Guerra de guerrillas desde el aire

Tal día como este pasado martes, algunos afortunados hemos tenido el gusto de poder probar la beta cerrada de Disintegration, el ultimo trabajo de V1 Interactive que pretende dar un puñetazo sobre la mesa al género de los shooters en primera persona. Un trabajo ambicioso de la compañía que no se conforma con asentar las bases preestablecidas que todos conocemos, sino que pretenden aportar su propio enfoque y reglas de juego. Como suele pasar cuando hay novedades, este movimiento genera (o generará, mas bien) tanto seguidores como detractores, por lo que vamos través de estas impresiones comentaros los puntos mas relevantes de la beta para que sepáis a lo que os vais a enfrentar. Estad atentos porque Disintegration no es lo que parece.

En esta ocasión no nos llenaremos las botas de barro

Para empezar, no encarnaremos al típico soldado raso que hemos visto en propuestas similares. En su lugar estaremos pilotando una especie de nave voladora armada hasta los dientes. Aparte de disparar a todo lo que se mueva en pantalla, seremos el comandante de un grupo de tres soldados que cumplirán nuestras ordenes sin rechistar. Por lo tanto, aparte de ser buenos con la puntería, tendremos que saber manejar a nuestras tropas para que cumplan los objetivos de cada partida o para que propicien la cobertura necesaria en los momentos críticos. Sea lo que sea, no podemos infravalorar esta ayuda, ya que aporta el componente táctico que hacen de Disintegration un juego distinto.

Sinceramente, al ver el tráiler pensé en otra cosa. El poder pilotar naves enormes, observar muchos “minions” en cada escenario y tener varios ataques hizo que mi mente pensara en Titanfall al instante. Es cierto que el control de la nave es distinto en comparación al típico movimiento de soldado, al igual que pasaba con los titanes en relación con sus pilotos. Pero mas allá de eso, pocas más similitudes podemos sacar…para bien y para mal. El control de las naves es muy particular, ya que su control requiere un toque más de destreza de lo habitual. Como si fuera un helicóptero, podremos ascender y descender para acercarnos o alejarnos de la arena de combate. No solo eso, sino que cada vehículo volador tardará un poquito en coger velocidad, y su frenada no será en seco. Digamos que va acelerando (o frenando) poco a poco, con una sensación de deslizamiento que comprometerá nuestro disparo ante las minúsculas tropas enemigas que recorren las calles de cada fase. Además, no hay autoapuntado, así que habrá que tener buen pulso para conseguir la victoria.

Tanque con alas o avispilla rabiosa

El factor estratégico será esencial para salir victoriosos de cada encuentro. Para empezar, podremos seleccionar varios tipos de naves que difieren en durabilidad, velocidad y manejo. No solo eso varía nuestro rol en la partida, sino que el armamento único que cada vehículo volador tiene, promueve a que juguemos de una u otra manera. Hay naves pesadas que sirven para recibir mucho daño y las hay ligeras que hacen una función de apoyo o de francotirador. Algunas estas pensadas para atacar una base y otras en cambio son mejores en defensa. Elegir bien una nave que se adapte al transcurso y ritmo de la batalla será esencial, al igual que seleccionar aquella con la que nos sintamos más cómodos.

Acertar con el ojo, ganar con la cabeza

Al final, entre el control y manejo de nuestra propia nave, las órdenes que tenemos que dar a nuestras tropas y la colaboración del resto de jugadores de nuestro equipo, todo es una amalgama donde prima más el cerebro que los reflejos. En esta beta cerrada pudimos probar dos modos de juego multijugador. El primero consiste en el clásico modo de mantener zonas del mapa el máximo tiempo posible. El segundo modo, llamado Retrieval, es más curioso, ya que tendremos que mandar a uno de nuestros soldados a que cojan una bomba y que la transladen a un punto concreto del mapa. Al final no deja de ser un pulso para ver si nosotros somos capaces de defender al portador de la bomba o si el equipo contrario consigue frenar el avance de nuestro héroe terrestre.  Sea la vertiente que sea, reitero en el componente estratégico que se debe poner en juego.

Os preguntaréis, ¿por qué estamos tan pesados con todo el tema estratégico? Pues porque en las partes de acción Disintegration flaquea bastante. No hay una espectacularidad en los disparos capaz de meterte de lleno en la acción. Da igual que lances misiles teledirigidos, tengas una rail-gun, ballestas eléctricas o cañones de plasma; el daño es mínimo y derribar una nave es un proceso lento. Además hay que recargar cada dos por tres, cuando estamos controlando auténticas maquinas de matar que deberían tener cargadores mucho más extensos. Da la sensación de que los disparos sólo hacen cosquillas, ya sea a otras naves o incluso a las tropas terrestres. Disparar tenemos que disparar, pero no lo es todo para alzarse con la victoria y eso puede ser un punto negativo para quien espera algo más movidito.

¿Veremos más mapas en un futuro? ¿Qué pasa con la campaña?

Solamente hemos podido ver dos mapas, y bueno… resultan algo sencillos y carentes de personalidad. Uno de ellos es una especie de desguace/chatarrería con grandes bloques de basura que forman el camino. El otro consiste en un pequeño barrio con sus calles y plazas por donde sorprender al rival. En ambos casos, no hay elementos que afecten la partida, ni recovecos especialmente pensado para contraatacar o realizar alguna acción concreta, ni nada de nada. Por no haber, no hay ni destrucción del escenario, ni acontecimientos especiales en mitad de la partida, ni giros inesperados en mitad de la trifulca. En ese aspecto hay mucho margen de mejora, y espero que lo puedan enmendar.

Es pronto para valorar si la propuesta que ofrece Disintegration será aceptada por el publico amante de los shooter en primera persona. Difiere bastante de sus rivales en términos de jugabilidad, y solamente el tiempo dirá si estamos ante un título con adeptos o tenemos otro juego que va al cajón de los juegos online olvidados. También es pronto para valorar cómo van a funcionar sus otras modalidades online y su campaña. A lo mejor ahí nos sorprenden más, con mapeados más elaborados y con un mayor peso de la acción. Por el resto, no nos podemos quejar. Las partidas experimentadas en grupos de cuatro funcionaban de manera solida,y pese algún momento puntual con rascadas de frames (no nos preocupa, porque estamos en una fase beta) no tuvimos ningún fallo, ni caída de servidor, ni de usuarios.

Os recordamos que este próximo viernes tendremos la beta abierta de Disintegration, y ahí veremos qué tal responde el juego ante un mayor flujo de jugadores. Probadlo, y vamos comentando vuestras sensaciones.

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