Análisis de Arise a simple story, una de esas obras llenas de cariño que te tocan el alma

A veces tengo la suerte de toparme con sorpresas inesperadas, con pequeñas obras de arte audiovisual que me brindan una semana llena de magia. En esta ocasión he tenido el placer de analizar Arise a simple story, de Piccolo Studio, y sin duda es de lo mejor que he catado este año. Así que voy a tratar de plasmar lo mejor posible me experiencia a los mandos sin incurrir en destripes narrativos.

Arise a simple story es una oda al amor, la vida y el sufrimiento intrínseco que se oculta en esta. De esta forma, tras la muerte de nuestro protagonista, somos testigos de un funeral pagano y acto seguido aparecemos en una montaña cubierta de nieve. Esta zona hace de hub principal, pues desde ella vamos accediendo a los diferentes capítulos que conforman la historia. Podríamos entender esta zona como un limbo, una tierra de nadie donde nuestro personaje debe expiar los pecados que le atan al mundo antes de poder partir al más allá.

Arise a simple story es una oda al amor, la vida y el sufrimiento intrínseco

El título nos propone 10 capítulos ordenados secuencialmente en los que vamos descubriendo los sucesos más relevantes de la vida del personaje. Desde la niñez hasta la vejez, pasando por cada etapa vital vivida, podemos ir conociendo a nuestro espíritu perdido. Cabe destacar que cada etapa dispone de su propia ambientación y estética personal. Si bien el juego opta por unos gráficos “acaramelados” en los que la líneas simples, los colores vibrantes y los juegos de luces se funden con texturas y tonos pastel, el conjunto consigue una sensación muy evocadora y melancólica.

Al final los recuerdos son como las nubes, artefactos visibles de formas sinuosas pero no tangibles. Asimismo, Arise consigue una ambientación preciosista y atrayente, un despliegue visual que me ha hecho sentir como cuando me topé con RiME. Porque la soledad, la superación y el descubrimiento son clave en este juego.

A nivel jugable estamos ante un juego de puzzles y plataformas. No es que sean retos especialmente complejos, todo se basa en recurrir a la mecánica adecuada ante cada situación. Sin embargo, estos son lo suficiente dinámicos como para tenernos enganchados varias horas. Como mecánica básica tenemos el control del tiempo mediante el joystick derecho. Con esta palanca podemos avanzar o retroceder en el tiempo para buscar el camino adecuado en escenarios cambiantes y objetos móviles.

Más no penséis que basta con darle al “play” y ver la película avanzar mientras caminamos, más bien debemos avanzar y retroceder según nos sea necesario para construir un camino a tiempo real. Igual podemos avanzar o o retroceder en el tiempo, también podemos pararlo para observar o movernos con menos riesgo. Si aun así se nos hace bola, el juego ofrece un modo cooperativo en el que dos mandos pueden compartir las tareas de movimiento y control temporal. Es una interesante forma de compartir la experiencia.

Como cualquier tutorial que se precie, Arise nos ofrece una serie de nuevas posibilidades jugables que se van añadiendo al elenco. entre las más destacables tenemos un gancho o la capacidad de trepar al más puso estilo Assassin’s Creed clásico. A medida que avanzamos una nueva opción para interactuar con el escenario aparece y se integra elegantemente con las anteriores. Realmente es complicado hablar del apartado jugable sin destripar las sorpresas que aporta cada nuevo capítulo, por lo que los resumiré en que la duración es la idónea para que no resulte repetitivo en ningún momento.

Como he comentado anteriormente, cada nivel representa una parte importante de la vida del protagonista. Sin embargo, lo que no he comentado es la cantidad de símiles y referencias visuales que colman cada escenario. Es decir, el nacimiento, la pérdida, el miedo e incluso la propia muerte se representan de formas sutiles mediante el decorado. Toda la iconografía está diseñada al detalle para que la inmersión narrativa sea total.

Hay que tener en cuenta que el juego se puede resolver en unas pocas horas y que la rejugabilidad se limita al placer de volver a vivir la aventura. Por otra parte, cada nivel ofrece una serie de recuerdos ocultos a modo de mariposas brillantes que nos ofrecen imágenes extra de la historia. Encontrar estos recuerdos no es demasiado complejo, pero aporta una excusa para ver todo el decorado y sus retos. Pude encontrar la mayoría en mi primera vuelta, por lo podría pensar que el juego premia la curiosidad del jugador.

El juego se puede resolver en unas pocas horas

Arise no es solo un caramelo visual, también dispone de una banda sonora instrumental muy bien llevada. Pues la magia de la música es clave para representar obras más íntimas como esta. Al final es un cómputo de de piezas que deben girar ordenadamente entre ellas para que el mecanismo funcione. Puesto que al juntar una historia emotiva, unos cuantos retos jugables y un apartado artístico a la zaga se consigue un título bello y muy disfrutable.

En esencia, Arise a simple story es un imprescindible del panorama indie de 2019. Una obra que engancha de principio a fin y ofrece un espectáculo audiovisual muy immersivo. Puede que la historia no sea innovadora o que la duración y rejugabilidad sean escasas, pero a veces si lo bueno es breve, dos veces bueno.

Arise a simple story

19.99
9

Nota

9.0/10

Pros

  • Apartado artístico
  • Banda sonora
  • Jugabilidad
  • El escenario como parte de la historia

Cons

  • Duración escasa
  • Baja rejugabilidad
  • La historia es muy típica

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