Los inicios de From Software en la primera consola de Microsoft.

Aunque no era tan reconocida mundialmente como ahora, From Software ya desarrollaba videojuegos antes de coronarse con la serie Dark Souls. Y por si fuera poco, algunos estos juegos ya tenían una calidad superlativa. Tenemos que remontarnos al año 2003 para hablar de uno de esos títulos que fueron curtiendo a los desarrolladores japoneses. Desde principios de los 2000, Microsoft ya andaba con la mosca detrás de la oreja para conseguir que los nipones comprasen Xbox, la primera consola de la compañía norteamericana. Panzer Dragoon Orta, Dead or Alive 3, Jet Set Radio o Gun Valkyrie fueron algunos de esos títulos que llegaron al mercado para “complacer” a los jugadores nipones (y a los occidentales, por supuesto), pero necesitaban más, ya que las ventas de estos no alcanzaban las expectativas que se buscaban. Y aquí aparece el nombre de From Software. El estudio nipón fue uno de los que más apoyó a Xbox durante sus primeros años, algo que sin duda podrá sorprender a muchos jugadores. Y fruto de este trabajo nació Otogi: Myth of Demons, el título que os vamos a presentar hoy. 

Hoy en día From Software es más conocido por sus tremendamente difíciles, pero increíblemente gratificantes juegos, como Dark Souls. Pero antes de que se convirtieran en un estudio conocido en el mundo entero, estos ya desarrollaban títulos destinados a los masoquistas. Y sí, este Otogi: Myth of Demons es también uno de ellos

Una trama argumental totalmente “a la japonesa”

El argumento de Otogi es algo críptico, ya que está impregnado de elementos de tradición japonesa, algo que a muchos se les puede escapar en un comiendo. Tomaremos el control de Raikoh, un guerrero atrapado entre la vida y la muerte que es enviado a exorcizar demonios a cambio de la absolución de sus pecados en vida. La historia está narrada en su mayoría a través de escenas en las que aparece Raikoh con una voz de narrador que nos cuenta todo lo que ocurre. Tengo que admitir que cuando lo jugué por primera no entendí completamente muchos elementos de la trama, pero no porque esta sea compleja, sino porque el estilo de narración es un poco confuso. Pero juntar demonios, samurais y tradición japonesa es sin duda una apuesta segura.

La potencia de Xbox entra a escena

Lo primero que notamos cuando jugamos a Otogi es lo bonito que es a nivel artístico. Incluso hoy en día, podéis ver vídeos y constatar que ha envejecido muy bien gracias a su bonita estética y a algunos efectos de iluminación impensables para la época. En 2003, este título era una excelente demostración de la potencia de la Xbox, con miles de efectos en pantalla, animaciones fluidas y entornos altamente destructibles.

Cada nivel es una delicia para la vista. Nuestra aventura nos llevará por cuevas, bosques y aldeas, que podremos explorar de forma libre. Tenemos otros elementos brutales en algunas fases como un templo dorado (muy parecido al de Kyoto), un barco que nos lleva a través de un cementerio de barcos hundidos y típicos bosques de bambú nevados, que no hacen más que maravillar nuestra vista.

Una jugabilidad a prueba de nervios

Otogi es un juego de acción beat’em up con elementos de RPG muy simples. Raikoh subirá de nivel matando monstruos y el oro que ganemos lo usaremos para para comprar y reparar armas, accesorios e incluso nuevos hechizos mágicos. Podremos hacernos con más equipo cumpliendo ciertos requisitos en escenarios específicos, que van desde matar X cantidad de enemigos, finalizar un nivel en un cierto tiempo o conseguir un combo de golpes.

El combate es el punto sobre el que gira todo en el juego. Como estamos acostumbrados en la saga Souls, tendremos los dos botones para realizar ataques ligeros y pesados y un tercer botón para hacer hechizos mágicos. Raikoh puede desatar devastadores ataques combo, doble salto, correr por el suelo y en el aire, e incluso lanzar a los enemigos con ciertos ataques. Realizar la combinación adecuada de botones es clave para el éxito en ciertos niveles, añadiendo un elemento de estrategia interesante. Los jugadores que mueran repetidamente en una fase en particular, deberán ser capaces de analizar el porqué mueren y ajustar su estilo de juego en consecuencia. No es un sistema de juego súper profundo, pero es muy satisfactorio cuando nos pasamos una fase que nos ha estado dando problemas, gracias a haber analizado las razones ejecutar un enfoque completamente nuevo.

En general, el combate es rápido y satisfactorio. Raikoh no es tan frágil como el protagonista de Souls, pero algunos enemigos pueden hacer desaparecer una o dos esferas de vida con un solo golpe si dejas que te toquen. También debemos administrar cuidadosamente nuestra energía mágica, que repondremos matando a los enemigos. Mientras tengamos energía, Raikoh podrá curarse del daño físico, pero cuando esta se agote no sólo se agotará nuestra fuerza vital física, sino que no podremos lanzar hechizos, ni siquiera correr para escapar.

Enemigos más duros que una barra de pan dos días después

Hablando de enemigos, los diseños de estos son también brutales. Tenemos desde animales fantasmagóricos cubiertos de llamas etéreas, esqueletos y cráneos flotantes, gigantescos ogros ciclópes o ciempiés avernales. Los enemigos normalmente se agrupan en números, lo que hace que el combate sea frenético, pero esto también lleva al mayor defecto del juego. Más allá de los obvios golpes ineludibles que sufrirás cuando estés rodeado, el mayor problema es que el juego nos pone “trabas” a la hora de reaccionar a sus ataques, como que nuestros ataques tengan un pequeño desfase respecto al suyo. Algo que hemos visto también en los juegos de la saga Souls y que no le parecerá raro a muchos jugadores. 

Otogi no es ni de lejos tan difícil como un juego de la saga Souls. Moriremos muchas veces, pero las fases son tan cortas que tener que empezarla de nuevo no es un gran castigo, como si pasaba en Dark Souls 2. Otro de los defectos del título es su horrible cámara, que hacía exactamente lo contrario que debería hacer. 

En cuanto al apartado sonoro, la banda sonora de Otogi está basada en la música tradicional nipona, con sonido de viento de flautas japonesas, violines para aumentar la sensación de tensión, tambores taiko, entre otros. Un punto sin duda muy positivo. La recepción del título por parte del público occidental era algo que para Sega, la editora que trajo el juego a Europa, era toda una incógnita. Eso es lo que provocó que a España nos llegará el doblaje en inglés con subtítulos también en inglés, algo que despertó las iras de muchos jugadores de la época. 

Otogi: Myth of Demons pertenece al grupo de joyas ocultas de la primera Xbox (no olvides echar un vistazo al reportaje que realicé hace un par de meses sobre ello). Es sin duda un título que poca gente conoce, pero que debió haber funcionado bastante bien porque dio lugar a una secuela en 2005. Lamentablemente, esta serie ha sido olvidada, algo que es una lástima, ya que muchos disfrutarían de él aún hoy en día. El título no está disponible en la retro-compatibilidad de Xbox One, pero esperamos que en un futuro llegue y podamos volver a destrozar demonios de la mano de Raikoh

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