¿Es obligación de la compañía llegar a las especificaciones prometidas? ¿Tienen ese deber como referentes para la next-gen? ¿O estamos exigiendo demasiado?

Aarong Greenberg está a fuego por las redes sociales. Los usuarios echan fuego por las redes sociales. Ubisoft no hace más que avivar el fuego por las redes sociales. Y todo ello debido a Assassin´s Creed Valhalla y su rendimiento de Xbox Series X, la futura consola de Microsoft. Un problema basado en la comunicación, en la expectación y en la optimización respectivamente. Los 30 frames parecen estar prohibidos para la next-gen, y aunque es lógico pensar que esa tasa ya debería estar superada, nadie puede obligar a alcanzar los deseados 60 fps. ¿Será la tónica habitual para la próxima generación? ¿Cómo se puede solucionar este “problema”? ¿Hay que exigir más a los third-parties?

Ubisoft no ha tardado en aclarar varios aspectos referente a su próximo juego basado en la trama de asesinos y templarios. La compañía gala es conocida por muchas cosas, y aparte de crear juegos originales (con mucho icono en pantalla, había que decirlo…) también es célebre por sacar partido gráfico a los juegos, y para prueba de ello tenemos la saga Far Cry o la propia Assassin’s Creed. Es por eso que para la futura generación de consolas todo el mundo esperábamos un salto a la altura. Un salto como ya tuvimos en Xbox One X y Assassin’s Creed Origins, mostrando un Egipto (o una Grecia en el caso de Odyssey) como nunca antes gracias a sus flamantes 4K y su aplicación tan acertada del HDR. Y aunque la resolución y colores del juego aplicados en la cultura nórdica seguirá asombrando a viejos y nuevos jugadores de la saga, nos vamos a quedar con una pequeña rencilla debido a sus 30 fps…¿Pero eso es tan malo? Yo creo que no. Es más, incluso diría que puede llegar a ser beneficioso para el resultado final.

Que los juegos vayan a 60 fps no implican que sea mejores, y hay que tener mucho cuidado en qué situaciones y géneros se aplica esta fluidez en la imagen. Siempre recordaré el caso de la remasterización de Voodoo Vince, donde los saltos se hacían mucho más complejos al pasar de los 30 fps de la propuesta original a los 60 fps de la revisión que tuvimos en el 2017. No olvidemos que los 30 fps permiten controlar mejor algunas situaciones que de otra manera serían demasiado frenéticas para un juego de ese calibre, aparte de otorgar un aire más “cinematográfico” a la partida. Vamos, que a un servidor no le importa en absoluto la decisión que ha tomado Ubisoft en este aspecto, aunque entiendo que hay gustos como colores y gente que esté en desacuerdo con esta idea. Para contentar a todo el mundo, hay una alternativa que debería imperar en cualquier juego AAA que no llegue con las características deseadas.

¿Es tan difícil tener tres modos de juego como ya hemos visto en Rise of the Tomb Raider o en la última iteración de Monster Hunter? En estos tiempos donde las consolas casi son ordenadores, la posibilidad de alterar especificaciones en pos de la comodidad del usuario debería estar en alza. No todo el mundo está interesado en la mejor resolución y prefiere apostar por una mayor tasa de frames. Esos pequeños detalles son los que marcan la diferencia en los estudios, ya que flexibilizan la manera de jugar y abren el abanico de su propuesta a todo tipo de usuario. Nadie puede obligarlos a seguir ese camino, ni Microsoft ni los jugadores, pero serían puntos que suman a un marcador abstracto entre las compañías que son la punta de lanza de esta próxima generación.

Los jugadores deben mentalizarse también de que estas cosas pueden pasar. Que la consola cuente con unas características increíbles no significa que las empresas quieran sacar todo su potencial. Pensaba que lo veríamos especialmente en los juegos independientes, que no pueden invertir tantos recursos en efectos de iluminación, mejoras de resolución, partículas, etc., pero veo que se puede extrapolar a juegos AAA. Esto no deja de ser un negocio, y la gestión de recursos implica tiempo, y el tiempo es dinero. Eso si, esperemos que según avance la generación, la tecnología aplicada avance a la vez. Mientras tanto, no podemos alarmarnos si vemos juegos a 30 fps, o títulos que no alcanzan los 4K prometidos.

Que nos mentalicemos de estos hechos desmoralizantes no significa que abandonemos nuestras críticas y quejas. Tenemos que seguir protestando por una mejora técnica, un esfuerzo extra de las compañías (especialmente las más grandes) para que den el verdadero salto a la next’-gen, y claridad ante cada situación, sea desfavorable o no. Y por supuesto, Aaron Greenberg y su equipo deben mostrar la mayor transparencia posible y clarificar una hoja de ruta que hasta este mes, ha sido impoluta.

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1 Comentario

  1. “Que la consola cuente con unas características increíbles no significa que las empresas quieran sacar todo su potencial” Podría ser una justificación pero creo que estas cosas solo hacen que dejar una mala experiencia. De cara al futuro sacarán algo realmente bueno, pero pudiéndolo sacar ahora no entiendo por qué tanta demora

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