Aunque parezca increíble, el dopaje en los esports sí existe. Aunque no son frecuentes, desde 2003 se puso en marcha un Código Mundial Antidopaje. El reglamento ha sido la base para la posterior publicación de leyes para vigilar el doping en los juegos electrónicos.

Por ahora, el dopaje en los esports se ha centrado en las drogas sociales, llámese marihuana y otras sustancias consideradas ‘blandas’, a fin de determinar qué tanto alteran el rendimiento de los jugadores. El consumo de drogas entró en discusión cuando en 2015 Kory ‘Semphis’ Friesen, jugador profesional representante de Canadá en Counter Strike: GO, afirmó sin tapujos, en el marco del Electronic Sports World Cup 2015, que consumía diversos fármacos para doparse.

La sustancia en cuestión era Adderall, una anfetamina empleada para tratar el trastorno de déficit de atención con hiperactividad y la narcolepsia. En suma, permite a la persona estar más concentrada, aumentando su capacidad o sensibilidad de los sentidos. Según explicó el jugador canadiense, las maratones de madrugada, los vuelos y el estrés acumulado por las competiciones, causaban efectos en su salud, por lo que todo su equipo empezó a doparse.

Esta confesión causó revuelo y ocasionó que ESL alcance varios acuerdos con dos de las organizaciones más importante en este tema: la National Anti Doping Agentur (NADA) y la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). A partir de entonces, la ESL aplica pruebas aleatorias a los jugadores que participan de sus torneos.

Tal y como ocurre con las competencias deportivas tradicionales, los esports prohíben el uso de cualquier hormona o estimulante, fármaco dopante o agente anabólico, pues está comprobado que pueden condicionar la balanza en favor de quien las usa.

Alternativas

Aunque el uso de sustancias prohibidas está asociada a la mejor concentración del jugador, hay otras naturales que sí son empleadas por deportistas profesionales, pues favorecen sus capacidades mentales y físicas, según sostiene la experta en nutrición deportiva, Jimena Álvarez.

“Hay suplementos naturales que cuentan con propiedades muy beneficiosas para la reacción y capacidades de agilidad mental. Por ejemplo, tenemos el aceite de pescado (aminoácidos omega-3), el complejo B, el calcio, el zinc y el magnesio, los cuales son aprovechados en la elaboración de diferentes suplementos alimenticios, los cuales potencian las dietas de los competidores profesionales”, destaca.

Los deportistas profesionales recurren a medicamentos naturales y a suplementos para tratar lesiones, dolores y fortalecer sus condiciones, pues las sanciones por usar sustancias prohibidas son muy drásticas. Por su parte, los esports todavía tienen cierta deficiencia en torno a la implementación de reglamentos. En los esports no hay suficientes profesionales médicos cualificados para este tipo de competencias. Los deportes electrónicos sufren la falta de doctores y profesionales de sanidad. Además, todavía no se sabe con precisión qué tanto pueden afectar ciertas sustancias en las destrezas de los gamers. Por otra parte, aún no cuentan con un organismo que vele los controles de dopaje y funciones como regulador.

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