Uno de los mejores juegos de la historia y en el podio de los mejores de la saga Grand Theft Auto.

La ciudad de Los Santos, más de 15 años después de que apareciera por primera vez en GTA: San Andreas, sigue siendo un auténtico espectáculo aún hoy en día. Vale que la potencia de nuestra primera Xbox no da para mucho más hoy en día y que seguramente muchos lo jugarán ahora (ya se puede disfrutar incluso en nuestro iPhone o tostadora) y dirán que sus días de gloria ya pasaron, pero nada más lejos de la realidad. Rockstar y su departamento artístico crearon una ciudad que respiraba, que tenía color y que presentaba una variedad y originalidad inédita anteriormente en cualquier otro juego. 

Llegamos a Los Santos y lo primero que vemos es que hace mucho calor, lo cual es lógico para un juego ambientado en el verano de la costa oeste de América, concretamente en 1992. Esta entrega de GTA fue lanzada en 2004, dando una masterclass de publicidad y una pizca de controversia. Todos estos años transcurridos desde el lanzamiento de San Andreas y la pandemia que sigue azotando en estos momentos, han hecho que me vengan recuerdos vividos de este título. Y ojo, porque recuerdo más (y con más cariño) el lanzamiento de esta entrega que de los posteriores Grand Theft Auto IV y Grand Theft Auto V. ¿Por qué me pasa esto? No tengo todavía una sola respuesta clara para explicarlo, pero uno de los motivos está muy claro: fue uno de los primeros juegos de corte cinematográfico de la historia, sin estar basado en una licencia. Es decir, estábamos viendo una película, pero además estábamos dentro de ella. Algo que ahora nos parece una tontería, pero que en 2004 era impensable.

El juego está repleto de talentos de Hollywood que prestaron sus voces al título, con gente de la talla de Samuel L. Jackson, James Woods, Ice-T o Peter Fonda. Aparte de lo que suponía atraer a actores que normalmente salen en la pantalla grande, quizá el elemento principal que ha atraído a los jugadores a la saga ha sido el de llenar los juegos con personajes estrambóticos, duros y que eran casi apestados de la sociedad, y por ende se dedican a “la mala vida”. Si hay un solo tema que impregna la mayor parte del catálogo de Rockstar, ese es sin duda América; en particular, la forma en que el crimen está incrustado en el país y su historia. San Andreas capta el tema basándose también en lo que hemos visto en muchas películas.

De este tema se habla en el MUY recomendado libro Jacked: La historia fuera de la ley de Grand Theft Auto, escrito por David Kushner, que detalla la historia de toda la franquicia. Kushner cuenta un par de anécdotas interesantes del presidente y co-fundador de Rockstar Games, Sam Houser, durante una época en la que “parecía un tipo alejado de la sociedad, con el pelo muy largo” y “zapatillas más rotas que las de un mendigo”: “Bajaba a la biblioteca del barrio para tomar prestado y ver cintas de VHS de películas de género policíaco”. San Andreas también marcó la última ocasión en la que Rockstar proporcionó un juego con un poderoso elenco de voces famosas, ya que los últimos juegos de Grand Theft Auto y tanto Red Dead Redemption como su precuela, Red Dead Redemption II, optaron por tener actores de doblaje con menos nombre.

Pese a haber disfrutado de muchos juegos de mundo abierto en los últimos tiempos, tengo claro que estos juegos no existirían de no ser por lo que hizo San Andreas. El inicio de esta entrega, presentándonos con un ritmo lento a su héroe, CJ, mientras aterrizando en Los Santos después de haber pasado un tiempo en la Costa Este sigue siendo una maravilla. Siempre pensé que era demasiado lento y que dejaba un poco a las claras que Rockstar se estaba gustando demasiado. Ahora, muchos videojuegos de mundo abierto después, creo que este inicio es perfecto en todos los sentidos. 

El ritmo pausado, las fantásticas cinemáticas que nos presentan el argumento, el buen sabor de boca que te dejan las primeras misiones y la forma de presentarte la geografía sobre la que nos moveremos, tiene cierto regusto a juego de los de antes. Y no se trata tanto de que Rockstar nos exija una paciencia desmedida (algo que sí hizo con Red Dead Redemption II y que sí que le salió el tiro por la culata), si no más bien de entender que esa sensación de libertad que nos dará el juego será aún más increíble si te la van administrando con moderación. En estas primeras misiones aprenderemos a montar en bicicleta, ir a comprar ropa, hacer graffitis y llevar a tus colegas por la ciudad, a los restaurantes de comida rápida y a tiendas para comprar armas.

Y sí, a día de hoy, todavía no hay otro juego que prefiera jugar antes que este cuando se trata de meterme de lleno en juego de mundo abierto. No hay nada en Grand Theft Auto: San Andreas que me haga decir: “tío, estás jugando a un juego de hace más de una década cuando podrías estar jugando a cualquiera de las miles de novedades que tenemos cada mes”.

Llegados a este punto solo puedo decir una cosa: sabemos que el título ha llegado multitud de dispositivos, sobre todo portátiles, pero recomiendo que disfrutéis de la experiencia como fue pensada para ser jugada: en una televisión y con una consola como Xbox One (más que nada porque el título es retrocompatible).

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