Con motivo del anuncio de Bungie sobre el futuro del juego, hacemos una retrospectiva de cómo ha mejorado desde su lanzamiento.

Desde su lanzamiento en el otoño de 2017, Destiny 2 ha seguido una trayectoria que se va a extender mucho más allá que la de su predecesor. Hace un par de semanas, Bungie reveló sus planes a largo plazo con Destiny 2, anunciando grandes expansiones para el juego hasta el 2022, como mínimo. Con esto en mente, quizás sea un buen momento para mirar atrás y ver cómo ha crecido el juego desde su lanzamiento.

Incluso antes del lanzamiento, Destiny 2 despertó dudas entre los jugadores. Con el primer Destiny en su mejor momento, muchos jugadores se mostraron reacios a ver cómo todo su equipo y progreso se tiraba al retrete debido al lanzamiento de la secuela. Los fans habían estado disfrutando con Destiny durante tres años y por fin habían comprendido qué era lo que hacía especial al juego. Este además se habían convertido en una especie de segunda casa para muchos guardianes y el momento de decir adiós se acercaba. Todos sabían que era inevitable, por supuesto, pero dar una calurosa bienvenida a la secuela no iba a ser fácil. Aún así, todo iría bien si Destiny 2 al menos se basaba en todos los progresos que Bungie había hecho en los últimos tres años. Desafortunadamente, eso no fue lo que ocurrió.

destiny 2

Cuando Destiny 2 se lanzó, podría decirse que era una cuarta parte de lo que ofrecía el original. La historia era un algo más cinematográfica (una de las cosas que más se le pidieron al primero), pero mucho de lo que había hecho a Destiny divertido estaba ahora ausente. Las construcciones de clase personalizables habían desaparecido, reemplazadas por las pre-fabricadas por Bungie. El botín repartido al azar también había desaparecido. Es cierto que había “más” que hacer en los mundos que se ofrecían, pero de alguna manera todo era más superficial que las misiones disponibles en el original. Si a esto le sumamos un Eververso demasiado dimensionado y una raid regulera, la receta para el desastre estaba asegurada.

Los meses siguientes tampoco le hicieron bien a Destiny 2. Primero, los aficionados al juego que estaban hambrientos de contenido importante terminaron decepcionados con la primera expansión La Maldición de Osiris gracias a las pocas recompensas y a la realidad de lo que el “Bosque Infinito”, uno de los contenidos más promocionados, era: una zona de carga tecnológicamente impresionante. Sonaba genial sobre el papel y era un logro tecnológico de Bungie, pero desafortunadamente no era gran cosa en términos de jugabilidad.

A continuación, la siguiente expansión, Warmind, se lanzó con más pena que gloria. Fue más rico en contenidos que “La maldición de Osiris”, gracias a un interesante evento público desencadenado por los jugadores, pero no fue lo que los fans y los desarrolladores buscaban. Desde su lanzamiento, Destiny 2 había seguido una tendencia descendente sin parar y parecía que el juego estaba condenado a una muerte segura, ya que los jugadores se estaban marchando a los nuevos juegos multijugador que estaban lanzando. Sin embargo, eso no fue lo que pasó.

El 4 de septiembre de 2018, casi un año después del lanzamiento de Destiny 2, Bungie lanzó Forsaken, la primera gran expansión de pago. A partir de ese momento, el juego cambió para mejor, aunque en sus inicios Activision estuvo preocupado porque “no había vendido lo esperado”. Al igual que The Taken King salvó al Destiny original, es probable que Forsaken salvara a Destiny 2 de una muerte segura. Con su lanzamiento, muchos de los problemas que se arrastraban fueron eliminados. Se introdujeron nuevas subclases, los tiempos de recarga de las habilidades se ajustaron a como lo estaban en Destiny y el sistema de looteo se mejoró enormemente. Además de todo esto, se añadieron dos nuevas localizaciones y todo esto culminó con “Last Wish”, una de las mejores raids de la serie hasta la fecha. Con “Forsaken”, el Destiny que a todos nos enamoró finalmente volvió y con esto el amor de los fans también.

Destiny 2 ha seguido una tendencia más o menos ascendente desde entonces (también tras la marcha de Bungie de Activision). El juego ha ido mejorando y los jugadores tienen más formas de disfrutar de su tiempo en el juego ahora. Esto no quiere decir que no haya habido problemas, por supuesto. Bungie se ha esforzado mucho en ofrecer contenido continuo y de temporada desde el lanzamiento de Forsaken y ese contenido ha ido de comenzar fatal a ser considerado un contenido bastante bueno. 

La segunda gran expansión de pago de Destiny 2, Shadowkeep, y sus temporadas más recientes han mantenido el buen sabor de boca. Con el lanzamiento de Shadowkeep, los Guardianes regresaron a la Luna para enfrentarse a versiones de pesadilla de muchos enemigos derrotados. Las principales novedades de contenido incluyeron free-to-play del título base, rediseño de los mapas, tres mapas para El Crisol y el asalto al “Jardín de la Salvación”. Shadowkeep también trajo consigo la reorganización del Crisol y el lanzamiento de “Armadura 2.0”.

Destiny 2: Shadowkeep

“Armadura 2.0” es quizás la mayor actualización que ha visto Destiny 2 desde Forsaken, ya que reintrodujo las viejas estadísticas de Destiny y dio a los jugadores un medio para crear sus propios personajes a través de estadísticas aleatorias. Después de esto, La Temporada de los Dignos acogió el regreso del modo favorito de todos los fanáticos de El Crisol: Las pruebas de Osiris. Todavía hay que resolver algunos problemas de equilibrio, pero en este momento se puede decir que Destiny 2 ha superado a su predecesor en casi todos los sentidos. Sigue siendo un juego diferente, por supuesto, pero esa diferencia ya no es algo malo.

Destiny 2 está ahora en medio de la Temporada de los Visitantes, que por sí misma trajo una nueva mazmorra y un evento público al juego junto con armas nuevas y equipo para conseguir. Hasta ahora parece una actualización estacional decente y probablemente servirá como un buen prólogo para la gran expansión, Más allá de la Luz, que llegará este otoño. Bungie ha prometido que incluirá mucho contenido con Más allá de la Luz, así como la llegada de nuevos planetas como Marte y Mercurio. Tras el viaje en una especie de montaña rusa, el futuro vuelve a ser brillante para Destiny 2. Esperemos que siga siendo así.

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