Desde el punto de vista de un extranjero viviendo en Japón, vamos a repasar los motivos por los cuales la marca Xbox no consigue afianzarse en el país del Sol Naciente.

Recientemente nos enteramos de que una vez más (y van….), Phil Spencer iba a realizar un nuevo viaje a la cuna de los videojuegos: Japón. No han sido pocas las ocasiones en las que Microsoft ha apostado por crear alianzas con estudios japoneses para nutrir a sus consolas de un producto especial, con fans tanto dentro como fuera de sus fronteras. Sin embargo, estos esfuerzos no se han visto recompensados en el país del Sol Naciente y por ello Japón sigue siendo un lugar en el que la marca Xbox nunca ha podido afianzarse.

Desde el lanzamiento de la Xbox original en Japón, las ventas de juegos y consolas de la compañía de Redmond han ido decreciendo gradualmente. El mercado japonés actualmente es el tercero a nivel mundial, con unas ganancias de 19,2$ billones en 2018, por lo que aquí encontramos sin duda uno de los principales motivos por los que Microsoft no quiere seguir permitiendo que esta desconexión con el público japonés se mantenga. 

En estos momentos me encuentro viviendo en Japón y conviviendo con sus habitantes, por lo que he decidido indagar y descubrir cuales son  las causas por las que nunca ninguna consola ha despegado totalmente.

Excusa #1: “Es que japoneses solo son fieles a los productos locales”.

La excusa más usada por cualquier persona dentro del mundillo es que los jugadores japoneses son hostiles hacia los productos extranjeros, lo que da a la marca Playstation y Nintendo una ventaja considerable. Sin embargo, esto es totalmente incierto, ya que hay varios ejemplos de empresas extranjeras que dominan el mercado en Japón. Entre ellos se encuentra Microsoft, puesto que Windows se utiliza en más de la mitad de los ordenadores de Japón y tiene casi el doble del número de usuarios que su competidor más cercano, Apple. Esto es algo que se puede ver en el día a día cuando vas a los comercios, o en los centros de trabajo. 

El caso de Apple es todavía más curioso, puesto que en el tema de los smartphones dominan el mercado con muchísima ventaja. Actualmente hay 94% de usuarios en el país que tiene un smartphone y los modelos de iPhone tiene una asombrosa cuota de mercado del 56%. La razón principal por la que se decantan por estos productos es porque dan una garantía de calidad que otros no dan, además de haber recibido fuertes campañas de marketing que han conectado con el usuario japonés, y eso es un punto sumamente importante para ellos. En el primer viaje que realicé a este país fue una de las cosas que más me llamó la atención, pues yo también tenía entendido que casi todos los japoneses solo utilizaban productos de Sony y otras marcas del país oriental. Sin embargo, en los trenes todo el mundo tenía su iPhone de última generación y por cada 5 smartphones de la marca americana veía uno de marca autóctona. Por lo tanto, esta excusa es rápidamente derribada y podemos ver claramente que el departamento de Xbox que se ocupa de este mercado ha fracasado en presentar su producto de una manera que cale en el mercado japonés. 

Confianza en la calidad y el mercado de juegos

La marca Xbox sufrió un golpe catastrófico a nivel mundial con los famosos “Anillos Rojos de la Muerte” de Xbox 360. El problema del sobrecalentamiento de las consolas costó a Microsoft un dineral y obligó a sustituir muchas de las consolas, lo que que acabó con la confianza de los consumidores nipones en la marca. Con Playstations durando años sin demasiados problemas (aunque también los tuvo PS3, fue a escala algo menor), la comparación sólo había confirmado la creencia del consumidor japonés de que su dinero sería invertido más sabiamente en una consola de la marca Sony.

Con Xbox One sin dar apenas problemas y un acabado sobrio y de calidad, habría sido una gran oportunidad para recuperar la confianza de los consumidores, pero lamentablemente esto también fracasó a la hora de captar los corazones de los japoneses. Microsoft no decidió apostar por el mercado japonés como sí hizo con el inicio de Xbox 360, lo que hizo que los jugadores se decantaran por la biblioteca de juegos de Playstation, más amplia en juegos, tanto occidentales como japoneses.

Los desarrolladores de juegos japoneses tienen un enfoque de la narración muy diferente al de los occidentales, lo que hace que muchos juegos occidentales no conecten tan bien con la audiencia japonesa. La industria nipona se inclina fuertemente hacia el J-RPG, videojuegos más lentos y con mucha narrativa. Como ocurre con todos los grupos de consumidores, el público japonés valora la sensación de que las marcas están trabajando directamente con sus gustos, pero al excluirlos de su catálogo en esta generación, Microsoft demostró que no estaban elaborando estrategias pensando en el jugador japonés, sino que decidieron mantener un enfoque centrado en Occidente, como bien hemos estado observando. 

 Los factores culturales son importantes

Como en toda cultura, hay diferentes aspectos que nos diferencian sumamente a los seres humanos.  En Japón, la filosofía que tenía Microsoft con Xbox One del “siempre conectado” es algo que a los japoneses no les gusta nada, puesto que piensan que es un factor demasiado intrusivo en su día a día, pues son muy recelosos de su vida privada. Otro de los motivos fue el hecho de que Kinect estaba pensado para una forma de vida Occidental, puesto que en Japón los apartamentos son considerablemente más pequeños que en otros países, lo que hacía que el accesorio de Microsoft no entrara dentro de los planes de ningún consumidor (además de que volvíamos al hecho de que era algo intrusivo en su día a día).

¿Y qué hacemos con el mercado japonés?

Parece que Xbox sigue tratando de resolver el problema de ignorar el punto de vista japonés en sus consolas. El reciente viaje a Japón de Phil Spencer es una forma de conectarse y ganar credibilidad en el mercado japonés. Al conseguir que los desarrolladores de juegos japoneses se unan a Xbox y les ayuden con ideas para el lanzamiento de la siguiente consola, Spencer parece estar intentando sofocar el temor constante de que Xbox continúe descuidando el mercado de los juegos japoneses. Si siguen por este camino y logran conectar con el público japonés, Microsoft tendrá su cuota de mercado con Xbox. 

  • Nunca está de más desmontar los mitos (miro especialmente al primero) para, de paso, eliminar el clasismo y/o racismo implícito que conllevan.

    Por otra parte, creo que para que Xbox llegase a tener una buena presencia en Japón (y el resto de mercados orientales) pasaría por tener al menos algún estudio allí y con gente de allí liderándolo, y no occidentales. ¿Quiénes mejores para conocer las preferencias y gustos de su público, si no?

    Salutacions.