CyberConnect2 realiza un intento por llegar al legendario videojuego de Dragon Ball Z.

Cuando Dragon Ball Z: Kakarot se dio a conocer a principios del año 2019 estuve seguro de dos cosas, la primera era que ni por asomo Bandai Namco Entertainment se atrevería a lanzar el videojuego a finales de año, terminando por retrasarlo un tiempo más tarde, y la segunda era de que al tener a Cyberconnect2 detrás de un rpg de mundo abierto de Dragon Ball Z era la noticia que muchos de los fanáticos de la serie estábamos esperando durante años. Con el paso del tiempo mi ilusión fue disminuyendo poco a poco pero gracias a una recta final cargada de bastante contenido promocional de parte de Bandai Namco finalmente me animé a lanzarme a la aventura y el día 17 enero con las pilas cargadas estaba listado para jugar a Dragon Ball Z: Kakarot. No estamos es un título perfecto, de hecho hay puntos en los que cojea bastante, pero lo innegable es que aquí hay amor y todo fanático de las aventuras de los Guerreros Z se sentirá como en casa.

Lo bueno.

Si algo se ha ganado CyberConnect 2 tras haber adaptado al mando de nuestras consolas Naruto y Naruto: Shippuden es el saber que todo lo que toquen estará en buenas manos. Dragon Ball Z: Kakarot no es la excepción y el mimo que se ha puesto a cada detalle hace que en mi caso ya vaya por las diez horas de juego y apenas he acabado con Dodoria; los coleccionables, personajes por descubrir y demás extras le dan al videojuego un toque de aventura que hacen de las horas sentirse como minutos.

El combate es otro elemento que sin llegar a ser demasiado profundo sí que es bastante satisfactorio, solo con Raditz y mientras me hacía con los controles me la pasé una hora combatiendo, y no, el videojuego no es tan difícil, solo que el ser un poco tonto y no utilizar correctamente la esquiva es mala combinación cuando el destino de la tierra está en juego. El pasarte una hora con Raditz o el acabar con Vegeta en un solo intento está al mismo nivel de emoción y si por algo este estudio se gana una vez más mis aplausos es por conseguir que no tengamos que esperar hasta los pesos pesados como Freezer para hacernos sentir adrenalina en cada combate.

El tema de que Kakarot sea o no un RPG en mayúsculas como sus múltiples tráilers lo indicaban es una discusión de la que paso, ¿qué si puedes pasarte el juego pasando de este aspecto? pues la verdad es que costaría más pero no lo veo imposible. Sin embargo, una vez más el videojuego hace atractivo el querer ir aumentando de nivel a nuestros guerreros, bien sea en el campo de entrenamiento, desbloqueando ataques más poderosos o yendo de pesca para obtener una que otra ventaja en los combates.

Lo feo.

El bueno, el feo y dile al malo que no venga. Ni por un segundo he llegado a ver a Dragon Ball Z: Kakarot con las gafas de crítico que por moda solemos tener con la mayoría de títulos que salen al mercado, hasta el momento mis partidas (y espero que sigan así) han estado marcadas por esa misma ilusión con la que veía la serie de pequeño, vine para pegar puñetazos y hacer poderes que rompan montañas, así que quienes estén por la misma labor encontrarán poca desmotivación en esta tarea. Eso sí, tan pronto apunté en mis notas la palabra MAGIA en mayúsculas también le siguió la palabra cutre. Dragon Ball Z: Kakarot está lejos del territorio de los malos videojuegos pero ni por asomo estamos antes esa aventura definitiva que la leyenda promete que algún día llegará. Textos que en ocasiones parecen colocadas en el último momento o planos que dejan en evidencia que estamos antes un videojuego menor vendido a precio de triple A dejan mucho que desear.

Esta pudo haber sido la ocasión para entregarnos una gran producción pero si de algo me doy cuenta es de que la mentalidad de quien quiera que tome las decisiones en Bandai Namco es la de entregar al fanático de Dragon Ball Z videojuegos que no sobrepasen la línea de lo correcto, siendo la única excepción de los últimos años FighterZ de Arc System Works, una proeza que va más del lado de la maestría de sus desarrolladores en lo que a videojuegos de combate respecta y tal vez muy poco en la inversión de Bandai Namco.

Lo MÁGICO.

Vaya, que hasta me he desanimado un poco con las líneas de arriba, aunque solo es necesario levantarme del escritorio, ir al sofá, encender la consola y escuchar la banda sonora de Dragon Ball Z: Kakarot para motivarme de nuevo. Y es que sí, por primera vez los jugadores de occidente no solo tenemos el gusto de volver a escuchar los temas musicales de nuestra infancia sino que además lo hacemos sin tener que comprar DLCs adicionales.

Desde el primer minuto en que pude escuchar el tema de batalla contra los saiyajin o dirigirme a la enciclopedia Z para encontrarme el opening original recreado con escenas del videojuego tuve claro que tenía que redactar unas palabras solo para destacar este apartado. Dragon Ball Z: Kakarot tiene un algo que fascina desde el primer minuto y que para los jugadores que hayamos abandonado la franquicia desde los títulos de comienzos de la generación de PlayStation 3 y Xbox 360 estoy más que seguro revivirá esas memorias del legendario Budokai Tenkaichi 3.

Con sus altibajos he de decir que al ritmo que voy me tomará unas semanas más llegar hasta Buu, pero vaya que lo pasaré en grande mientras llego hasta allí.  Si aún no has puesto las manos sobre Dragon Ball Z: Kakarot te animo a hacerlo y si ya lo estás haciendo ¡pues a darle al videojuego! Un saludo gente y a esperar las novedades que nos tenga preparada la franquicia en un futuro 😀

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