Ahora es conocida por el gran público, pero hace 10 años muy pocos pudieron jugar a la primera entrega de la franquicia NieR.

Con la llegada de NieR:Automata a Xbox Game Pass hace unos meses y el reciente anuncio del remake/remaster/whatever NieR Replicant ver.1.22474487139, parece que ha llegado el momento de echar un vistazo al pasado y repasar lo que fue el primer y casi desconocido primer título de la franquicia. Además, el año 2020 coincide con el décimo aniversario del lanzamiento de NieR, así que es imposible haber elegido mejor fecha para hacerlo. Así pues, sin más dilación, entremos a un desconocido y extraño mundo donde monstruos y robots habitan, extrañas ruinas ocupan el espacio por todas partes y aldeas primitivas de humanos florecen a su sombra. En este extraño mundo, deberemos embarcarnos en la búsqueda de un padre desesperado por encontrar a su hija.

Mientras realizaba la labor de investigación para escribir este retro-análisis, descubrí un dato muy interesante sobre NieR. NieR no es, como siempre creí, un juego nuevo e independiente, si no que fue creado a partir de uno de los posibles finales de la mítica franquicia Drakengard de Square Enix (sobre esto habló el compañero Ríos hace tiempo en un artículo para la web). Para ser precisos, esta entrega una continuación del quinto posible final del primer juego, en el que la Tierra quedaba reducida a un estado de decadencia total. Los eventos en el juego de este NieR tienen lugar 1000 años después de estos eventos, pero el inicio de NieR siempre me tuvo confundido. En el prólogo del mismo, NieR y su hija, Yonah, se refugian en una tienda debido a una fuerte tormenta de nieve. En ella, son atacados por unos extraños monstruos. Después de vencerlos, NieR va a comprobar si Yonah está bien, la cual presenta una tos muy fuerte y parece estar muy enferma. Tras esto, el juego se traslada 1312 años en el futuro, pero NieR y Yonah parecen tener la misma edad (WTF!?).

Padre e hija (?)

Dejando esta paja mental muy japonesa a un lado (y las muchas que nos esperan aquí), en el futuro, NieR y Yonah viven en un pueblo construido sobre las ruinas de una antigua ciudad, pero no todo parece ir tan bien en este idílico lugar. Yonah tiene una enfermedad llamada el Garabato Negro y no parece haber ninguna cura, lo que prácticamente nos deja a las claras que es posible que fallezca a causa de ella. Así pues, como cualquier padre haría, NieR emprende un viaje para encontrar una cura y salvar la vida de su hija.

Obviamente esto no va a ser una búsqueda nada fácil y esto queda rápidamente claro a medida que el juego avanza. Por suerte, NieR no estará solo, ya que muy pronto se encuentra con un libro que habla llamado Grimoire Weiss. Sí, lo has leído bien: nuestro compañero será un libro que habla, uno por cierto bastante sarcástico y charlatán. El libro sugiere que hacer equipo puede ser una buena idea, ya que este puede hacer uso de la magia. Así pues, entre eso y la destreza de NieR en el combate cuerpo a cuerpo, parece que en esta ocasión se cumple el precepto de la unión hace la fuerza. Con los caminos entre los asentamientos de este mundo atestados de Sombras (los enemigos del juego) que atacan a los viajeros, NieR está de acuerdo en que este puede ser el mejor camino a seguir, para así liberar al mundo de tales males, y se ponen en marcha juntos. Con el añadido posterior de otros dos compañeros, una espadachina malhablada llamada Kaine y un chico con los ojos vendados llamado Emil, cuyos ojos pueden literalmente petrificar a cualquiera que los vea, este extraño grupo se pone en marcha. Después de vagar un poco por el mundo, el pueblo natal de NieR es atacado por una sombra gigante, el Señor de las Sombras, que no sólo tiene su propio compañero-libro, el Grimoire Noir, sino que también secuestra a Yonah. Shit just got real.

A partir de aquí, la historia se vuelve muy extraña, con androides, réplicas de personas (llamadas Replicantes, como en Blade Runner) y almas separadas de los cuerpos. [A partir de aquí SPOILERS, así que si no quieres saber más te recomiendo que pases al siguiente párrafo] Resulta que no sólo no somos quienes pensábamos que éramos, sino que tampoco lo es Yonah o el Señor de las Sombras. Y entonces todo se vuelve muy extraño. Como pasaba en NieR Automata, aquí también hay múltiples finales que descubriremos jugando al título varias veces. Como curiosidad, en una de ellas el juego borra todos los progresos que has hecho, como si nunca hubieras jugado. Honestamente, este final a mí me dejó totalmente picueto, como puedes imaginar, y se produjo después de que sacrificara la vida de NieR para salvar a Kaine. Este acto no sólo borra a NieR de la memoria de los otros personajes, como se muestra en una escena, sino que también borra la partida guardada con la que has estado avanzando. Así que si decides jugar a este juego después de leer esto o jugar a Automata, debéis estar advertidos. Curiosamente, el comienzo de la secuela, Nier:Automata, se basa en que esta elección ocurra y NieR sea borrado de la historia.

Bueno, dejemos ya la extraña trama aquí, ya que no quiero estropearla más de lo que ya lo he hecho, y pasemos a otros detalles de este título de 2010 lanzado para Xbox 360. Por empezar con algo, vamos a hablar del apartado gráfico y a dejar claro algo desde el principio: NieR se veía horrible, incluso para los estándares de hace una década. Estábamos en la época en la que los juegos, gracias o desgracias a Gears of War, utilizaban una paleta de colores llena de marrón, que hacían que tuvieras ganas de vomitar casi siempre. Por si fuera poco, tanto escenarios como personajes se veían borrosos, la animación de los personajes no era muy buena, y en general presentaba algunos fallos de diseño muy graves.

Y os estaréis preguntando: ¿pero cómo un juego con un apartado gráfico tan malo puede considerarse un gran juego? Pues porque al igual que pasaba con Deadly Premonition, los puntos sobresalientes se encontraban en su jugabilidad. Era realmente diferente a cualquier otro juego de rol que hubieras jugado antes, incluido el tema de los finales ya comentados. Además, ver los sellos de “Square Enix” y “RPG” en la caja del juego era una garantía de que el juego iba a ser bueno, como bien quedó demostrado. De todos modos, creo que con NieR, Square Enix decidió impulsar la originalidad de sus trabajadores a la hora de hacer un RPG, tomando todos los riesgos que eso podía conllevar, y sinceramente creo que la jugada les salió muy bien.

La mayor parte de la experiencia se presenta como un RPG de acción en tercera persona, con la cámara detrás de NieR mientras combate o explora el mundo del juego. Sin embargo, en ocasiones cuando entrábamos en un edificio, por ejemplo, el juego se convertía en una especie de juego de plataformas de desplazamiento lateral. Tomando esto como referencia, las peleas contra jefes finales eran a veces incluso más extrañas. Nunca olvidaré que la batalla en que la pantalla se transformaba en algo parecido a un shooter. Esto me sorprendió un momento, como puedes imaginarte, pero una vez te adaptas ves que aquí hay un ingenio y un talento detrás en la planificación que muy pocos juegos de la época supieron demostrar.

Con el reciente anuncio de esta nueva versión del juego original anunciada para Xbox One, parece que el tiempo no solo no ha olvidado a NieR, sino que lo ha convertido en uno de esos juegos de culto que parecen ganar más popularidad a medida que envejecen. Si aún tenéis una Xbox 360 por ahí, os recomiendo encarecidamente que le deis una oportunidad, ya que no quedarais indiferentes. Por desgracia no es retrocompatible para Xbox One.

NieR Replicant ver.1.22474487139 será lanzado en Xbox One, PlayStation 4 y PC el 23 de abril de 2021. Veremos si el título también llega a Xbox Series S/X al mismo tiempo.

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