Elige tu propio destino, y toma tus propias decisiones en Assassin’S Creed: Odyssey. Una de las mejores ambientaciones que ha tenido la saga.

Assassins’S Creed es una de las sagas más proliferas de la última década, aunque debido a una saturación de esta misma se ha tenido que dar cierto respiro y tiempo. De esta forma, tuvimos un año de impasse, o un poco más, en el cual los seguidores de la franquicia nos quedamos sin aventuras “asesinas”.

No obstante, esta acción tuvo muy buenos resultados, pues su vuelta con Assassin’S Creed: Origins nos devolvió las esperanzas a los aficionados y las aficionadas de la saga, al ver como habían trabajado arduamente por retraernos a antiguas sensaciones con esta. Origins no fue una entrega perfecta, pero si sobresaliente, que sentó las bases de un renacimiento y un cambio de aires que ha venido para quedarse.

Con ese pequeño letargo, se nos prometió que se trataría a la franquicia de otra forma, dejando de lado las entregas anuales. Sin embargo, como se suele decir las palabras se las lleva el viento, y tras un año tenemos una nueva entrega, Assassins’S Creed: Odyssey. Este lanzamiento ha tenido lugar solamente por cumplirse unas condiciones específicas, sino no se habría realizado según los directivos de Ubisoft. La cosa es que Odyssey ha sido desarrollado paralelamente a Origins con tres o cuatro años de trabajo a sus espaldas. Por ello, al ser un producto que estaba listo, ya podemos disfrutar de él. Sin embargo, ya se nos ha avisado de que el próximo año, de nuevo, no veremos una nueva entrega.

No obstante, toca centrarse y como se suele decir hay que vivir el día a día, por lo que ahora tenemos este Assassin’S Creed: Odyssey y hay que disfrutar de él, pues ya os lo adelantamos ahora, la antigua Grecia tiene mucho que ofrecernos. Sin más dilación, veamos todas sus bondades y defectos en su análisis al detalle.

Como ya hemos introducido en el párrafo anterior, Assassin’S Creed: Odyssey se basa en la antigua Grecia de 431 a.C, una época que estaba entre las más deseadas de muchos fervientes seguidores o seguidoras. De esta forma, la nueva entrega de la saga recoge el legado heredado de Origins y lo encumbra, para bien o para mal. Para bien, porque si nos gustó Origins y nos quedamos con ganas de más, Odyssey nos encantará. Para mal, porque puede parecer bastante continuista y aparte de heredar sus bondades también hereda sus defectos.

La recreación de la antigua Grecia es absolutamente brillante y abrumadora, al fin de cuentas, Ubisoft es una de las compañías referentes haciendo este tipo de trabajos, y ni que decir tiene que cuenta con experiencia más que de sobra. De este modo, han creado un universo muy rico y parco en detalles, el cual apuesta por una cantidad de contenido descomunal que nos tendrá entretenidos por más de 40/45h, lo que nos puede tomar finalizar la historia principal.

Hay mucho que hacer en este Assassin’S, pero ¿cuál es el pretexto que une todas estas actividades? Pues muy sencillo, la saga viaja al pasado, otra vez, para hacernos partícipes de la guerra de Peloponeso, un conflicto que enfrentó a dos grandes exponentes griegos: Esparta y Atenas. Nuestro papel en estos acontecimientos será el de encarnar a Alexios o Kassandra, porque en esta ocasión se nos permite escoger por primera vez en la saga quien queremos ser. No obstante, esta elección no supondrá cambios drásticos en el desarrollo de la historia, pues ésta se presenta exactamente igual para ambos protagonistas. Así pues, afrontaremos una odisea cargada de aventuras, emociones, revelaciones, conflictos y problemas familiares.

El viaje que nos brinda Ubisoft en esta entrega es absolutamente maravilloso y entrañable, por lo que no tardaremos en quedarnos prendados de una de las extensiones más amplias y ambiciosas que hayamos visto en la franquicia desde que se pasó al RPG de mundo abierto. Un mundo que nos lleva en volandas por una gran cantidad de localizaciones reconocibles, así como a conocer a distintos personajes icónicos como: Heródoto, Sócrates, Pericles, Leónidas, Pitágoras, Jerjes, entre otros muchos más. Lo cierto es que trata de ser fidedigno a como fue en la realidad incorporando todos estos elementos, pero el hecho que sea el título con más trazas de fantasía que hayamos jugado de la franquicia puede no ser del agrado de todo el mundo. Sin embargo, es algo que le sienta genial y que nos encanta.

Los personajes principales están muy bien diseñados y construidos, así como implementados en la historia, al fin y al cabo, es su aventura. De hecho, nos atreveríamos a decir que están al nivel de algunos de los protagonistas más queridos de la saga. No obstante, quizás se puede apreciar que Kassandra tiene más detalle y trabajo detrás que Alexios, pues según sus desarrolladores, ella sería el personaje “canon”. Por eso, vemos mejores animaciones faciales en ella o mejores expresiones, así como una personalidad más definidida.

Por otra parte, Assassins’S Creed: Odyssey toma el carácter rolero de Origins y lo eleva a un nivel más, tomando claras referencias de los grandes del género, como: The Witcher 3. El trabajo de CD Projekt es claramente una influencia directa para la obra que tenemos entre manos, por eso vemos como se han implementado nuevos sistemas o mecánicas que acentúan el rol y consolidan el rumbo de la saga definitivamente hacia el RPG.

Uno de los nuevos sistemas introducidos es el conversacional. Ahora podremos tomar parte activa de la historia que se nos cuenta, aportando así un carácter narrativo más atractivo y participativo. De esta forma, tendremos cierta influencia en el destino de nuestro personaje, cosa que antes no teníamos, y por lo cual repercutirá, como es obvio, en el desarrollo de los acontecimientos, provocando así que tengamos distintos finales o desenlaces. Por ello, tenemos una mejor presentación del aspecto narrativo, aunque a esta novedad aún le queda mucho por pulir.

Decimos que a esta faceta todavía le queda trabajo, porque a pesar de querer hacernos uno con el videojuego, esta característica no tiene muchas opciones o posibilidades de elección. Es cierto que muchos sucesos son perennes y se ven reflejados con el paso de las horas, pero no acaba de ofrecer la profundidad que cabría esperar. No obstante, es un primer paso para lograr un resultado mejor en futuro, de eso estamos seguros.

Por otra parte, la trama principal es adictiva, atractiva y está bien estructurada, aunque otra vez sentimos como esta se diluye en algunos momentos del juego. Y esto viene propiciado por el motivo del que siempre peca Ubisoft en sus juegos, el de alargar sus historias o títulos de forma artificial. Anteriormente hemos citado que la historia nos podía llevar entre 40 o 50 horas, obviamente si somos de los que nos gusta conseguir hasta el último cofre muchas más, pero lo cierto es que esa duración no está justificada por un desarrollo orgánico. El tema es que el desarrollo del videojuego es progresivo y tenemos que ir subiendo de nivel, así como mejorando nuestras habilidades y equipo, sin embargo, llega un momento en el que nuestro nivel de personaje se ve muy por debajo de lo requerido por las misiones principales, haciendo que tengamos que completar objetivos secundarios para seguir progresando. Esto puede provocar o desencadenar una situación tediosa de llevar, pues las misiones secundarias siempre han sido una asignatura pendiente de los Assassin’S, y en esta ocasión no ha sido menos. La sensación de estar realizando continuamente las mismas acciones o tareas nos acabará embargando con el paso de las horas, por lo que este aspecto que comentamos no se ve beneficiado por ello. Y diréis, esto ya pasaba en Origins, y sí, pasaba, pero no era tan acusado como en esta entrega. A pesar de ello, no nos ha sido agravio alguno dedicarle una gran cantidad de horas, pues en resumir las cuentas, todo lo que ofrece nos entretiene de buena manera.

En cuanto a la jugabilidad se refiere, tenemos la misma fórmula que su antecesor pero mejorada. Este título toma como referencia y base todo el apartado de Origins, aunque se introducen algunos cambios que suponen un giro a tener en cuenta. Los elementos RPG toman más protagonismo y el sistema de combate cambia ligeramente para convertirse en un elemento más dinámico y fluido, aunque más exigente y estratégico. En esta ocasión, abandonan un tanto la influencia Souls, pues nos olvidamos de los escudos en pos de un “parry” un tanto complicado de asimilar por su asignación de botones. No obstante, seguimos teniendo el mismo mapeado de botones para el ataque ligero y fuerte, esto no cambia. Asimismo, se ha visto como todo el conjunto se ha refinado y pulido más para conseguir un mejor resultado, así como satisfactorio.

A parte de esto, también se ha trabajado duro con el fin de profundizar más en el combate y las sensaciones de participación en las batallas, por lo que nos encontramos que este apartado, aparte de cambiar ligeramente, incluye  nuevos elementos para hacerlo más variado. El aspecto RPG entra en juego en este componente, pues gracias a él se introduce una mejor estructuración del árbol de habilidades que da paso a unas habilidades especiales muy útiles. Estas destrezas se van aprendiendo a medida que nuestro personaje progresa, así que poco a poco las tendremos que  ir asimilando para saber sacar partido de ellas en las refriegas. Entre las habilidades disponibles podemos encontrar una que haga un barrido hacia delante, otra que lance tres flechas a la vez con el arco, así como una que le aplique veneno a nuestras armas, y otras tantas más. Como veis la variedad es bastante notable, y al final, utilizar una u otra dependerá de nuestro estilo de juego.

Haciendo referencia a las batallas y al combate en sí, hemos de destacar la cantidad de armamento y equipamiento que tenemos a nuestra disposición.  Entre todas las posibilidades disponibles, podemos escoger tanto el estilo de combate como el tipo de arma; a distancia, distancia media o corto alcance. De este modo, disponemos de espadas, dagas, bastones, lanzas, armas pesadas, machetes, arcos… un sinfín de combinaciones que hacen posible dar matarile a todo sucio perro que ose retarnos o interponerse en nuestro camino. Además, este gran surtido también se aplica a las piezas de armadura que puede portar nuestro personaje, y no solamente eso, sino que éstas cuentan con una gran variedad de aspectos distintos. En definitiva, se ha realizado un trabajo encomiable, en el cual volvemos a ver como el arsenal se divide por rareza desde común a legendaria.

Siguiendo con las novedades, aunque esta no lo es tanto, se vuelven a introducir los barcos en el conjunto jugable. Este elemento no es la primera vez que aparece en un Assassin’S Creed, pues ha protagonizado muchas entregas como Assassin’s Creed IV: Black Flag o Rogue. Así pues, los navíos tienen otra vez protagonismo en esta entrega, aunque se ha tenido cura en su inclusión, ya que en el pasado esta característica fue motivo de riña entre los usuarios de la licencia por su gran abuso. Por ello, la mayoría de batallas navales son opcionales y la utilización de estas embarcaciones en la historia está bien medida. A su vez, se ha incluido un curioso añadido a este elemento, uno que puede ser familiar a todos aquellos o aquellas que hayan jugado a todas las entregas de la franquicia. Se trata de la “tripulación”, al igual que ya ocurriera en Assassin’S Creed: La Hermandad o Revelations, tendremos la opción de ir reclutando a habidos soldados para que formen parte de nuestra tripulación. Cada nuevo integrante que incorporemos a nuestro equipo nos proporcionará distintas ventajas en las batallas navales, como: mayor daño con las lanzas o las flechas.

Otro componente que debuta en Odyssey, es el sistema de mercenarios. Este integrante es una especie de sistema Némesis, perteneciente a las obras de Monolith (Sombras de Mordor o Sombras de Guerra), mezclado con el sistema de búsqueda de los GTA. Es decir, cuantos más campamentos limpiemos de una región o enemigos matemos, iremos aumentando una barra de reputación por la cual se establecerá una recompensa por nuestra cabeza. Llegados a ese punto, empezarán a perseguirnos unos enemigos bastante poderosos que tratarán de matarnos allá donde vayamos. La única forma de librarnos de ellos será matándolos, pues el botín que dejan al morir es bastante suculento, o pagando cierta cantidad de dinero. Lo cierto, es que esta nueva característica da mucho juego al mundo abierto que han creado, aunque en ocasiones es demasiado agobiante que te persigan a todos lados, más cuando en ocasiones estos rivales son muy fuertes y no podemos vencerlos.

Por otro lado, hemos introducido el tema de las regiones en el apartado del sistema de mercenarios, pero a continuación vamos tratarlo un poco más en detalle. Y es que en Assassin’S Creed: Odyssey tenemos que ir limpiando las distintas zonas de las fuerzas enemigas con el fin de diezmar su moral y poder, algo que ya pudimos ver en Far Cry 5, por poner un ejemplo. Así pues, cuando el rival ya no tiene suficientes recursos y soldados para defenderse es el momento adecuado para conquistar el territorio para nuestra facción. Estas disputas se desenvuelven en batallas multitudinarias, las cuales son una inclusión inédita hasta la fecha. En ellas nos enfrentamos en una batalla campal contra decenas de enemigos, aunque éstas suenan mejor de lo que realmente acaban siendo. Nos explicamos. La implementación de este recurso no está del todo bien ejecutada, pues al final lo que debería ser espectacular y memorable acaba desencadenando en algo insulso que no acaba de conseguir el objetivo de su intención.

Para acabar con este apartado, nos gustaría comentar algún aspecto destacable más de él. Se trata de otra novedad en el enfoque de las misiones que se estrena con buenas acogidas entre el público que ha decidido jugar de esta forma. Hablamos del modo exploración, una característica que de habilitarla no tendremos ninguna guía, ni ningún indicador que nos diga a donde debemos ir en cada caso. De este modo, se nos darán unas pistas que iremos obteniendo con el nuevo sistema conversacional, las cuales nos darán indicios de que debemos hacer a continuación o que camino escoger. Obviamente, el título se puede seguir disfrutando como hasta siempre con las indicaciones correspondientes y guías, a pesar de que según sus desarrolladores la experiencia de juego ha sido diseñada para jugarla con este nuevo modo. Esta faceta seguramente se habrá tomado de propuestas como The Witcher 3, y lo cierto es que le sienta de maravilla. Sin embargo, puede que debido a lo extremadamente extenso que es el universo plasmado, se nos haga muy agobiante el estar andando de aquí para allá como pollos sin cabeza.

En cuanto al apartado gráfico o técnico, hemos de destacar la ya mencionada ambientación y la asombrosa recreación de la antigua Grecia. La labor que se ha realizado en este sentido es absolutamente una genialidad, y no nos cansaremos de decirlo. Todos los escenarios y entornos están cargados de detalles, obteniendo instantáneas dignas de estampas de recordatorio por lo bonito y bello que puede llegar a ser. Además, los personajes también cuentan con un modelado bastante bien trabajo, unas texturas acordes a lo exigido en rasgos generales y unas expresiones fáciles que cumplen correctamente. Por lo que refiere al rendimiento en la versión estándar de Xbox One hemos experimentado constantes ralentizaciones, tirones y caídas de frames, debe ser cosa del hardware… No obstante, donde realmente funciona como debe es en Xbox One X quitando algo de popping.

Por último, el apartado sonoro apuntilla un producto sobresaliente que está cuidado y tratado con mimo. Y eso lo vemos en que, una vez más, las voces de los personajes vienen dobladas al castellano. Este trabajo se ha realizado con bastante buen atino, utilizando voces referentes del sector y respetando los registros originales. También hay que decir que la gran cantidad de voces que gestiona el videojuego hace que en muchas ocasiones escuchemos alguna que se repite para diferentes personalidades, aunque esto ya pasaba en Origins. En lo referente a la banda sonora, los encargados de ésta Joe Henson y Alexis Smith han recuperado melodías o temas míticos de la saga, cosa que obviamente apela directamente a la nostalgia del jugador. No obstante, salvando esas pistas y algunas de nueva creación, el conjunto no destaca en demasía, más bien acompaña a la acción correctamente.

Conclusiones

Assassin’S Creed: Odyssey supone una sorpresa para muchos y una apuesta poco arriesgada para otros, pero lo que no se puede negar es que se introducen suficientes novedades como para que esta entrega se sienta distinta, manteniendo sus señas de identidad. Su orientación claramente marcada hacia la aventura de acción RPG de mundo abierto consolida las intenciones de Ubisoft con y para la saga, por lo que seguramente ésta seguirá por estos derroteros en las próximas entregas. Por ello, no podemos estar más satisfechos con todo el contenido que nos ofrece Odyssey, aunque quizás es demasiado de lo mismo y poco de lo nuevo. No obstante, los aficionados y aficionadas de esta franquicia podemos estar tranquilos, ya que al parecer siguen tomando muy buenas decisiones para el futuro de ésta.

Assassin'S Creed: Odyssey

69,99€
9.1

Gráficos

9.0/10

Sonido

9.0/10

Jugabilidad

9.0/10

Duración

9.5/10

Pros

  • Ambientación y recreación inmejorables
  • Novedades interesantes
  • Entretenimiento puro y duro

Cons

  • Hereda los defectos que acarrea la saga
  • Sus secundarias siguen siendo una asignatura pendiente
  • Extenso en duración, pero no de forma orgánica