Las cajas botín son el futuro de la industria del vídeojuego, guste o no

Durante el último mes se ha producido una gran polémica sobre las ya famosas cajas botín a raíz de la política que en un principio iba a llevar Electronic Arts y DICE con dicho tema en Star Wars Battlefront II. E incluso, dicha polémica traspaso a la política llegando al parlamento de algunos países como Reino Unido o Australia para tratar sí este modelo de negocio debe considerarse juegos de azar o no.

Pero, ¿realmente es para tanto? Yo creo que no. En la gran mayoría de casos, por no decir todos, la compañía no te “obliga” a comprar cajas botín para progresar en el juego, sino que es algo que tienes a tu disposición por sí quieres conseguir mejor equipamiento, skins, habilidades, etc más rápido y sin necesidad de jugar pero que, sí no quieres gastarte dinero, no vas a tener ningún hándicap respecto a otros jugadores que hayan preferido gastarse el dinero en ellas. Un ejemplo de ello es la saga anual FIFA en la que puedes comprar la moneda virtual del juego con dinero real para comprar sobres que incluyen mejores jugadores para nuestra plantilla. Pero, al mismo tiempo, también se pueden comprar (los sobres) con monedas que se consiguen jugando partidos. Por lo tanto, es absurdo que se presionen a las compañías para que no usen este modelo de negocio en sus juegos; sí quieres haces uso de él y sino no.

Además de que existe una gran hipocresía en la comunidad ‘gamer’. ¿Por qué? Bien, cuando un juego anuncia que tendrá micropagos o cajas botín un gran número de usuarios protestan por ellos. Sin embargo, sí hubiera una oposición fuerte y casi nadie las comprara, las compañías no utilizarían dicha práctica comercial, ya que su objetivo primero es conseguir beneficios. Es de lógica.

Pero, más allá de la opinión de cada uno, ¿las cajas botín se pueden considerar juegos de azar? Mi postura vuelve a ser no, debido a que, sí bien puede tocar diversos ítems aleatorios, siempre se consigue recompensa segura, nos gusten o no. Un juego de azar sería sí algunas cajas nos dieran premio y otras no.

Con todo, guste más o menos, las cajas botín o microtransacciones son el futuro de la industria como lo fueron anteriormente los juegos digitales, ya visto como normales, pero que antes se mantuvo un debate de sí los el mercado digital iba a acabar con la esencia de comprar un juego con su caja. Y lo cierto es que ni se ha acabado el mercado físico y el digital cada vez está más asentado permitiéndonos al usuario una mayor facilidad a la hora de comprar y reproducir juegos, y a la compañía una forma de abaratamiento de costes y aumento del margen de beneficio. Solo es cuestión de tiempo que ésto ocurra, quizás un par de años no más.

Algo parecido ocurrió con los DLCs y sí era ético o no vender historia adicional de un juego por separado; que al final se ha quedado como algo normal que sí te ha gustado el juego base lo compras y si no, no, pero que en ningún caso afecta a la trama original. Quizás esto da que pensar que a la mayor parte de la comunidad le cuesta aceptar que la industria cambia con los años. Y que lo que les parece abusivo o extraño al principio, luego lo ven como algo normal.

Conclusión

En definitiva, las cajas botín son un nuevo modelo de negocio que permiten a los jugadores conseguir diferentes armas, skins, y demás items de forma rápida y fácil, pero que sí por el contrario, no quieres gastarte dinero, puedes no comprarlas sin que estés en desventaja con los jugadores que sí han decidido invertir en ellas. Por otro lado, no se pueden considerar juegos de azar algo que no es, ya que siempre que abres una caja, tienes premio, te guste más o te guste menos.

La industria cambia, y con ella el modelo de negocio; se han ido elementos de anteriores generaciones como los cartuchos, se han ido asentado a lo largo de estas dos generaciones  otros como el mercado digital y los DLCs y vendrán otros que definirán la nueva industria del vídeojuego como son las propias cajas botín y la realidad virtual. Lo que nunca cambiará es que los vídeojuegos seguirán entreteniéndonos por muchas horas más.