Como cada año, el premio GOTY colapsa todos los medios y aporta un baile de nombres interesantes. Una bonita forma de conocer juegos que se han quedado en el tintero.

Pues sí, comienzan los Juegos del Hambre. Nuestros propios Juegos del Hambre, donde solo puede haber un ganador, un único juego que se proclame vencedor del año y lleve consigo la gloria a su distrito (bueno, en este caso desarrolladora). Por suerte, aquí los vencidos no acaban muertos, ya que directa o indirectamente serán recordados, e incluso algunos serán una auténtica sorpresa para aquellos que desconocían de su existencia (especialmente si hablamos de los títulos independientes). Una buena ración de condecoraciones y cuarto y mitad de salseo para acabar el año por todo lo alto.

Parece que The Game Awards es el pistoletazo de salida para que el resto de portales web nos pongamos las pilas y arranquemos con el ultimo sprint del año, ésta sana y bonita tradición anual de hacer la selección de juegos que más impacto y más huella nos han dejado. Además, este evento sirve para recordar obras olvidadas del primer trimestre. Parece que ha pasado una eternidad desde que cazamos bestias enormes con amigos en Monster Hunter World, recorrimos el estado de Montana llena de fanáticos religiosos en Far Cry 5 o que tuvimos nuestros pinitos en la Bohemia clásica con Kingdom Come Deliverance. El año no empieza en septiembre, y aquí tenemos tres ejemplos concretos de ello.

No nos podemos quejar. Hemos tenido un año muy completo dentro del catálogo general de la consola. Ya sean juegos exclusivos o multiplataforma, todos los palos han sido tocados y cada usuario seguro que ha encontrado su juego fetiche con el que pasar las horas pegados al mando. ¿Quién habla de próxima generación, o de que ya no hacen juegos para las plataformas actuales? No, eso no ha pasado en el 2018 y queda demostrado haciendo una retrospectiva rápida. Estamos en una etapa donde cada pixel, resolución y fotograma se mide al milímetro, y aunque efectivamente, hay “rascadas” en algunos juegos, no podemos quejarnos del trabajo de la mayoría de las desarrolladoras potentes, en especial aquellos afortunados que tenemos una Xbox One X y hemos sacado el máximo partido a los juegos más punteros. Obviamente siempre hay margen de mejora, pero el trabajo ha sido muy satisfactorio en líneas generales, tanto en el aspecto técnico ahora mencionado como en la originalidad de sus propuestas.

Retomando el premio y el hilo del artículo, quería preguntaros: ¿Qué es para vosotros un GOTY? Para mí, aparte de ser la abreviación de Game of the Year, el GOTY no es el juego con mayor factura técnica, ni la mejor historia, ni el que más horas de duración tiene. El GOTY es vuestro juego personal, intachable, que os ha marcado este año y os ha hecho perder la cabeza. Es ese juego al que no podíais dejar de jugar, que seguíais en cada reportaje que se lanzaba o, por el contrario, que os habéis encontrado fortuitamente sin apenas saber nada de él. En definitiva, el GOTY se miden por la diversión. Ni más, ni menos. Y aferrándose a esta variable, cada usuario tendrá el suyo propio que le habrá marcado el año. Yo ya tengo el mio, y no es ninguno de los citados por los expertos en la TGA. Si tengo que quedarme con ese título que me ha absorbido, he de reconocer que mi apuesta es Yoku’s Island Express. 

 

La diversión como he dicho antes no se mide con presupuestos, altas producciones ni narrativas emergentes. La diversión es pasártelo bien delante de tu televisor, y para mi Yoku’s Island Express ha llenado todos los aspectos que hacen grande un juego. Seguro que vosotros ya tenéis vuestro favorito, y si no, es buen momento para echar la vista atrás a este 2018 y volver a revivir el recuerdo de aquellas obras de arte que nos marcaron positivamente en este gran hobby que tenemos. Y que no os avergüence ver con buenos ojos a los títulos independientes pese a remar contracorriente sin que nadie piense como vosotros. Al fin y al cabo, el GOTY no lo elige una web como la nuestra o un evento como The Game Award. Amigo, el GOTY lo eliges tú.