Cuisine Royale apuesta por un juego repleto de acción donde el quedarse quieto no es una opción buena

Hemos sufrido un aluvión de battle royale tremendo estos dos últimos años. Desde que empezó a “petarlo” más fuerte PUBG (quien supondría un antes y un después en el género) ha sido un no parar de propuestas. Fortnite sigue estando en lo más alto de la ola, conservando su esencia y ampliando temporada a temporada su lore interno. Pero la esencia de Battle Royale no se queda solo ahí porque juegos como Call of Duty con su Blackout o Battlefield V también lo han incluido. Incluso se bromea aún con la probabilidad de que lo acaben incluyendo todos los estudios en sus juegos.

En el lobby podemos customizar a nuestro personaje. La ropa interior es lo más habitual.

Fuera de todo ese batiburrillo de juegos y modos multijugador siguen existiendo estudios que intentan darle una vuelta de tuerca al género. Hoy nos toca hablar de Cuisine Royale, otro que se quiere llevar un trozo del pastel pero que lo hace completamente en gayumbos y con un colador de pasta en la cabeza. Cuisine Royale coge la esencia de este modo y lo lleva hasta el punto más absurdo y ridículo donde acabamos por partiéndonos de risa y volviendo a jugar otra partida más porque en eso consisten los juegos, ¿no?, en atraparnos una y otra vez. Y en este sentido Cuisine Royale la hace mejor que bien ofreciendo una propuesta ligera y rápida.

El loot tiene clasificación por colores según su calidad. Cuando eliminamos a alguien cae al suelo como si de un Action RPG se tratase.

Cuisine Royale no se sale mucho de la norma y apuesta por una jugabilidad combinada y clásica en este tipo de género. Podemos vivir la experiencia tanto en primera como en tercera persona lo cuál está bien la verdad. El juego no tiene mucho que rascar en el aspecto jugable ya que es, a efectos prácticos, un calco del archiconocido PUBG pero con reservas. Nos sueltan en un mapa pero aquí no hay ni aviones ni paracaídas ni nada, aparecemos en un punto cualquiera en gayumbos y a correr para conseguir equiparnos lo antes posible. Algo que cabe destacar de Cuisine Royale es su frenetismo porque, si en otros prima la estrategia y la cautela, aquí lo necesario será correr y equiparnos porque en breves empezará a reducirse el mapa y a silbar balas por todos lados.

En primera persona seremos más certeros con nuestras armas de la segunda guerra mundial

La acción sustituye a la clásica tensión de un battle royale y se hace muy divertido de jugar. Cuisine Royal premia el ser atrevido y el ir a por todas. Olvídate de los arbustos a menos que quieras tomar un tentempié para reponer algo de fuerzas. Las armas no tienen tanto peso como en otros juegos pero en general están compensadas. La equipación de objetos tales como sartenes, cacerolas o Woks hace que nuestra armadura sea mucho mayor e incluso resistente a calibres pesados con lo que, aunque te sientas ridículo y camines haciendo un ruido estruendoso, no te quites nada porque puede que sea tu única oportunidad de sobrevivir al encuentro entre 36 jugadores simultáneos.

El mapa es más pequeño que el de otros battle royale pero está plagado de vegetación y lugares de interés.

El hecho de que Cuisine Royale tenga un número más reducido de lo normal es que el mapa también es acorde a la cantidad de jugadores, un total de 36. Es pequeño y asequible repleto de bosques, casas, búnkeres donde poder encontrar mucha equipación. A esto del tamaño reducido hay que añadir que el círculo azul mortal se cierra tan rápido y con tanta frecuencia que rara vez llega la partida a durar 15 minutos con lo que gana en celeridad y frenetismo. Tiene detalles con los que consigue apartarse un poco de lo más básico en el género para hacerlo suyo como son los totems de muerte o el pequeño acompañante que llevamos. Por ejemplo una mariposa o un dron el cuál se moverá alrededor de nosotros cuando alguien nos tenga en el punto de mira. Es un pequeño aviso que puede salvarte en alguna ocasión la vida.

¿Un frigorífico?. Aquí podrás encontrar platos de alta cocina como son pollos asados, salchichas o pizzas para reponer tus fuerzas.

Técnicamente Cuisine Royal cumple con las expectativas. No hablamos de un juego con una factura técnica de un triple A pero ,al ser un mapa de dimensiones más reducidas, el juego se puede permitir el lujo de colocar mucha vegetación tales como plantones, hierbas y árboles entre los que ser un objetivo más difícil de alcanzar. La distancia de dibujado es muy buena permitiéndonos ver mucho mapeado.

El sonido es algo muy a tener en cuenta en Cuisine Royale, sobretodo el de las armas. Me gusta describirlo como “una constante charanga” de disparos en todas direcciones, casi como un clásico DeathMach pero con looteo y cacerolas. Tenemos un tema central en el menú del juego que nos mete de primeras en la dinámica pero por lo demás carece de banda sonora completa.

Conclusiones

Cuisine Royale es un juego que divierte mucho gracias a que es alocado y frenético. Las partidas son rápidas y no da pereza alguna el ponerse a jugar. Es un juego F2P con lo que tenemos un sistema de customizaciones que no nos llevan a ninguna parte en cuanto a jugabilidad. Podemos ir en gayumbos y equiparnos con diferentes utensilios de cocina y disfrutar de una batalla campal con armas de la segunda guerra mundial. Un juego divertido para jugar tanto en solitario como en escuadra con tus amigos donde las risas están más que aseguradas. Aunque, al menos por ahora, en Xbox One está en inglés pero tiene mejoras para Xbox One X.

 

Cuisine Royale

0.00
7.6

Gráficos

7.0/10

Sonido

8.0/10

Jugabilidad

7.5/10

Duración/Diversión

8.0/10

Pros

  • El frenetismo de las partidas.
  • Un aire de cachondeo absoluto que te saca más de una sonrisa.
  • Es gratuito y está mejorado para Xbox One X.

Cons

  • Un solo mapa de momento.
  • Está en completo inglés.

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