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Como Star War Jedi: Fallen Order propone una dificultad ligada al personaje

Hace poco adquirí, por fin, Star Wars Jedi: Fallen Order. Como fan de la saga he tardado mucho en dar el paso y, cabe decir, que no me arrepiento nada. Star Wars Jedi: Fallen Order es una aproximación diferente al universo de la Fuerza. Un juego capaz de proponer un reto explorable y jugable. Y es en este último punto donde quiero profundizar con este texto.

La moda actual apuesta fuerte por los juego complicados. Pues en la dificultad hay cierto placer culpable por superar un reto diseñado para ponernos un poco a prueba. Y Star Wars Jedi: Fallen Order ha apostado fuerte con este concepto. Más quiero pensar que Respawn Entertainment no se ha subido a la moda sin más, sino que ha querido crear coherencia alrededor de su juego.

Para poder crear una comparativa plausible voy a sacar a la palestra a Galen Marek, más conocido como Starkiller en Star Wars El Poder de la Fuerza, o simplemente El Aprendiz en SoulCalibur IV. Ambos personajes son daños colaterales de la orden 66. En el caso de Kal Kestis, la orden se ejecutó durante su entrenamiento, lo que condujo a la muerte de su maestro y una huida abrupta. En el caso de Starkiller, Darth Vader cazaba a los Jedi supervivientes con más potencial y dio con el joven por accidente.

Si nos centramos en los juegos de El Poder de la fuerza, protagonizados por Sam Witwer, nos encontramos con dos hack n slash rápidos y ágiles donde el protagonista no tiene límites. Pues Galen Marek es, ante todo, un ser afín en extremo con la fuerza y tiene acceso tanto al lado oscuro como al luminoso, dado su entrenamiento bajo la mano cruel de Darth Vader.

Kal Kestis, encarnado por Cameron Monaghan, es tan solo un padawan que se quedó solo tras la traición del ejército clon. Literalmente no completó su entrenamiento y eso implica que su dominio de la fuerza y el sable de luz son escuetos. Y en este punto es donde Respawn Entertainment ha conseguido que al dificultad sea un derivado de la narrativa.

Porque si, porque la dificultad de Star Wars Jedi: Fallen Order es una consecuencia de la narrativa, un daño colateral. La épica de acción protagonizada por Starkiller es satisfactoria y divertida. Sin embargo, encarnar a un joven más inexperto y acompañarle en el desafío de su vida también aporta satisfacción y empatía con el protagonista. Porque todos hemos vivido eso alguna vez, la sensación de que la vida nos abruma en algún punto y debemos darlo todo para avanzar.

En definitiva, la dificultad en los videojuegos es un plus de valor, pero lo es más cuando esta es coherente con la trama y forma un empaquetado más creíble. Si todavía no habéis sentido la fuerza, es buen momento para iniciaros en los juegos de Star Wars. Desde Xbox One podéis disfrutar de Knights of the Old Republic, El poder de la Fuerza o Jedi: Fallen Order, gracias a la retrocompatibilidad.

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