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Microsoft no quiere tirar la toalla con el país asitatico, pero las cifras siguen sin avalar la consagración de la marca.

Cuando Microsoft anunció hace casi 20 años que estaba desarrollando una nueva videoconsola, la industria se mostró muy escéptica. En los 90, Microsoft era conocida por su negocio de software, gracias a la popularidad obtenida con el sistema operativo Windows, pero no lo era así con el hardware (algo que ha cambiado también en los últimos tiempos con el lanzamiento de dispositivos de la marca). Casi dos décadas después, Xbox se ha hecho un nombre en el mercado y poco tiene que envidiar a sus rivales.

Sin embargo, sigue habiendo un mercado en el que Xbox no ha conseguido tener ese mismo éxito entre los consumidores: Japón. Como ya os hablamos el año pasado, Microsoft parece no querer tirar la toalla con el país nipón, pese a que las cifras de ventas siguen sin avalarle. Actualmente me encuentro residiendo en Japón y la verdad que es bastante decepcionante ver como en muchas tiendas las secciones de Xbox quedan relegadas a un tercer plano y en ocasiones ni encontrarlas. El jugador nipón sigue prefiriendo sus consolas autóctonas, y pese a que ya os comentamos que no es una cuestión que tenga que ver con el origen de las propias consolas, Xbox sigue sin encontrar su cuota de mercado.

Cuando la empresa de Redmond lanzó la primera Xbox en 2001 en los Estados Unidos, Japón era el gigante de los videojuegos en todo el mundo. Era el hogar de los tres grandes fabricantes de consolas hasta el momento: Nintendo, Sega y la recién aparecida Sony; y además tenía los mejores desarrolladores del mercado. Microsoft se enfrentó a tres grandes retos al lanzar su primera Xbox en Japón. Tuvo que convencer a los desarrolladores japoneses para que desarrollaran juegos para su nueva Xbox, superar el escepticismo de los consumidores sobre el diseño de la primera edición (sigue siendo un mamotreto de proporciones considerables) y compensar las pérdidas de ventas por el lanzamiento, que no fueron pocas.

Hoy en día, Microsoft sigue luchando por hacerse un hueco y vender consolas en Japón. De las 46,6 millones de Xbox One vendidas en todo el mundo hasta enero de 2020, sólo el 0,3% de estas ventas han sido en Japón. Aunque Japón es un gran mercado para los videojuegos, una fuente anónima procedente de Microsoft comentó a IGN que el principal motivo de estas bajas ventas es que “la propia marca Xbox no confía en los consumidores japoneses”.

En declaraciones desde la propia Microsoft, esto no es para nada de ese modo. “Japón es una parte importante de la comunidad global de juegos. Estamos comprometidos a llevar contenido innovador y de cosecha propia de los principales creadores de juegos de Japón a una audiencia global”, dijo Phil Spencer, vicepresidente ejecutivo de juegos de Microsoft.

Pese a que los consumidores japoneses siguen prefiriendo las consolas de Nintendo y Sony, Microsoft, y más en concreto Phil Spencer, están decididos a no tirar la toalla aunque que las previsiones sigan sin ser las más halagueñas el país del sol naciente. Es por tanto que el que escribe se pregunta si Japón y Xbox no serán dos elementos condenados a no entenderse nunca.

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