Spheroids representa una parte del mejor momento de la industria española 

Actualmente, el sector del vídeojuego en España está en su mejor momento desde que echó a andar. Y, sin duda, una de las causas de ello es de la gran creatividad de estudios como Eclipse Games, creadores de el genial y divertido Spheroids, título que a continuación analizamos.

La historia es bastante simple y no tiene pérdida: nos ponemos en la piel de Lucas, un chico canadiense que recibe una llamada del doctor Otto avisando del ataque de los Spheroids. Nuestra misión será recorrer el mundo aniquilando la amenaza Spheroids utilizando para ello diferentes gadgets que nos proporciona Otto en pequeñas cinemáticas entre nivel y nivel.

Este arcade con un vistoso toque retro tiene una jugabilidad básica aunque muy divertida y alocada, en el que para sobrevivir deberemos esquivar y disparar principalmente. Los 32 niveles de los que consta el juego se basan en el plataformeo, utilizando la pistola de Spheroids para derrotar al principal y único enemigo en sus diferentes formas y el gancho para moverrnos entre las plataformas, con algunos puzzles que le dan un toque pausado frente al frenetismo del resto del juego. Además el teletransporte le añade gran complejidad a la jugabilidad debido a que en algunos niveles hay un “doble escenario“, en el que a menudo tendremos que hacer uso del segundo para poder continuar en el primero. Esta jugabilidad básica es ideal para hacer speed runs tras completar la corta historia para darle algo más de vida al título de Eclipse Games.

El teletransporte le añade gran complejidad a la jugabilidad debido a que en algunos niveles hay un “doble escenario”

Lo negativo de este apartado es el limitado número de tipos de Spheroids y la ausencia de jefes finales. Sí es cierto que, por tema de coherencia respecto a la historia, solo puede haber esferas, se hubiera agradecido que se hubieran añadido enemigos más complejos con una estrategia de ataque más elaborada que la de solamente botar aleatoriamente teniendo que nosotros esquivar para que no nos disminuya la vida. Por ejemplo la creación de jefes, y no que como “enemigo especial” sea una serie de salas cerradas en la que deberemos matar a todos los enemigos para poder continuar.

Para que los niveles sean aún más frenéticos tendremos disponible items, que podremos mejorar en la tienda al principio de cada nivel, como el de la TNT que hace explotar a los enemigos de nuestro alrededor y el del tiempo tiempo paralizado que, durante unos segundo, el tiempo se paralizará. En estas tiendas también podremos comprar consumibles (los items anteriores no los podremos comprar, salen aleatoriamente a lo largo de los niveles) y mejoras, con lo que se hace imprescindible recoger las monedas repartidas por los niveles para poder adquirir estos objetos que tanto nos harán falta, sobre todo el aumento de la barra de vida en los últimos niveles.

El sistema de puntos de control hace que sea un juego facilón, que apenas tenga reto alguno

Este Spheroids no tiene puntos de control a lo largo de los niveles sino que deberemos guardar nuestra partida en una especie de cápsulas que, aunque en los primeros escenarios estarán más cerca unas de otras, en los niveles finales estarán más alejadas unas de las otras. Eso sí, con la tranquilidad de que sí nos matan volveremos a la última cápsula activada con los enemigos que ya hemos derrotado sin volver a aparecer; lo que hace que sea un juego facilón, que apenas tenga reto alguno.

Pese a ser un juego de muy corta duración, apenas cinco horas aunque acorde con su precio, tiene bastante buena variedad de escenarios como Japón, Egipto o Rusia, entre otros. Si bien, aunque son muy coloridos, tiene pocos detalles.

El apartado sonoro es donde más cojea Spheroids debido a una banda sonora enmarcada en el género electrónico muy monótona que llega a cansar pasado un tiempo jugando e, incluso, puede llegar a dar dolores de cabeza. Y esto sumado a que en los diálogos con el Dr. Otto no suena ninguna melodía suave para acompañar unos textos en castellano con voces inexistentes.

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