Análisis de Final Fantasy VII para Xbox One, si Xbox One

Me hallo ante un gran reto con este análisis. He de confesar que es la primera vez que juego a Final Fantasy VII, pero antes de que os llevéis las manos a la cabeza… si tengo muchas de sus entregas a mis espaldas. A día de hoy he jugado a Final Fantasy VIII, IX, X/X2, XIII, XV y varios spinoff no numerados. Asimismo, con esta carta de presentación, voy a intentar daros el mejor análisis posible desde los ojos de alguien que disfruta de este juego por primera vez.

Final Fantasy VII es ante todo una historia profunda diseñada para atrapar al jugador. En esta aventura encarnamos a Cloud un ex miembro de SOLDADO, el ejército de élite de la corporación Shinra.  Dicha corporación extrae y comercia con la energía Mako. Sin embargo parece ser que los reactores que instalan solo traen la muerte y desertización a su alrededor. Por ende Cloud, ahora mercenario, se une a la facción rebelde AVALANCHA para luchar contra la destrucción del planeta.

Una historia de ecologistas y una Tierra Prometida

Con esta premisa se nos presentan varios personajes y una guerra de guerrillas entre los ecologistas y la malvada corporación. Más la historia no es tan sencilla como eso, pues una antigua estirpe se ve envuelta en el problema ecológico y otro ex miembro de SOLDADO parece tener planes muy concretos con el destino del planeta, hablamos del más que conocido Sephiroth. De esta forma tenemos tres grupos ideológicos enfrentados.

Con la historia ya definida toca pasar a la jugabilidad. Final Fantasy VII es un JRPG de la vieja escuela. Un título de los que marcaron fuerte la generación de la primera Playstation. Como buen representante del rol japonés nos encontramos con un juego de combate por turnos. Este a su vez presenta dos formas de jugar las batallas. Podemos optar por el Active Time Battle, un modo en el cual esperamos a nuestro turno según el tiempo de recarga de la barrita de acción de cada personaje. Sin embargo los enemigos lanzan sus ataques sin esperar a que nosotros decidamos los nuestros por lo que, aunque es un juego estratégico por turnos, exige atención y respuestas rápidas. Por otro lado también podemos optar por turnos más estáticos donde los rivales respetan nuestro tiempo de decisión antes de realizar sus movimientos.

A parte de la barra TMP(que indica el tiempo de espera hasta nuestro turno) disponemos también de la barra de Límite. Esta se va rellenando mientras recibimos daño y, al completarse, cambia nuestra acción de atacar por un ataque final devastador o alguna habilidad de mejora del equipo o merma de los enemigos. Este sistema a su vez genera todo un árbol de mejoras y evoluciones. A medida que vayamos lanzando límites iremos desbloqueando nuevos dentro del mismo rango y de paso accediendo a los siguientes niveles. De todas formas algunos límites solo son adquiribles durante la historia o realizando acciones secundarias.

A medida que vayamos lanzando límites iremos desbloqueando nuevos

A todo esto, el combate no se desarrolla solo a golpes. Al fin y al cabo estamos ante un Final Fantasy, un título de espada y hechicería… y algunas otras cosas. Por ende podremos lanzar magias, invocar entes de otros planos, robar y demás opciones típicas de la saga. Para lograr todo eso es necesario personalizar los comandos de cada personaje y la forma de hacerlo es muy interesante. El juego cuenta con Materias, que son solidificaciones de la energía Mako. Cada materia otorga algún poder o habilidad al ser equipada en las ranuras de arma y equipamiento de cada personaje. Además a medida que vayamos usándolas mejorarán desbloqueando nuevas opciones y posibilidades.

Cabe destacar que según que Materias equipemos nuestros parámetros también se verán afectados. Por ejemplo, más materias mágicas implican mejora en el PM y daño mágico, pero podríamos perder defensa o ataque en el proceso. Por suerte se pueden asignar y retirar a placer para ir buscando la combinación idónea para cada personaje. A todo esto hay que recalcar que los combates implican a tres personajes e nuestro equipo. Esto conlleva que los demás no solo no estén en escena, sino que además recorran el camino por su cuenta cruzándose con nosotros.

Para cambiar los miembros del grupo debemos acceder a un punto de guardado o… llamarles por teléfono en el mapa abierto. Más esta no es la única mecánica curiosa que presenta Final Fantasy VII. A lo largo de la aventura me he encontrado situaciones jugables muy sorprendentes para la época en que salió. Por una parte he vivido minijuegos de baile por pulsación de botones, RCP con indicador de oxígeno en pulmones y hasta plataformeo con animales, sin olvidar una épica batalla a tiempo real sobre una moto durante una persecución.

A nivel explorable, como sus predecesores, este título presenta lo que en ese momento podíamos considerar “mundo abierto”. Todo se resume en pequeños escenarios aderezados con diseños evocadores en fondos prerenderizados. Además de un mundo que conecta estos pueblos y ciudades con una acabado poligonal más sencillo. La exploración en asentamientos es a pie. Resulta un tanto caótica a veces, dado que no deja de ser una visión que acostumbra a ser isométrica con algunas variaciones. Además de que el movimiento es en ocho direcciones y conseguir acertar una puerta puede llegar a ser traumático. En cambio en el exterior contamos con medios de transporte varios. Entre estos tenemos vehículos, chocobos …

Presenta lo que en ese momento podíamos considerar “mundo abierto”

Los personajes por su cuenta lucen formas geométricas sencillas y carecen de expresión facial más allá de formas básicas. Tiene a su vez un toque retro y cómico en las escenas que narran la historia. Sin embargo Square Enix sabe dar el toque de epicidad necesario añadiendo cinemáticas en CGI más elaboradas que en, su momento, rompían moldes.

Llegamos a la parte que más temen los fans del juego original, los cambios y alteraciones jugables. Final Fantasy VII tiene pequeños cambios que simplifican y agilizan la aventura. Entre estos tenemos la opción de acelerar la velocidad de todo el juego al triple de lo normal pulsando el stick izquierdo. También permite anular los combates aleatorios totalmente pulsando el stick derecho y el izquierdo simultáneamente. Y finalmente podemos activar la opción de potenciar a nuestros personajes en combate pulsando el stick derecho. Esta última opción hace que la barra de límite se llene constantemente y que nuestra salud se recuperar cada vez que baja a menos de cierto porcentaje.

Estas opciones pueden resultar polémicas, pero cabe recordar que usarlas o no es totalmente opcional. Sin ellas el juego mantiene la esencia clásica del título. Sin embargo confesaré que recurrir a ellas es útil a la hora de subir de nivel o alcanzar un punto de guardado sin enfrentamientos porque necesitas apagar la consola.

En este punto quiero hablar de la parte quizás más “mágica” de este juego, la banda sonora. Nada más iniciar el juego, en el momento que llegamos a la pantalla de títulos, suena la mítica melodía de la saga. Además viene acompañada de una sucesión de nombres reconocidos en la industria. Más voy a centrarme en uno en concreto, Nobuo Uematsu. El conocido compositor de Final Fantasy y más tarde Lost Odyssey, entre otros. Un nombre que añadido a cualquier juego implica emociones y genialidad condensadas en forma de música.

Cada situación y escenario en Final Fantasy VII aporta su propia melodía y ritmo para acompasar lo que vivimos en cada momento. De esta forma es como se consigue que un juego cale en la memoria del jugador y genere un buen recuerdo de la experiencia. Porque como sabréis aunque los gráficos caduquen, por decirlo de alguna manera, la música siempre mantiene el tipo pase el tiempo que pase.

La banda sonora mantiene el tipo pase el tiempo que pase

Para acabar quiero hablar de la calidad del port. Vamos a obviar el aspecto gráfico general dado que hablamos de un juego de 1997, por lo que no sería justo compararlo con algo actual. En esta ocasión Square Enix nos trae un port de la versión original de Final Fantasy VII que ya ha pasado por otras plataformas. Este port contiene mejoras visuales que, aunque parezcan poca cosa, mejoran la experiencia original. Por una parte los personajes y escenarios llevan un ligero lavado de cara que elimina bordes de sierra y formas difusas. Además de uniformar colores y mejorar el aspecto general de todo el empaquetado. Sin embargo no es oro todo lo que reluce. Esta nueva versión mantiene la proporción 4:3, por lo que se marcan fuertes marcos negros alrededor de la imagen.

En definitiva, Final Fantasy VII es un clásico de culto disfrutable tanto para los nostálgicos del estreno original, como para los que lo descubren hoy. Si bien pueda costar un poco aceptar las carencias que tiene para los tiempos actuales, sigue siendo una experiencia totalmente recomendable. Al fin y al cabo, historias como esta ya casi no se escriben a día de hoy. Con todo esto y mientras esperamos la llegada de Final Fantasy VII remake, podemos disfrutar de la versión original por primera vez en Xbox.

 

15.99
9.4

Gráficos

7.5/10

Sonido

10.0/10

Jugabilidad

9.5/10

Duración/Diversión

10.0/10

Historia

10.0/10

Pros

  • Narrativa profunda típica de Final Fantasy
  • Nobuo Uematsu
  • Personajes carismáticos
  • Sorpresas a nivel de jugabilidad
  • Chocobos

Cons

  • Un port que quizás podría haber sido más
  • Una localización al castellano un tanto extraña
  • ¿El punto anterior cuenta realmente como negativo?
  • Ha tardado muchos años en llegar a Xbox
  • No puedo ponerle más nota a la BSO

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