Uno de los primeros títulos en llegar a Xbox 360 fue la cuarta entrega de la famosa saga de Bethesda.

The Elder Scrolls IV: Oblivion se lanzó el 20 de marzo de 2006 en Xbox 360. En un inicio se pensó en que fuera uno de los títulos de lanzamiento de Xbox 360 en noviembre de 2005. Sin embargo, el juego fue aplazado al año siguiente, dando un valioso tiempo extra a Bethesda que ciertamente necesitaba para un proyecto de esta magnitud. Oblivion se lanzó con el reconocimiento de los fans y de la crítica. Ambos elogiaron los impresionantes gráficos del juego, el nivel de inmersión sin precedentes que ofrecía y la interacción única con el mundo de Elder Scrolls. Con más de 1,7 millones de copias vendidas en su primer mes, Oblivion ha llegado a vender más de 10 millones de copias a fecha de 2020.

Una de las mejores cosas que tiene The Elder Scrolls IV: Oblivion es que, no solo mantiene el tipo hoy en día, sino que nos recuerda que hay cosas que un juego para un jugador hace mejor que muchos MMORPG. Quitando que la jugabilidad podría haber sido mejor, no hay duda de que Oblivion es un proyecto de una magnitud increible. La secuencia de inicio en la mazmorra, que sirve a modo de tutorial, sólo nos da una pequeña idea de las maravillas que vendrán luego. Desde la belleza de las montañas y bosques de Cyrodiil, a la gran urbe de la Ciudad Imperial, se nota que los desarrolladores se tomaron su tiempo para representar todo con el máximo detalle posible. Ya sea estemos explorando la Ciudad Imperial a pie, caminando por unas ruinas o cabalgando por un paso de montaña, siempre tendremos la tentación de detenernos, girar la cámara y contemplar el paisaje.

Ayuda que el mundo en sí sea una maravilla, no sólo en términos de geografía, sino en términos de diseño de producción. Era obvio con Morrowind que Bethesda tenía una visión especial para su mundo, una que mezclaba con éxito una gama de influencias fantásticas con tradiciones nórdicas e incluso orientales, para crear algo único y que sentara precedentes. Según avancemos en el juego y visitemos distintos lugares, observaremos las diferencias en el vestir, la arquitectura y la decoración de cada pueblo.

La palabra “experiencia inmersiva” no le hace justicia a Oblivion, ya que esta definición adquiere un nuevo cariz nunca visto. Los miles de PNJ que encontraremos tienen un aspecto diferente entre ellos, se visten de forma distinta y tienen sus propias rutinas y costumbres, su propia visión de la vida y, a menudo, sus propias metas y objetivos. Es cierto que el mundo de Oblivion no es perfecto, ya que en ocasiones muchos de estos personajes repiten las misma frases que ya hemos oído muchas veces o no se “acuerdan” de que un día antes habíamos matado a una docena de habitantes de su poblado, pero también hay que dejar claro que estamos ante un juego de hace 15 años.

Oblivion también presenta un ritmo mejor y más accesible que Morrowind (lanzado en la Xbox original en 2002), especialmente pensado para los que no hayan jugado nunca a un TES, ya que nos lanza directamente a la trama central del título y nunca deja de señalarnos dónde tenemos que ir y qué tenemos que hacer a continuación. Es verdad que también puede agobiar en un comienzo, ya que tiene tantas misiones y secundarias que cuando se nos van presentando poco a poco es como si fuéramos enterrados bajo una montaña.

Otro de los aspectos positivos de esta entrega es que, al igual que el clásico de Lionhead, Fable, nuestras acciones tendrán consecuencias. Si por ejemplo salvamos una ciudad, la noticia de nuestras hazañas se extenderán, convirtiéndonos en el héroe que todo el mundo necesita. Si por el contrario matamos innecesariamente a alguien, nos crearemos una mala fama que nos perseguirá de por vida.

El concepto de “inabarcable” le viene que ni pintado a este Oblivion, ya que cuando estemos cansados de salvar al mundo podremos “relajarnos” uniéndonos a asociaciones o gremios. Tendremos desde gremios de magos donde desarrollar nuestras habilidades mágicas, la oscura hermandad de asesinos en busca de nuevos asesinos a los que enseñar, e incluso una liga de gladiadores que solo buscan la fama y el dinero. Además, quizás quieras estudiar también cosas tan útiles como las cerraduras, la reparación de armaduras, la alquimia u otras.

Cuanta más gente conozcamos en nuestras aventuras, más misiones descubrirás. Por si fuera poco, éstas van mucho más allá de las misiones chorra habituales de “mata a los cinco lobos que se han comido a mis gallinas”. Desde que volví a Oblivion el otro día, he vuelto a poner en contacto a dos hermanos que llevaban separados más de 15 años, eliminado a una banda de orcos que se habían adueñado de una casa, he intentado descubrir la verdad detrás de la historia de un héroe caído en desgracia, he buscado pistas para trincar a un comerciante corrupto de la ciudad y he intentado resolver el misterio de un cuadro robado. Y esto es solo la punta del iceberg. 

Tal vez el punto más importante de este título es que no tienes que ser un fan o experto absoluto de los juegos de rol para entrar y disfrutar de él. Oblivion se esfuerza mucho por hacernos sentir bienvenidos, con facilidades añadidas en esta entrega como la opción de viaje rápido en el mapa principal del mundo o el autoguardado cuando realizas ciertas acciones o entras en nuevos entornos. La interfaz está perfectamente adaptada a Xbox 360, con un menú con pestañas disponible con sólo pulsar un botón, organizado en amplios temas (inventario, hechizos, mapas y misiones) que puedes mirar rápidamente. El juego maneja la dificultad de forma inteligente, ajustando el nivel de criaturas hostiles y habitantes de las mazmorras según tu nivel.

El combate fue criticado en un comienzo por su dificultad a la hora de llevar a cabo los movimientos de manera fluida, pero una vez que te haces a sus controles la forma en que podremos mover la espada y bloquear con el escudo marcó la diferencia con otros juegos de la época. Los arcos y las flechas son también un elemento importante del mismo y su manejo nos recordará al de una especie de shooter medieval. Otra cosa interesante es que en estos combates será más importante la habilidad, puntería y manejo de las armas que las estadísticas de nuestro personaje, algo que sin duda es inaudito para un juego de rol. Nivelar y asignar puntos de habilidad sigue siendo de vital importancia, pero hay una mayor sensación de que la habilidad y la estrategia cuentan más. Podemos ver que Bethesda no se apartó del camino de lo que debe ser un RPG, pero no tuvo miedo de aprender de otros géneros, incluyendo shooters y otros action-RPG. 

Ni que decir tiene que estamos ante un título enormemente adictivo, en la que pasaremos días encerrado jugando sin parar. Aparte de los pequeños detalles mencionados anteriormente hay que mencionar que la banda sonora de Jeremy Soule aporta un toque de epicidad brutal, con temas orquestales que pasan desde la tranquilidad al pasear por un bosque hasta el frenetismo de una batalla. El doblaje (en inglés) también es de primera categoría, con actores de la talla de Sean Bean (El Señor de los Anillos, Juego de Tronos), Patrick Stewart (X-Men, Star Trek) o Terence Stamp (Superman, Star Wars). 

Sin embargo, hay que añadir un punto negativo que siempre aparece en proyectos de dimensiones tan vastas: los odiados bugs. Durante las horas que he estado jugando, he tenido el parones en el juego donde no podía continuar y misiones que no se completaban por culpa de algún tipo de error. Guardar a menudo es un consejo que os evitará más de un enfado.

Con esto, solo puedo recomendar que si no habéis jugado a Oblivion lo hagais tan pronto como sea posible. Por si fuera poco el título está retrocompatible en Xbox One, así que no hay excusas para hacerlo. Uno de los mejores juegos de Xbox 360 sin discusiones.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.