El futuro de Xbox se prevé brillante desde que se cambió el rumbo incierto que tomó en el E3 2013

Yo soy un jugador de los de siempre, de historia para un jugador, de aventuras que recordar para siempre y de compartir con amigos en el sofá de casa mil momentos mágicos. Desde que las consolas entraron en casa hemos visto una evolución que en cada generación ofrecía mejores gráficos, funciones extra (Ver películas por ejemplo) y lo más interesante, abrirse al mundo con la conexión en línea para jugar con amigos desde cualquier lugar del mundo.

Desde PlayStation 1 solo he tenido ojos para Xbox, desde que probé SEGA DreamCast ninguna consola me ha ofrecido tanto como el hardware vanguardista que fabricaba Microsoft. Los de Redmon trajeron al mundo de las consolas cosas como Halo, que conseguía adaptar de manera sobresaliente el control de los First Person Shooter a un mando de consola y la comidas de jugar en el sofá de casa. Desde entonces, maravillosas iPs exclusivas pasaron por Xbox Original, además de títulos multiplataforma que engrandecían un catálogo espectacular y una potencia gráfica nunca antes vista en entretenimiento casero que no fuera un PC potente. Además, el juego en línea ofrecía una manera más de alargar la experiencia de juego y exprimir los títulos al máximo.

Xbox One
Halo Combat Evolved

Años más tarde, Xbox 360 hacia su aparición en el mercado tras el éxito demoledor de PlayStation 2, que era el embudo por donde pasaban todos los estudios con un catálogo súper extenso y de una calidad sublime. Como su predecesora, Xbox 360 supuso un salto de calidad visual y una potencia de computación tan grande, que podíamos jugar a títulos excepcionales que sorprendieron otra vez a los jugadores. Todavía recuerdo el anuncio de Gears of War con la música de Mad World; esto hizo click en mí y sabía que ahí empezaba una leyenda en el mundo de los videojuegos. El buque insignia de Xbox Halo, Fable o la saga Project Gotham ya no estaban solos, pues se le unió en Xbox 360 una de las franquicias más reconocibles en el mundo de los videojuegos.

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También hubo intentos de llegar aún más lejos en cuanto a jugabilidad desde Redmon, gracias al lanzamiento de Kinect o la promesa de la computación en la nube, que supuestamente ofrecería potencia extra para realizar videojuegos que podrían hacer cosas muy por encima de las posibilidades del hardware donde se ejecutara. En cuanto a Kinect ya sabemos lo que pasó, que la gente no vio títulos que aprovecharan el dispositivo de la manera de la que estaba pensada en un principio. Pero la computación en la nube aún parece estar lejana, aunque a lo mejor no tanto viendo lo que Microsoft está preparando con Project XCloud.

Ya con 7 años a sus espaldas, parece que desde Microsoft daban por hecho que Xbox 360 ya no daba más de sí, y pese a seguir recibiendo juegos, a Microsoft le dio por presentar la nueva generación que estaba por llegar. El 21 de mayo de 2013, la nueva consola de los de Redmon que algunos desarrolladores ya tenían en su poder, nombrada por parte de la prensa como Xbox 720, fue presentada por el entonces jefe de Xbox Don Mattrick. Aunque fue en la segunda presentación ese mismo año en el E3 cuando se dieron a conocer las características de la nueva consola de Microsoft: Xbox One.

Xbox One
Don Mattrick

Don Mattrick desencadenó sin querer una ola de críticas hacia la nueva generación de consolas. ¿Por qué? Todos los sabemos, el apellidado all-in-one de Microsoft pretendía ofrecer la experiencia más completa en las consolas de sobremesa, como un auténtico sistema multimedia de entretenimiento. Se le dio más importancia a la TV, las opciones de Kinect en cuanto a control de la consola y la conectividad con el mundo. Desastre monumental, ya que en un principio se anunció que Xbox One tendría que estar permanentemente en línea para jugar, y esto no sentó nada bien a los jugadores.

A esto hay que sumar la imposición de Kinect en la compra de la nueva consola, lo que encarecía 100€ más Xbox One que su principal competidora PlayStation 4. El dispositivo ya olvidado por Microsoft era una apuesta muy fuerte de la directiva de aquel entonces, pero no orientado a juegos que llamaran la atención del usuario. Pese a recular en cuanto a la conexión permanente, la semilla de la desconfianza ya estaba sembrada, y Microsoft perdió parte del cariño de la comunidad, lo que desembocó en ventas muy bajas con respecto a la competencia.

Dejando a un lado esto, de las cosas buenas que ofrecía la nueva máquina, destacaba la retrocompatibilidad con Xbox 360 que hoy día supera los 500 títulos que se pueden disfruta en Xbox One. Más tarde, Microsoft lanzó algunos títulos First Party como el genial Ryse: Sons of Rome, Sunset Overdrive, Ori and The Blind Forest, la saga Forza, Quantum Break por supuesto Halo 5: Guardians y Gears of War 4 (que tenían una vertiente multijugador muy potente que sigue creciendo a día de hoy en contendido).

Eran proyectos que venían de atrás, pero la división de juegos de Xbox descuidó algo muy importante: los estudios propios o First Party. Juegos como Recore, Sunset Overdrive o Quantum Break fueron encargos Second Party, y era seguro que Microsoft estaba carente de estudios que trabajarán bajo el amparo del gigante americano para ofrecer juegos propios que gustaran a todos los jugadores y que, sobretodo, cubran la necesidad de historias para un jugador con una narrativa potente y variedad de géneros que la división lleva sufriendo por dos años ya.

Xbox One
Sunset Overdrive

El remedio comenzó con el cambio en la cabeza de la división de Xbox, con la incorporación de Phil Spencer que tomó las riendas y poco a poco estamos viendo que Microsoft ha dado un volantazo en todos los aspectos del sistema. Desde ya podemos ver las mejoras que tiene Xbox One con servicios como Play Anywhere, Xbox Game Pass que es uno de los mejores servicios que hay actualmente en cuanto a Gaming (ofrece +150 juegos por 9,99€/mes y los lanzamientos exclusivos desde el primer día en el servicio), la retrocompatibilidad con Xbox Original, Azure, Xbox One S que mejoraba la primera versión de la consola con algo más de potencia, mejor diseño y lector Bluray 4K a un precio de risa y la consola más potente del mundo, Xbox One X, que es la única capaz de ofrecer juegos a una resolución 4K real con HDR y otras mejoras.

Xbox One
Phil Spencer en el E3 2018

Pero no solo esto, pues para mí, el principal problema que hay ahora mismo y desde hace 2 años son los juegos exclusivos de corte single player. La falta de planificación que tuvo Xbox con esto lleva dos años desquebrajando la confianza de los jugadores, pero que en el último E3 de 2018 ha cambiado la situación futura de los juegos exclusivos de la marca a medio/largo plazo. El anuncio de Phil Spencer de la compra de 4 nuevos estudios y la creación de uno nuevo con The Iniciative (que pinta gigante), entre los que se encuentra Playground Games, Compulsion Games, Undead Labs y Ninja Theory, causando el anuncio de éste último una tremenda ovación del público asistente, pues ya conocen de lo que son capaces con poco presupuesto (véase Hellblade). The Iniciative ha fichado a grandes talentos y desconocemos aún qué tipo de videojuegos están preparando (por el tamaño del estudio no creo que estén haciendo 1 solo juego ahora mismo). El valor añadido de esta acción, sumando a la intención de comprar otros tantos estudios más, de los que suena a casi hecho Obsidian Entertainment. La compra de estos estudios vienen a cubrir la necesidad urgente de Xbox de ofrecer experiencias en todos los géneros que estaban descuidando, como los RPG, las aventuras de acción con narrativa que podremos recordar en posteriores generaciones.

Xbox One
Hellblade, de Ninja Theory

Todo esto, pese a llegar algo tarde para esta generación, auguran un futuro muy prometedor para la división de juegos, pues el hardware ya está aquí y vendrá algo mejor con Project Scarlet y Project xCloud muy pronto. Todos los servicios que ya tenemos, que hacen que Xbox One sea la plataforma que más ofrece, sumado a todos los movimientos que está realizando la marca americana, como buscar la manera de traer títulos japoneses que muchos usuarios demandan y siempre acaban en PS4 obviando a los jugadores de Xbox, es lo que la plataforma necesita. Errores del pasado en enfocar Xbox a la conexión permanente, Kinect obligatorio desde el principio, o hacer hincapié en servicios que no queremos como el “TV, TV TV” de Don Mattrick, parecen ya muy lejanas, pero que siguen haciendo daño a la marca, y pese al trabajo de Phil Spencer y otros líderes, no veremos resultados ya, aunque no están muy lejos de hacer aparición y devolver a Xbox al lugar que merece y que ostentaba con Xbox 360 y Xbox Original.

No os equivoquéis, Microsoft ha lanzado grandes juegos estos dos últimos años, como Cuphead, Dea of Thieves, State of Decay 2 o el recientemente alabado Forza Horizon 4. Pero estos últimos, a pesar de su éxito entre los jugadores, son juegos de servicio, con alto componente online, y hay usuarios que piden grandes historias narrativas para un solo jugador, aunque esto ya lo saben en Microsoft y hace tiempo que empezaron a moverse. Lo malo, que tardaremos un tiempo en ver resultados en esta generación, aunque el comienzo de la siguiente promete ser grandiosa.

Lo que podemos imaginar por ahora, es cómo funcionará el juego en streaming que proponen varias empresas y que Microsoft ha llamado xCloud, como será de potente la nueva Xbox y qué facilidades ofrecerá a las desarroladoras y usuarios, o, cómo no, qué aspecto y funciones tendrá el nuevo mando.