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Nos han robado

Alfa72

Nuevo Miembro
#1
ATRACO


Todos los miedos que tenían los equipos implicados en el descenso en una carrera por la salvación junto al histórico Estudiantes se justificaron ayer en las carnes del León, en una tarde que debería avergonzar al estamento arbitral de la ACB, a la propia competición, y a todo aficionado al basket y al deporte en general. Sí, el resultado frío deja a los leoneses como colistas y a los colegiales, después de una remontada milagrosa, un tanto más aliviados, pero ¿merece la pena engañarse así? ¿Engorda o debilita llevarse un ocho contra cinco desde el minuto 27?

Como dijo después Gustavo Aranzana, entrenador León, “ha habido cosas inexplicables. Que vean todos el vídeo. No nos ha ganado un equipo, nos ha ganado una camiseta. Es una verguenza. Venimos los pardillos de León y nos atracan. En mi vida he visto cosa igual. Ahora cómo le digo yo a mis chicos que tenemos que seguir trabajando”.

Lo inexplicable fue un arbitraje desafortunadísimo, con tantos errores (la mayoría favorables hacia un bando, el colegial) que el asunto terminó convirtiéndose en un vendaval a favor para que Estudiantes, medio muerto después de cuatro triples rivales consecutivos, remontara una desventaja de 17 puntos. Uno se pregunta después ¿cómo un equipo que defiende a la desesperada en toda la cancha intentando enjugar esa renta lanza 37 tiros libres y su rival, con todo a favor, sólo 23? Más materia para Iker Jiménez.

El equipo de Perasovic perdía (51-68), pero volvió de la tumba y terminó haciéndose con el partido tras una canasta de Gonzalo Martínez a falta de poco más de cinco segundos para el final.

El summum del desconcierto arbitral fue que Pérez Pizarro, Guirao y Muñoz (si existe la nevera, no deberían arbitrar en cuatro meses) decidieron, a instancias de la mesa y tras las protestas - cargadas de razón- de todo el banquillo colegial, anular una canasta con 78-84 para el León a falta de menos de tres minutos. Sí, la canasta de Yáñez fue fuera de tiempo, pero esas jugadas tan ajustadas, si las da el árbitro, no se suelen rearbitrar en la posesión siguiente. Y si es así, se anula lo jugado sucesivo a la infracción, es decir, los dos tiros libres de Morandais. Ni lo uno ni lo otro.

Diferente rasero
El primer cuarto había finalizado con una canasta de Jasén sobre la bocina. León protestó, pero no le escucharon y tampoco se rearbitró. Fue canasta y punto. Lo que suele pasar siempre por otro lado. El partido se ajustó con esa tropelía y el León, tratado con otro criterio arbitral desde que parecía hacerse con el encuentro en el tercer cuarto, se desquició. Estudiantes se creció en medio del caos y Gonzalo, a su estilo, apuntilló. Enorme en lo clasificatorio, pero pálida victoria de Estudiantes, que jugando así lo tiene crudo. Con todo lo que ocurrió, sólo ganó por dos al colista.