La serie Call of Duty está por derecho propio entre las franquicias de videojuegos más potentes del mundo, pero ¿qué le deparará a partir de ahora?

A principios de enero Metacritic, la web especializada en reunir las notas de videojuegos analizados por diversos medios de comunicación, anunció cuales eran los mejores títulos del año pasado. Pese a que había cierta variedad entre los elegidos, las series lanzadas de manera anual (Battlefield, Call of Duty, FIFA, etc.) se quedaron atrás y ni siquiera entraron entre los 10 mejores títulos del año. Ni un solo título deportivo anual, ni Assassin’s Creed aparecieron entre los juegos seleccionados. Analizándolo, esto podría ser tomado como una señal de la disminución del interés de los analistas, pero las cifras de ventas cuentan una historia muy diferente, como vemos año tras año, siendo estas entregas anuales los títulos más vendidos. Además de que Call of Duty regresó una vez más al primer lugar de los títulos más vendidos del año pasado, también se reveló los veinte juegos más vendidos de la última década, de 2010 a 2019, y la serie de guerra dominó por completo las listas, poniendo a siete entre los diez primeros y diez entre los quince primeros.

Este logro es algo de lo que Infinity Ward, Treyarch y Sledgehammer deberían estar orgullosos, pero eso no quiere decir que la última década no haya tenido sus baches en el camino. Infinity Ward en particular sufrió bastante al comienzo de la década, ya que Call of Duty: Ghosts e Infinite Warfare no fueron recibidos tan bien por la crítica, siendo el último de los dos el juego menos vendido de la franquicia. Mientras tanto, los intentos de Activision de rentabilizar tiempos anteriores de Call of Duty con Modern Warfare Remastered en 2016 causaron mucha ira entre los aficionados, ya que el juego sólo se podía jugar inicialmente entre los que compraron la edición especial de Infinite Warfare, e intentó conseguir dinero extra de los jugadores introduciendo microtransacciones y cobrando por los mapas de un juego lanzado más de diez años antes. Por supuesto, nada de esto impidió que la franquicia de juegos de disparos en primera persona vendiera millones de copias, pero señaló el punto más bajo de las casi dos décadas de historia de Call of Duty. Esto hizo que entre los fans y no fans empezaran a surgir preguntas sobre lo que se avecinaba para el futuro de una de las series más famosas de los videojuegos.

modern warfare 4

Sin embargo, Call of Duty se recuperó en los años siguientes, ya que se centró en innovar para mantener la relevancia de la serie a medida que esta generación de consolas progresaba. Tras un regreso a los combates históricos por primera vez en casi una década con Call of Duty: WWII de 2017, el Black Ops 4 del año siguiente adoptó las tendencias actuales renunciando a la campaña estándar para un solo jugador y añadiendo en su lugar un modo battle royale. A primera vista, la última entrega lanzada de Call of Duty puede parecer menos original por su decisión de volver a los días de gloria de Modern Warfare, pero Infinity Ward todavía se las arregló para tomar decisiones bien pensadas que siguen impulsando el aspecto multijugador de Call of Duty, su punto fuerte. La introducción de un pase de batalla en el Modern Warfare de 2019 también es muy indicativo del futuro de Call of Duty, ya que los días de las cajas de botín y el pago por nuevos mapas han quedado atrás en favor de la oportunidad de comprar y desbloquear recompensas cosméticas específicas.

Aunque recientemente se ha lanzado un nuevo modo battle royale para Modern Warfare, muchos fans ya están mirando hacia el futuro, en concreto a la entrega de este año, ya que el próximo título se lanzará para las consolas de nueva generación, con Xbox Series X a la cabeza. Aunque no ha habido noticias oficiales sobre lo que se espera de Call of Duty en 2020, los rumores comentan que en esta ocasión será Treyarch el encargado del próximo título, con lo cual podemos estar hablando de un posible Black Ops 5.

Ahora que Call of Duty inicia su segunda década como una franquicia ampliamente consolidada, predecir exactamente lo que vendrá para el shooter anual es casi imposible, pero igualmente intrigante. Se puede esperar que los tres desarrolladores hayan aprendido de los errores recientes y continúen tomando el camino de la innovación y las nuevas tendencias por encima de la tradición, pero realmente no se sabe si uno de los mayores nombres del mundo de los videojuegos seguirá reinando de manera suprema durante los próximos diez años y seguirá encontrando suficiente profundidad en su fórmula actual para justificar sus lanzamientos anuales. También quedan preguntas clave sobre si Call of Duty se fijará en las suscripciones como el Game Pass de Xbox para ayudar a la franquicia a llegar a nuevos jugadores y a sostenerse a sí misma a medida que la próxima generación de juegos se pone en marcha. El futuro puede parecer brillante para Call of Duty, pero con la industria en constante evolución y crecimiento, uno nunca puede saber realmente lo que le espera en el futuro a la mayor serie de FPS del mundo.

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