Los creadores de la saga Project Gotham Racing se sacaron de la manga un arcade espectacular.

A primera vista, muchos podrían pensar que Geometry Wars lleva décadas en el mercado de los videojuegos o que incluso pudo salir de aquellos míticos salones recreativos junto a títulos como Tetris o Pang. Y esto es debido a que este título utilizaba una fórmula clásica de juego, con el aspecto y la sensación de ser un pionero en el mundo de los videojuegos.

Sin embargo, su origen está en las antípodas de lo que muchos os podríais haber imaginado. La ya desaparecida desarrolladora Bizarre Creations creó Geometry Wars como un minijuego en la segunda entrega de su serie de carreras estrella, Project Gotham Racing 2, para la Xbox original en el año 2003. Se podía acceder al juego a través de una maquina recreativa en el garaje y al instante consiguió ese perfecto equilibrio de shooter retro que rápidamente se convirtió en un éxito entre los jugadores.

Así pues, la llegada de Geometry Wars: Retro Evolved fue toda una sorpresa para todos. El juego se lanzó un par de años más tarde, en 2005, coincidiendo con la salida de Xbox 360 y su servicio “Xbox Live Arcade”, que se centraba en juegos más pequeños y de estudios independientes. Esto, en su momento, dio una nueva oportunidad a los juegos más pequeños de conseguir un trozo de escaparate dentro de una industria plagada de AAA. El juego pasó a encabezar rápidamente la lista de descargas en Xbox 360 y su éxito hizo que se crearan secuelas y juegos derivados en numerosas plataformas.

En Geometry Wars: Retro Evolved, como en cualquier juego arcade, el objetivo era sencillo. Controlamos una nave con el joystick izquierdo y disparamos en la dirección que queramos con el derecho. Simplemente debíamos sobrevivir contra las cada vez más complejas y numerosas oleadas de entidades alienígenas que intentaban acabar con nosotros. Y os puedo asegurar que lo hacían más de una vez, ya que con sólo un toque nos quitaban una porción de vida considerable.

Como en cualquier juego arcade que se precie, conseguir una puntuación alta era importante por una razón principal. A medida que se jugaba, se ganaban vidas extra y bombas, las cuales despejaban brevemente el campo de batalla y ofrecían la posibilidad de tomarnos un respiro. Mantener el ritmo para conseguir el máximo de puntos era clave, gracias a los multiplicadores. Por supuesto, si perdías la vida tenías que empezar de nuevo.

Mantenerse constantemente en movimiento era la clave del éxito, ya que en poco tiempo te enfrentabas a todo tipo de enemigos diferentes, desde criaturas con forma de serpiente que te bloqueaban la huida, hasta aquellos que creaban un pozo de gravedad para absorberte. Jugar a Geometry Wars: Retro Evolved era tan viciante que más de una vez volvía a realizar ciertas fases para superar mis puntuaciones más altas y ver hasta dónde podía llegar. Para mí, ese es el principal sello de calidad de un juego arcade bien hecho.

Supongo que la diferencia más notable entre este juego y el original es la gran mejora en el apartado gráfico. Sí, en esta ocasión los enemigos eran muy psicodélicos y aparecían y bailaban por la pantalla con tonos neón muy llamativos. La pantalla durante el combate también se deformaba y se estiraba en función del comportamiento del jugador y del enemigo, lo que contribuía a que no pudiésemos despegar los ojos de la pantalla.

Geometry Wars: Retro Evolved dio en el clavo a la hora de mostrar lo que debe ser un juego arcade de calidad. Su adictiva jugabilidad y sus llamativos efectos visuales lo consolidaron como un clásico moderno del género arcade, y un título que todo comprador de Xbox 360 durante 2005 y 2006 seguramente tenga en su poder. Por desgracia el título no es retrocompatible con Xbox One, pero si tenéis por ahí vuestra querida Xbox 360 y unos 5 euros en el bolsillo, es sin duda un título muy recomendable.

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