Los videojuegos  son más que violencia o malas influencias, pueden ayudarnos en nuestro día a día y sernos muy útiles

Seguramente no pille a nadie por sorpresa si digo que muy frecuentemente se tiende a generalizar y a relacionar a los videojuegos con la violencia. Los juegos, al igual que otros medios de entretenimiento o medio de ocio, como las películas, tienen contenido implícito y violento, lo que provoca esta tendencia a emparejar erróneamente como decía con conflictos derivados.

Esto viene por un único motivo, y es que no es la primera vez ni será la última que vemos en los telediarios que una tragedia o majadería cometida por cierto individuo enfermo se achaca a los videojuegos, a pesar de que éste haya podido tener problemas de otra índole, normalmente propiciados por su propio entorno o la propia sociedad.

Los videojuegos son un medio de expresión, entretenimiento, ocio e incluso ya son considerados por muchos como un arte, pero de ahí a tildarlos de elemento precursor de esos sucesos me parece cuanto menos desproporcionado y fuera de lugar. Es no querer ver más allá y quedarse en lo superficial, siendo más fácil culpar a un sector que hasta ahora no había tenido el reconocimiento que merecía y que muchas veces ha connotado calificativos un tanto desagradables, o acaso no hemos sido víctimas de la típica coletilla: “mira a ese o a esa le gustan los videojuegos, el rarito o rarita” o “vete a jugar a tus marcianitos”, entre otra clase de adjetivos con mala intención o frases despreciativas.

La mente humana es un elemento u órgano muy complejo e incluso desconocido debido a las grandes incógnitas que todavía la envuelven, pero sin embargo es un conjunto o concepto digno de tratar y estudiar. Cito la mente, porque creo que en este artículo tiene mucho peso e influencia, y es el aspecto del cual puede derivar todo. Una buena salud mental, al final, es sinónimo de una persona equilibrada y cuerda que es capaz de convivir en sociedad sin mayor problema. Sin embargo, cualquier resquicio de caos o locura pueden ser el detonante de una catástrofe sin precedentes, que con la combinación errónea conlleva a lo que ningún individuo civilizado y cabal desea. Por ello, no es el videojuego violento con grandes cantidades de sangre o disparos el que pueda llevar a esa persona a cometer cosas horribles, sino un mero factor de una ecuación mucho más compleja que una simple, dura y contundente sentencia: “los videojuegos lo llevaron a cometer semejante tropelía”.

Dicho esto, creo que  todas estas acusaciones hacia un sector en auge son fruto de algunas partes interesadas, o en cierta medida del desconocimiento y desinformación. No es ninguna mentira que gran parte del sector profesional dedicado al periodismo cuotidiano desconoce o le queda grande el sector del videojuego, bien por su complejidad o bien por puro desinterés. Por lo tanto, es algo hilarante ver cómo estas partes tratan de informar o dar una noticia relacionado con este tema, ya que en la mayoría de las veces no saben de lo que hablan y meten la pata. Con esto no quiero desmerecer su trabajo, ni mucho menos, tan sólo instarlos a que se informen mínimamente de aquello de lo que están tratando de transmitir para no cometer errores tan evidentes como no saber ni que marcas o compañías se encuentran en el mercado.

Y con ello, no quiero contraponer dos partes o especializaciones de periodismo, ni que se creen rencillas entre ellas o culpar a nadie, sencillamente que se trate de ser más consecuentes con el trabajo de cada cual, pues todos estos temas son muy sensibles, y en muchas ocasiones se puede herir a personas que no deberían verse involucradas, así como mermar el sector.

Así pues, los videojuegos no son ese diablillo malvado que nos llevan al lado oscuro o que nos adoctrinan para cometer salvajadas, son mucho más que eso. Son historias, son aventuras, son arte, son universos, o lo que cada cual quiera ver en ellos, pues cada obra se presta a su libre interpretación por parte del jugador. De esta forma, invito a todos que descubran por si mismos lo que pueden ofrecer, que los padres se involucren con sus hijos si a estos les gustan los videojuegos, que sean conscientes de a que juegan, y sobretodo sean conocedores del sistema PEGI y actúen en consecuencia. Hay una gran cantidad de variedad y catálogo, cada título acorde con cada público, así que solamente nos atañe a nosotros hacer un buen uso de cada uno. Por lo tanto, que se acaben esas concepciones erróneas de que el niño o niña está absorto por los marcianitos, porque es mucho más que eso.

De hecho los juegos son más que meros productos, pues se pueden utilizar como medio o herramienta para un fin mejor. Muchos científicos, entendidos en psicología, doctores o especialistas han sabido ver una parte buena en los videojuegos y han decidido introducirlos en sus terapias, ¿por qué no íbamos a ser capaces de ver esa faceta también?

 

Varios estudios apuntan que el consumo de videojuegos con moderación aporta muchos beneficios, pues pueden ayudarnos a desarrollar muchas capacidades como la agudeza visual, la capacidad de atención, la memoria o fomentar la creatividad, mostrando resultados muy positivos frente una persona que no suele jugar a videojuegos. Aunque esas no son todas las aplicaciones que se pueden hacer o presentar, ya que hay muchas otras. Por otra parte, éstos también se utilizan para reducir el estrés o el dolor, e incluso abstraer o evadir a ciertas personas como bien puede ser de un día cuotidiano o a niños enfermos en hospitales, de ahí la importancia de acciones como las de Juegaterapia.

Por todo esto, creo que la interpretación o la concepción que tenemos hoy en día ha variado mucho a la que teníamos hace unos años atrás, pero todavía deberíamos abrir un tanto la mente para poder evolucionar y ser más tolerantes con el resto, así como con nosotros mismos. Así pues, desde estas líneas hago un llamamiento para que se deje de relacionar a este sector con la fomentación de la violencia desmedida como tal, la conceptualización o creación de dementes o personas antisociales, ya que seguramente detrás de esas personas que relacionamos en esos estereotipos tengan problemas más graves que esos. En ti reside la posibilidad de tenderles la mano, escucharlos y ayudarlos en la medida de lo posible, pues en este mundo para bien o para mal somos una piña llamada sociedad y los videojuegos lejos de dividir a la gente, los une.