“Alan… Wake Up!”

No pareciéndome demasiado relevante hacer una noticia para algo que se dice en una línea de texto como el saber que Remedy ahora posee los derechos de publicación de Alan Wake, he preferido sentarme a escribir acerca del trasfondo de esta situación e intentar ofrecer un panorama más completo de lo que ha sucedido con la ip de Alan Wake.

En la revisión matutina por Twitter que realizaba días atrás y luego de ver como se le echaban palos a Microsoft tras conocerse esta noticia sería una mentira si no dijera que también fue lo primero que se me vino a la cabeza, y es que si en la discusión estuviesen involucrados Insomniac Games y Sunset Overdrive en ningún momento me hubiese puesto a pensar en todo esto y sería el primero en sacar las antorchas. Por desgracia aún no me he animado a probar Alan Wake o Quantum Break así que esto me permitió ver la discusión desde una perspectiva alejada a la de los demás y en la que más que señalar un villano me parece a mí que lo ocurrido es la separación definitiva en una relación a la que ninguna de las partes está interesada en regresar.

Me permito abordar primero la perspectiva de Microsoft, esta es bien conocida y es que la intención de Phil Spencer como capitán del barco es una apuesta por las producciones que son completamente propias de Xbox Game Studios, un plan en el que Remedy parece que no tuvo cabida dentro de la lista de compras del bueno de Phil. Por parte del estudio Finlandés y si Microsoft no los cuenta dentro de sus planes no hay que creerse que esta gente tuviera demasiado interés en formar parte de estos, motivo de ello las lecciones aprendidas con sus anteriores ips.

Si por algo ha tenido que pasar Remedy durante sus años de existencia mientras se formaban una reputación como especialistas en videojuegos narrativos es que todas sus grandes historias nunca han terminado de ser del todo suyas. La ip de Max Payne que pertenece a Take-Two Interactive o Quantum Break que pertenece a Microsoft son ejemplos de situaciones en las que todo el trabajo puesto en crear un universo y sus personajes han frenado en seco, bien porque la tercera entrega del detective fuese encargada a la gente de Rockstar o porque tras una acogida tibia no parece que ahora mismo Microsoft esté en la labor de encargar un nuevo Quantum Break.

Uno de los problemas de la industria es que en ocasiones no llegamos a conocer el porqué de ciertas cosas pero de lo que sí estamos seguros es de que en algún momento Remedy se planteó el desarrollo de Alan Wake 2, proyecto que como vemos nunca llegó a materializarse. Cansados de esta situación y tras su último proyecto en exclusiva para Xbox One y PC es que Remedy decidió tomar control de esta situación y embarcarse en un nuevo viaje como estudio, en el que son dueños de sus ips y pueden decidir el destino de los universos que han creado. En búsqueda de tener más control sobre sus desarrollos es que durante los últimos años el estudio ha estado involucrado en el videojuego con el mismo nombre (Control) que se espera llegue a Xbox One, PlayStation 4 y PC el 27 de agosto de 2019.

Ahora que Remedy posee completamente la ip de Alan Wake y ha recibido una inyección monetaria de 2,5 millones de euros producto de las regalías de sus videojuegos previos sabemos de las intenciones del estudio por invertir este dinero en el desarrollo de nuevos videojuegos. Que Alan Wake se mude por completo a casa de Remedy no implica necesariamente el inicio del desarrollo de una secuela y es que a día de hoy el estudio no solo tendrá que plantearse lo que desean hacer con el universo de Control una vez el videojuego se lance a la venta sino que además están involucrados en el desarrollo del modo campaña para CrossfireX, videojuego que llegará a Xbox One en el año 2020.

De lo que sí pueden estar seguros los fanáticos del escritor de novelas de suspenso es que el estudio no va a desperdiciar esta oportunidad que se le ha dado y tal vez en unos años empecemos a escuchar algo al respecto. Incluso puede llegar a ocurrir que con motivo de la libertad que ahora tienen se les dé por realizar una remasterización del videojuego, una idea a la que el estudio no se ha negado y que de hecho puede servir como medidor del interés por esta serie de cara al desarrollo de su secuela.

De Microsoft el señalar esto como una oportunidad perdida es algo que me parece cierto pero también hay que ver la situación desde el punto de vista de que bajo su paraguas Remedy se habría visto obligada a comprometer su visión creativa para así conseguir el respaldo de Microsoft, algo que ya no tienen que llegar a plantearse y que estoy seguro hará más bien que mal al futuro de la ip. Ahora bien, el reto de los nombres más potentes dentro de Xbox Game Studios que llevarán la batuta de las experiencias narrativas como lo son Playground Games o The Initiative no será el de replicar un videojuego tipo Remedy pero si el enseñarnos el porqué frente a encargos second party deberíamos preferir lo que estos estudios internos tengan por enseñarnos.

Una puerta se ha cerrado de cara a la relación entre Microsoft y Remedy, no dejando las cosas en malos términos pero sí con rumbos distintos, situación en la que solo podemos permanecer como espectadores de los resultados que traiga pero que eso sí, a ningún jugador impedirá jugar al fruto de “los buenos tiempos”, ya sea sumergiéndose en la oscuridad junto a una tenue linterna y un par de pilas o resquebrajando los cimientos del tiempo.