términos tan específicos, sino que hay una filosofía intrínseca que profundiza más de lo que podíamos esperar. De hecho, si no estás muy puesto en el tema, puede que en algunos diálogos te pierdas un poco con los desvaríos y paranoias que exponen los personajes.

El tricroma es la génesis. El principio y el fin

Por suerte en lo jugable Narita Boy es más sencillo. De hecho, en ocasiones puede que sea demasiado sencillo. Estamos ante una aventura de corte clásico, donde tendremos que recorrer las distintas estancias que componen el tricroma en busca de las alteraciones que ha provocado Him. En otras palabras, habrá que recorrer los mundos digitales hasta dar con los enemigos del final de cada fase y darles matarile. Para ello, aparte de nuestra habilidad con la tecno-espada, contaremos con otros ataques que poco a poco iremos aprendiendo.

El control de nuestro protagonista es particular. No es un personaje hábil, ni ágil. De hecho, basta con saltar para darse cuenta de que Narita Boy no responde al instante. Sufre un pequeño retraso debido a que tiene que impulsarse primero. Lo mismo sucede con los envites de la espada, o cuando utilizamos la escopeta. Tarda un poco en reaccionar, teniendo que anticiparse a los ataques del enemigo para no resultar herido. Aun así, también os digo que no pasa nada si morimos. Studio Koba no castiga mucho al jugador con la muerte, y apareceremos prácticamente en el mismo sitio donde hemos muerto.

Activando el protocolo Narita Boy

La exploración también es una parte importante de la aventura. No serán pocas las veces que tendremos que volver tras nuestros pasos tras recoger una llave-disquette que nos abra una puerta. El problema de todo esto es que en ningún momento contamos con un mapa que nos facilite la localización de las cerraduras o los caminos secundarios. Se hace muy lioso aprender los nombres de cada zona, y encontrar la puerta que encaje con nuestra llave puede llegar a ser pesado si nos perdemos.

Sin duda es la parte peor llevada del título. Encontramos un backtracking que no tiene razón de ser. Cuando retrocedemos en cualquier metroidvania es porque hemos adquirido una habilidad que nos permite acceder a zonas que antes eran inalcanzables. Pero aquí no pasa eso. La mayoría de las veces desandamos nuestros pasos con una llave nueva, y no notamos una progresión en el estado de nuestro héroe, ni justificación para realizar esos paseos. Para eso, mejor hacer una aventura lineal, o al menos no tan enrevesada con tanta llave de por medio.

Sintonización manual en camino

Sin duda, el apartado audiovisual es una de las primeras cosas que llaman la atención de Narita Boy. Es una maravilla todo lo que el estudio consigue hacer con píxeles, y especialmente llama la atención las aberraciones cromáticas que presenta la aventura. No sólo eso, en todo momento el juego emula una sensación “retro”, como si estuviéramos observando todo en una tele de tubo. Lo notamos en los bordes de la pantalla, donde la imagen se distorsiona y emborrona. Una especie de coma que hace de la propuesta algo única.

No sólo los efectos visuales son el único aspecto llamativo del título. Cada zona tiene su paleta de colores, su personalidad propia y sus habitantes. Todo con un arte muy bien llevado que comprobaréis en cada imagen en este análisis. Si para rematar, acompañamos esta explosión visual con una banda sonora a la altura, la experiencia no podría ser más gratificante. Eso sí, al igual que sucede con los tecnicismos en la narrativa, más te vale que te guste jugar con esos efectos visuales, porque puede llegar a saturar si no eres partidario de las aberraciones.

Conclusión de Narita Boy

Studio Koba ha logrado crear una propuesta única en su narrativa y en su apartado audiovisual. Narita Boy nos transporta a un universo virtual lleno de referencias a los tecnicismos de programación, hardware y software. Es más, el propio juego crea una filosofía digital muy profunda que cualquier “retro-freak” agradecerá. Y todo eso aderezado con un estilo visual ochentero, donde las aberraciones cromáticas, el coma y la borrosidad están a la orden del día.

En lo jugable encontramos algo más sencillo. Una aventura donde deberemos explorar el escenario en busca de la siguiente zona accesible mientras machacamos a todos los rivales que salen en nuestro paso. Lástima que el backtracking sea tan poco interesante y tan caótico .Si no nos importa perdernos por sus estancias, sin duda disfrutaremos de cada momento que el Reino Digital nos tiene preparados.

Agradecemos a Team17 el código facilitado para analizar el juego. Si estáis interesados en la propuesta, podéis conseguir más información visitando la web oficial de estudio pinchando aquí.

Narita Boy

24.99€
7.5

Nota Final

7.5/10

Pros

  • Espectacular apartado audiovisual
  • Tecnicismos y lenguaje que cualquier programador disfrutará
  • Disponible en Game Pass desde el día de lanzamiento

Cons

  • Narita Boy no es muy ágil
  • El backtracking y exploración puede resultar pesado
  • Si no estás puesto en la "filosofía digital", puede que te pierdas en sus diálogos

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