Hablamos de uno de los mejores juegos de la primera Xbox y de la saga Splinter Cell.

Marzo de 2005. Nos encontramos a escasos seis meses de que Xbox 360 aparezca en el mercado, provocando que Xbox esté dando sus “últimos coletazos” con la salida de sus últimos títulos. Exactamente 15 años han pasado ya desde que uno de los mejores juegos de la primera consola de Microsoft y de la saga Splinter Cell saliera al mercado. Efectivamente, estamos hablando de Splinter Cell: Chaos Theory.

Han pasado exactamente siete años desde que el último juego de la franquicia Splinter Cell, Blacklist, fuera lanzado. Desde entonces los fans han estado pidiendo una nueva entrega protagonizada por el carismático Sam Fisher, pero por ahora parece que Ubisoft quiere hacernos esperar un poco más

A pesar de que ha pasado mucho tiempo desde el lanzamiento de Chaos Theory, puedo decir, sin miedo a equivocarme, que esta entrega sigue siendo la mejor de la saga. Y sí, hay muchas razones para justificar esta afirmación. En primer lugar, lo que transmite el juego nada más empezar y es una sensación de “grandeza” que pocos juegos pueden transmitir. Chaos Theory recibió una serie niveles y escenarios con un tamaño mucho mayor que en anteriores entregas, más abiertos y mucho mejor diseñados. Fisher se convertía además en un verdadero agente trotamundos, viajando a Japón, China, EEUU y muchos otros lugares, en una carrera a contrarreloj para evitar que unos terroristas comiencen a crear una super-arma para dominar el mundo.

Graficamente estamos ante uno de los benchmarks de la primera Xbox. Lanzado a la vez que la versión de PS2, esta sin duda arrastraba muchos problemas técnicos debido a sus limitaciones técnicas. Sin embargo, la consola de Xbox daba el do de pecho con la mejor versión de consola. Efectos de iluminación impensables en la época, captura de movimiento de los personajes que provocaba un realismo brutal en el movimiento, variedad de enemigos, buen sistema de físicas, entre muchas otras características.

De la mano de la mejora del apartado técnico en comparación con anteriores entregas, llegó también una mejora sustancial a la hora de crear los personajes del título. No solo se veían gráficamente mejor, sino que estaban muy bien desarrollados en la trama y el juego nos presentaba muchos más personajes clave que en otras entregas, ofreciendo un toque cinematográfico brutal. Todo esto creó un gran thriller de conspiraciones con una trama argumental que enganchaba de principio a fin. 

En Splinter Cell: Chaos Theory todo se volvía también más intrincado y complejo que nunca. Una de las características más aplaudidas fue el añadido de un medidor de nivel de sonido junto con el clásico medidor de visibilidad. Esto significaba que nuestro próximo movimiento tenía que ser pensado cuidadosamente, especialmente porque la IA del enemigo estaba ahora más alerta y pulida que nunca. Las famosas gafas de Sam Fisher, ícono reconocible de la franquicia, regresan por supuesto, con los modos de visión nocturna y térmica. Otra novedad añadir el visor de movimientos, que permitía a Fisher identificar objetos electrificados y escanear una variedad de elementos para obtener información adicional.

En el apartado de armas también se nota que la gente de Ubisoft quiso ir más allá, incluyendo la increíblemente satisfactoria y efectiva escopeta. No sólo esto, sino que Fisher podía usar su cuchillo en situaciones de combate cuerpo a cuerpo, ya sea para matar o sólo para amenazar al enemigo. Si matábamos a uno de estos y no escondíamos o nos deshacíamos del cadaver, otros enemigos podrían descubrir los cuerpos. En esta ocasión la misión ya no finalizará como en otras entregas, pero el estado de alerta del enemigo aumentará. También recibirás un aviso del centro de mando si matábamos a algún civil, pero también podíamos seguir adelante sin la amenaza de que se acabara la misión. Esto ayudó a generar una mayor sensación de libertad para igualar el diseño de niveles mucho más abierto.

La banda sonora de Splinter Cell: Chaos Theory también es fantástica. El compositor encargado creó una partitura que aumentaba la tensión justo cuando la situación lo necesitaba, con una calidad y buen hacer que no tiene nada que envidiar a lo que vemos en una película de Hollywood. Por si fuera poco, y como Ubisoft nos tenía bien acostumbrados, el título estaba doblado al castellano con una calidad excelsa. 

Un juego como Splinter Cell: Chaos Theory no tenía necesidad de hacerlo, pero sin embargo incluía una campaña cooperativa. Tal opción no era común en los juegos de la época y tampoco fue una idea de último momento. No, era una campaña de siete misiones en toda regla que animaba a los jugadores a juntarse para experimentar algo nuevo. En esta ocasión manejábamos a dos agentes anónimos en una historia paralela a los acontecimientos relacionados con la de Sam Fisher. Y no sólo un modo cooperativo, sino que también teníamos un modo multijugador disponible en local y online a través del grandioso Xbox Live.

Tras leer esto, es imposible que no te surja una necesidad imperiosa de jugar a Splinter Cell: Chaos Theory. No sólo poseía todos los componentes necesarios para crear un gran juego, sino que los combinaba de tal manera que lo hacía totalmente irresistible de jugar. Si alguno de vosotros aún no lo ha hecho, Splinter Cell: Chaos Theory está actualmente disponible gracias a la retrocompatibilidad de Xbox One, así que no hay excusa. 

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