Un año más Comunidad Xbox se desplaza a la feria madrileña para cubrir el evento más grande de videojuegos en nuestro país.

Una de las citas nacionales más esperadas por todo aquel amante de los videojuegos se da lugar en Madrid, en un evento único que recoge los títulos más punteros dentro del sector, así como diversas tendencias o aficiones que están ligadas directamente con la afición que compartimos. Sí, me refiero a la Madrid Games Week, que edición tras edición demuestra a golpe de asistentes la importancia de una feria de este calibre en nuestro país, así como la afición que los jugadores derrochan por cada uno de los títulos presentados. Eso sí, aunque casi se postula como una cita obligada para aquel interesado en este bello arte, tengo la sensación de que este año estamos teniendo una Madrid Games Week algo más “descafeinada” de lo normal. Y no solamente por la ausencia de Xbox a esta particular fiesta, sino por cierto estado de estancamiento de la industria, que espera pacientemente la llegada de nuevas consolas.

Una feria roja y azul

Lo siento mucho, pero es lo primero que tenemos que dejar claro antes de empezar a describir con más detalle lo que nos vamos a encontrar en los cuatro pabellones de la Madrid Games Week. Ya lo anunció oficialmente días atrás, y el resultado no iba a ser lo contrario: Xbox no tiene asistencia en la feria. Un golpe duro que resulta inexplicable por muchos motivos y a muchos niveles. Para empezar, la Madrid Games Week es el escaparate perfecto para quienes acudan a la cita para mostrar las bondades de sus productos. Juegos como Gears 5, Forza Horizon 4 o cualquier otro multiplataforma que luzcan de forma espectacular en Xbox One X son reclamos para aquellos usuarios indecisos con la consola. Incluso promocionar el servicio Xbox Game Pass podría haber sido una buena opción. Por suerte para nosotros, la compañía de videojuegos Game tuvo el detalle de compartir una gran área para juegos de nuestra marca. No había tantos adornos como los que pudimos ver en otros stands de la “competencia”, pero al menos estaban disponibles varias de las IP´s de nuestra consola, así como otros juegos de actualidad como Ghost Recon: Breakpoint o FIFA 20, entre otros. Por desgracia, poco más podemos decir sobre la presencia de Xbox en el evento, aunque los multiplataformas que iremos describiendo endulzan un poco este entrante amargo.

Reflejos azules y rojos. La zona principal de la Madrid Games Week la ocupaba el pabellón 14, donde florecían los stands de Sony y Nintendo. Empezando por la marca roja, cabe decir que su disposición (y juegos) era muy parecido a lo que nos hemos encontrado años atrás. Una gran pantalla sirve para ofrecer a los asistentes una emisión con todo detalle de los combates de Super Smash Bros, aunque para quienes quieren novedades también pueden visitar las zonas destinadas a Zelda: Link´s Awakening, Astral Chain, Super Mario Maker 2 o la nueva versión económica de la consola de nombre Nintendo Switch Lite.

Más novedades podíamos hallar en la zona dedicada a Playstation 4. Por supuesto, había juegos de ayer y de hoy, con Spiderman, Days Gone o todos los Playstation Hits hasta el momento, aunque lo más llamativo que han tenido este año sin duda ha sido dos lugares muy concretos. El primero de ellos era una zona a puerta cerrada donde podíamos visualizar un el tráiler doblado al español de Death Stranding o el último de The Last of Us 2. Nada relevante cuando ya los podemos ver desde casa, aunque lo que no podemos hacer (de momento) en nuestro salón es jugar a Final Fantasy VII Remastered, que ocupaba la otra gran zona importante de Sony y que desde primera hora ya albergaba colas de un tamaño considerable. Pude jugar a la demo, y aunque es la misma que hemos visto con anterioridad donde Cloud y Barret se enfrentan a una araña mecánica gigante, no es hasta que te pones a los mandos cuando uno se da cuenta de todo el potencial que puede albergar el juego.

Y el Oscar para la mejor compañía este año va para…

Es curioso cómo algunas compañías pueden destacar igual o incluso más que el tridente formado por Xbox, Sony y Nintendo. Este año no tengo duda, y es que Bandai Namco ha puesto todo el fuego en el asador para brindarnos todas sus novedades. Puede que su decoración fuera más austera que otros años (aún recuerdo ese dragón Shenlong presidiendo la Madrid Games Week de hace un par de años) pero había mucha diversidad de juegos (algunos de ellos muy importantes), puestos y lo más importante: una esencia que sólo puede otorgar esta compañía con base en Japón. Dragon Ball Z Kakarot estaba disponible para jugar, tanto en un combate directo entre Goku y Célula como una sección de su modo historia que acababa con el enfrentamiento entre Goku y Raditz. Probé tanto una modalidad como otra, y en ambas ocasiones, el resultado fue algo frio. Acostumbrado al espectacular control en 2D conseguido en Dragon Ball FighterZ, esta vuelta a las peleas tridimensionales torna la jugabilidad más sencilla y caótica. Si, además, sumamos ese regusto a “juego de recadero” que parece transmitir, el título pierde muchos enteros. Eso sí, los puntos perdidos por sus misiones secundarias se recuperan gracias a la espectacular banda sonora que vuelve a retrotraernos a aquellas mañanas de ensueño viendo a nuestros héroes favoritos repartiéndose de lo lindo.

No sólo de bolas de dragón vive el jugador, así que también estuvimos echándonos unas partiditas a Code Vein, el nuevo juego de lucha sobre One Punch Man o mirando con brillo en nuestros ojos las figuras de resina que había a la venta. Aunque para brillo en los ojos, lo que nos mostraron a puerta cerrada en la zona de Cyberpunk 2077. Sinceramente, no estaba prestando mucha atención al juego… hasta hoy. Nos mostraron dos formas de afrontar las misiones, en modo sigilo o yendo a lo salvaje haciendo uso de nuestra fuerza bruta. Pues bien, no sabría decir cual me gusto más. Son tan distintas, y ambas tan espectaculares, que ninguna es mala elección. Por supuesto, estas dos formas no serán las únicas, ya que seremos libres de configurar a nuestro personaje de la forma que queramos: bajar su temple para estimular su resistencia, o que sea más ágil, pero sacrificando puntos de pirateo. Hay un sinfín de probabilidades que vimos reflejado en el método de afrontar cada misión, y en las distintas ramas de habilidades que iremos desbloqueando. Visualmente es muy bruto, y aunque el chico que jugaba lo hacía con mando, los allí presentes estábamos seguros de que todo eso lo corría un ordenador de alta gama. ¿Scarlett llegará a mostrar ese nivel de detalle? El próximo año lo averiguaremos. Mención aparte al doblaje, sublime y respetando los acentos según la procedencia de cada persona.

Realidad Virtual, el reclamo etéreo

Una de las cosas más interesantes que quería probar eran las nuevas propuestas que ofrecen las gafas de realidad virtual. Era uno de los reclamos constantes que se podía ver en los carteles de la feria, y es cierto que en todos los lugares que visitaba había pinceladas de este particular método de entretenimiento. Al final muchos de estos títulos eran experimentales, o no ofrecían un juego como tal, sino pequeñas experiencias jugables que ya hemos visto en anteriores ediciones de la feria. Especialmente abundantes en la zona de Playstation 4, pude probar juegos como Beat Saber o una versión VR  inspirada en Sniper Elite 4. Había un pequeño lugar destinado a la experiencia VR con Iron Man, pero por desgracia no funcionaba bien cuando lo quise probar (supongo que eran problemas técnicos que ya estarán arreglados). El pabellón 4 debería estar repleta de estos periféricos, aunque el día de prensa estaba completamente asolado, a excepción de una curiosa experiencia donde podíamos pintar virtualmente en contenedores y luego nuestras obras se proyectaban en unos contenedores auténticos y reales.

El mercado Indie, el despojado de la feria

Y que este titular no lleve a confusión. Existieron una cantidad ingente de títulos de desarrollo independiente. Tanto en las zonas destinadas por Sony con sus PS Talents, como pequeños núcleos donde se ejercían talleres y parte de formación para desarrolladores, todo estaba impregnado con esencia indie. Además, buenos juegos y con ideas originales. Entonces… ¿Dónde está esa discriminación de la que hablo? En su espacio.

Puede que este tipo de propuestas aún no sean tan llamativas como otros juegos triple AAA, pero hay una logística en su disposición que carece de todo sentido. Se hace especialmente sangrante en la zona de Sony con los PS Talents antes citados. Teníamos tres o cuatros filas largas de mesas, donde cada puesto lo ocupada un título indie diferente. Claro, a nada que haya dos personas viendo un juego, y en el puesto siguiente otras dos, esas filas estaban completamente colapsadas, lo que hacía muy difícil el acceso hasta zona de juego concreta. Un agobio que ni me lo quiero plantear a partir del viernes. Además, estoy seguro que muchos de los allí presentes eran los mismos desarrolladores de los juegos, pero debido a la falta de espacio, se hace hasta incómodo importunarles para realizar preguntas sobre su juego. Esperemos que esto se soluciones estos días y que pueda corregir estas sensaciones descritas al respecto.

Lo retro nunca falla

Me alegro un montón de que siga existiendo un mercado que aboga por el formato físico, especialmente por el formato físico retro como se puede ver en la Madrid Games Week. Hay tiendas de todo tipo, tanto de videojuegos clásicos u otros importados, como puestos que se orientan más en la lectura o por otro tipo de merchandising relacionado con el videojuego. Llama mucho la atención y siempre existe unos usuarios potenciales interesado en las joyas antiguas que nos marcaron como jugadores. Además, para rematar el estado nostálgico al que nos somete aquella zona, existen máquinas recreativas de la época, pasando por el mítico Pong, recorriendo juegos beat´em up de todo tipo hasta alcanzar la gloriosa época de SEGA Rally o Crazy Taxi. Un lujazo que se ve potenciado por la customización de máquinas como la de Sunset Riders o SnowBall Brothers.

La nueva tendencia: el streaming

No podemos negar la realidad, y es que las retransmisiones de las partidas y todo lo que rodea al fenómeno streaming está ganando importancia con los años. Por eso mismo, no es de extrañar que veamos puestos completamente enfocados a los eSports o simplemente plataformas donde varios casters emiten su programa de turno. Esta forma de juego está ganando muchos adeptos, y el ejemplo claro lo tenemos tanto con Rainbow Six 6, con una gran puesta en escena para disputar sus emocionantes partidas competitivas, o como Fortnite, rey indiscutible del juego online que tenía a su disposición cien puestos de juego para simular allí, de manera real, una partida como las que disputamos en casa frente a extraños. Programas televisivos para Neox, pequeños estudios preparados para realizar tus retransmisiones para Youtube… la tecnología avanza, y con ella cambia la forma de disfrutar los videojuegos. Una nueva vertiente que tenía mucha representación en el pabellón 2, catalogado como el hall ESL (Electronic Sport League).

Vamos cerrando la crónica

Como he dicho, este año ha sido más apagado que en otras ocasiones por la escasez de juegos que vendrán próximamente para las consolas actuales. Se respiraba quietud, calma y en ocasiones alguna sensación de “dejá-vu” por la zona de Nintendo. La ausencia de Xbox se ha notado a la hora de aportar una mayor cantidad de puestos de juegos y esa competición sana que se respira entre los pabellones de la Madrid Games Week. Lo enseñado por Sony tampoco ha sido muy llamativo teniendo en cuenta que podemos ver esos mismos tráilers que enseñan o jugar a esas mismas demos desde casa. Llama la atención Final Fantasy VII Remaster, algunos de los juegos de PS Talents e incluso ciertos juegos de realidad virtual. Aunque eso sí, el claro vencedor desde mi punto de vista sigue siendo Bandai Namco con toda la artillería mostrada. Una cita ineludible para aquel jugador sea de la consola que sea, tenga los gustos que tenga, o pertenezca a la época a la que pertenezca. Pese a que no haya novedades, siempre hay sorpresas y el tipo de juego que uno puede estar buscando. La feria se amplia para abarcar la mayor diversidad de usuarios posible, y en ese aspecto lo consigue año tras año.

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