El nuevo título de Ninja Theory es un multijugador frenético, alocado y sumamente divertido.

Bleeding Edge ha llegado en el momento perfecto a Xbox One. La consola lleva ya más de seis años en el mercado y el futuro de la familia Xbox pinta más que interesante con las nuevas Series X. 2020 ha empezado de una forma un tanto peculiar, con la crisis del coronavirus azotando a todos por igual, y dejando muchos lanzamientos importantes de la plataforma en el aire. Mientras tanto, Xbox Game Pass ha cambiado la naturaleza de los lanzamientos y va a seguir siéndolo en un futuro inmediato, ofreciéndonos títulos tan interesantes como el que nos ocupa.

Bleeding Edge puede ser el último gran lanzamiento de la línea de sistemas Xbox One original y actúa como un buen juego porque su tono y la sensación general del mundo nos lleva a un temprano éxito de Xbox One como fue el magnifico Sunset Overdrive, sólo que con un enfoque multijugador. Mientras que Sunset combinaba disparos en tercera persona con plataformas al estilo parkour y ofreciendo una experiencia sorprendentemente profunda, Bleeding Edge combina disparos en tercera persona con el clásico sistema de capturar la base enemiga y algo que no vemos mucho en ninguno de los dos géneros últimamente: los powerups.

Los míticos powerups han estado ausentes durante mucho tiempo, pero aquí, actúan como divertidos componentes extra del juego. Puedes obtener incrementos de daño, mejoras de salud y similares, pero hay que ser listos a la hora de usarlos. Perder tiempo significa que puedes perder fácilmente la oportunidad de usar algo como un potenciador de daño que nos saque de un apuro. La clase de personaje también juega un papel importante a la hora de utilizar estos potenciadores, ya que los personajes de apoyo no serán los mejores a la hora de usar uno de incremento de daño ya que su ataque se reducirá, pero se beneficiarán de los que incrementen su salud. Los tanques se benefician mucho de las mejoras de daño, ya que pueden eliminar los apoyos del enemigo en unos pocos segundos con relativa facilidad.

Como shooter al uso, Bleeding Edge es muy accesible, lo que lo hace que los jugadores que no sean no duchos en este tipo de juego pueden entrar en él muy rápido. Hay tres clases de personaje y tienes que sopesar los pros y los contras de cada una antes de lanzarte a la batalla. La configuración pre-partida te avisará si tu equipo está desequilibrado con respecto a las probabilidades de éxito.

Bleeding Edge tiene una curva de aprendizaje ligeramente más alta que Sunset Overdrive, en parte porque es un juego de combate cuerpo a cuerpo y un juego de disparos a la vez, según tus preferencias, y son dos tipos de combate completamente diferentes. Afortunadamente, el pasado de Ninja Theory con juegos como el nuevo DmC les permitió obtener experiencia en la forma de entender el combate y es algo que se ve plasmado aquí

Al igual que en Sunset Overdrive, el mundo donde se ubica el juego ofrece una fantástica sensación, sólo que con personajes que no desarrollan su personalidad (por desgracia). En ese sentido, esto se parece mucho al primer Titanfall, en que se nota que tenemos un gran concepto aquí, pero la construcción del mundo no está 100% definida y el jugador tiene que llenar un montón de espacios en blanco con su propia imaginación. El aspecto general de todo está muy cerca de un futuro real con un toque fantástico. Cuando nos ponemos a los mandos del juego, la jugabilidad es muy divertida, pero requiere del clásico ensayo y error para hacernos con él. Afortunadamente, el tutorial es muy completo y te permite probar cada tipo de personaje antes de entrar en una partida online, asegurando que te sentirás al menos algo cómodo con cada estilo de juego.

Bleeding Edge llega en un momento interesante para la familia de consolas Xbox One como dijimos, pero en PC la vida útil del juego podría crecer bastante también. Es demasiado pronto para predecir si el juego podría dar el salto a los eSports, pero podría suceder, y si sucede, entonces Ninja Theory podría conseguir uno de los mayores éxito de su historia. Al igual que Fortnite consagró a Epic Games, Bleeding Edge combina suficientes aspectos de los más conocidos títulos actuales con cosas que se salen de lo común. En definitiva, este Bleeding Edge es un título adictivo tanto en partidas cortas como en sesiones de juego más largas, así que más vale que le deis una oportunidad, ya sea en Xbox One o en PC.

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