Resident Evil Village, nada es lo que parece ser

La saga Resident Evil es un referente dentro del género de terror, y como tal es siempre una suerte recibir una nueva entrega de esta. No obstante, su trayectoria ha estado manchada con grandes idas y venidas de cambios en su enfoque o ejecución, lo cual es totalmente normal. Si estos títulos ofrecieran siempre lo mismo sin reinventarse o cambiar, no habrían llegado hasta donde están hoy en día. De hecho, Capcom ha creado entregas sublimes que en nuestros tiempos consideramos imprescindibles, o incluso clásicos; aunque también hay baches un tanto bochornosos.

Resident Evil 4, RE: Remake, Resident Evil 2 Remake, Resident Evil 7 o Resident Evil Code Veronica, son algunas de las entregas más aclamadas y redondas, mientras que Resident Evil 6, Resident Evil Outbreak, Resident Evil: Operation Raccoon City o Umbrella Corps… algunas de las que peor han salido.

De hecho, si somos fervientes seguidores de esta saga, somos conscientes que en ella podemos vislumbrar dos vertientes diferenciadas que se van alternando en la línea de entregas. Es decir, tenemos algunos títulos como la primera lista mencionada en el párrafo anterior, que están más encarados al terror… mientras que otros, como los de la segunda, están más enfocados a la acción como tal. Así pues, llegamos al punto en el que tenemos entre manos el recién salido del horno Resident Evil Village, al cual precede Resident Evil 7, una de las mejores entregas de la saga y enfocada más bien al terror… por lo que sí, vais bien encaminados al dilucidar que esta nueva entrega está bien cargada de dosis de acción.

Lo cierto es que Resident Evil Village ha sido una de las propuestas más esperadas hasta la fecha, e incluso una de las que más expectación ha generado. Sin embargo, su experiencia, que trata de experimentar y coger cosas de aquí y de allá, ha dejado algunas que otras discrepancias entre la comunidad de jugadores. Pues esta última entrega, mezcla aspectos o elementos de Resident Evil 4, Resident Evil 7, Resident Evil 3 Remake o incluso de Resident Evil 5… con lo cual la aventura se beneficia de todas esas influencias para lograr una de las aventuras más variadas.

Esta nos sitúa unos años después de los sucesos acaecidos en Resident Evil 7, actuando a su vez como una secuela directa en la que volvemos a encarnar a Ethan Winters. En esta ocasión, nuestro protagonista tendrá una ardua labor, la de salvar a su hija de las peligrosas garras de Miranda. De este modo, la odisea que vivirá Ethan será un auténtico calvario mientras avanza por el Castillo de Dimitresctu, una remota aldea en las montañas o incluso mazmorras, entre otros emplazamientos.

La historia de Resident Evil Village se desarrolla a un buen ritmo, aunque su guion está un tanto forzado para ligar todo lo que sucede con la entrega anterior. Aquí deberemos abrir nuestra mente y aceptar todas las cosas que suceden, que no son pocas, en una locura perpetua y sin sentido. Hablar ni aunque sea ligeramente de ella es algo peligroso, pues podráimos caer fácilmente en el spoiler y no queremos eso. Por lo tanto, mejor os dejamos descubrir todas las sorpresas y delirios de esta octava entrega por vosotros mismos.

Como habíamos comentado anteriormente, esta nueva entrega bebe de anteriores trabajos. Así pues, en ella vemos distintos elementos que funcionaron bien en su momento y que ahora se han vuelto a implementar. Por ello, la compañía ha decidido volver a apostar por una cámara en primera persona con la que logra una mayor implicación e inmersión del propio jugador. Y lo cierto es que esto funciona a la perfección, aunque esta vez seamos más partícipes de la acción o tensión que del propio terror.

Se mantiene la cámara, así como el gunplay y gran parte de su eje jugable, pero también hay cambios. Y bastante notorios. De esta forma, han decidido abandonar la clásica estructuración en tres actos, los cuales dedicábamos a explorar unas localizaciones concretas, para saltar a recorrer una mayor cantidad de escenarios con mucha más variedad de entornos y situaciones. La verdad es que esto se agradece en parte, pero por otra perdemos esa profundidad en el diseño de los propios mapeados y niveles. Aquí las regiones esconden menos conexiones entre sí y dejamos atrás esa característica de “backtracking”, convirtiéndose así en aventura un tanto más guiada entre comillas.

Por otro lado,  otro cambio que nos ha chocado un tanto es la eliminación de los baúles, lo cual tiene una motivación clara… y es que el inventario ya no presenta las limitaciones o retos de gestión de las otras entregas. Este se asemeja más al de la cuarta entrega, pues los objetos y armas ocupan unas ranuras predeterminadas. Y por si eso fuera poco, existe una clasificación de ítems, la cual nos separa en pestañas los tesoros, las reliquias, los objetos clave de misión, etc… lo cual sumado a que podemos ampliar el tamaño del inventario, hace que no tengamos ni que preocuparnos por gestionar nuestro equipo.

Algo que sigue estando es la mejora de nuestro armamento gracias a las monedas que nos dan los enemigos al morir; o incluso al vender en la tienda los tesoros más valiosos que encontremos. De esta manera, Duque, nuestro vendedor ambulante de confianza, irá apareciendo de tanto en tanto para ofrecernos toda su mercancía para abastecernos de armas, munición, curaciones y demás parafernalias de necesarias; como la posibilidad de mejorar las características de Ethan: salud, daño, resistencia, etc… Esta nueva faceta es un añadido interesante, pero que realmente tampoco toma mucha relevancia a menos que juguemos en las dificultades más altas. Estos potenciadores permanentes los conseguimos con las recetas culinarias de Duque, sí nuestro vendedor es un hombre de muchas facetas; y es que si le llevamos todo aquello que cacemos será capaz de cocinarnos las más altas delicatesen.

En lo que se refiere a los enemigos, estos son más variados que nunca. Nos encontramos con licántropos, bestias aladas, vampiros, almas errantes con guadaña y zombis, además claro está, de los ocho jefes que deberemos abatir para lograr nuestro cometido. Como podéis ver, la variedad es la fortaleza principal de esta entrega, aunque quizá eso abra otras flaquezas que merman un tanto la experiencia. El punto débil principal en este sentido es la inteligencia artificial de nuestros rivales, pues estos parecen seguir unos patrones muy limitados y a veces se sienten como meros come balas. Mención especial merecen las vampiresas del castillo de Lady Dimitrescu, pues a pesar de ser temibles enemigos es muy fácil zafarse de ellas. Todo lo contrario a lo que ocurría con contrincantes más formidables como Mr. X o Némesis que nos perseguían hasta en las zonas seguras de guardado.

Otro aspecto que ya lleva languideciendo entrega tras entrega son los puzles. La saga Resident Evil tenía unos rompecabezas bastante ingeniosos y desafiantes en las primeras entregas, pero esto se fue perdiendo en cada nueva propuesta poco a poco. Hasta llegar a esta que los puzles son meramente anecdóticos y faltos de creatividad alguna. Por lo general, son muy sencillos y simples, lo cual sumado a esa escasez hace que sigamos anhelando una mejor implementación de este elemento en futuras entregas.

A pesar de que hayamos resaltado puntos un tanto negativos en las últimas líneas, lo cierto es que Resident Evill Village es una aventura sobresaliente. No obstante, la coletilla Resident Evil quizá le queda un tanto grande, pues seguramente esta entrega pretendía ser algún tipo de título independiente; o quién sabe. La cuestión es que esta octava entrega no sorprende tanto como sí hizo su predecesora, pero aun así sabe jugar muy bien sus cartas ofreciendo una gran variedad de situaciones muy disfrutables con un despliegue técnico apabullante y una puesta en escena espectacular.

La duración de la obra está entorno a las 9 horas, aunque a nosotros nos ha llevado poco más de 8 horas y 30 minutos en dificultad normal. Esta duración está dentro de los valores habituales de la saga, ya que las demás entregas están en torno a este mismo tiempo. Sin embargo, terminar la historia principal del juego no significa que hayamos acabado con todo el contenido que ofrece el juego, puesto que este tiene una gran rejugabilidad. Al acabar la campaña principal desbloquearemos una serie de extras muy interesantes, como desafíos con objetivos extra a cumplir que nos brindarán recompensas suculentas o nuevas dificultades aún más desafiantes. También hay una gran cantidad de secretos escondidos muy atractivos que esconden mazmorras o detalles muy gratificantes, así como coleccionables de gran valor.

Aunque el gran atractivo tras acabar la historia de Resident Evi Village es el Modo Mercenarios. Esta modalidad está de vuelta una vez más para hacer las delicias de todo fan que se precie. Como en anteriores ocasiones, el Modo Mercernarios ofrece una vertiente más arcade y desenfrenada, con arenas de combate que completar en el menor tiempo posible y con el máximo de florituras posibles. Este regreso nos ha sorprendido gratamente, pues sigue siendo igual de adictivo que siempre y un pasatiempo de lo más entretenido.

En cuanto su apartado gráfico, el título consigue un resultado muy contundente como ya pasó en su séptima entrega. El RE Engine sigue dando su do de pecho con un impresionante y solvente acabado que logra unas estampas idílicas e inolvidables en muchas ocasiones, lo cual también es gracias a una dirección artística maravillosa. El rendimiento de la propuesta es bastante estable con 4K y 60fps en nueva generación, aunque se nota el lastre de la anterior al no alcanzar una mejor definición en zonas con mayor distancia de dibujado. Por lo tanto, las zonas más amplias o lejanas acusan cierto popping en pos de  mejorar la presentación del primer plano. Por otro lado, el Ray-Tracing no acaba de funcionar como debería y lastra bastante el rendimiento si se encuentra activo, por lo que se recomienda jugar sin él.

Como decíamos, el apartado artístico es soberbio, un alarde de calidad que desborda ingenio y creatividad por todos los costados. Los personajes cuentan con unos diseños muy acertados y con mucha personalidad, así como unos modelados espectaculares. Asimismo, las animaciones están muy bien trabajadas y la gestión de la iluminación es un escándalo. De este modo, el nivel visual de Resident Evil: Village es muy alto y aunque no evoluciona mucho respecto con su anterior entrega, si cuenta con una identidad propia.

Finalmente, el apartado sonoro es una auténtica barbarie que rebosa calidad y que se disfruta enteramente si hacemos uso de unos buenos cascos. Empezando por una banda sonora tan portentosa como sobrecogedora, y siguiendo por una cantidad y una calidad de efectos sonoros descomunal; la verdad es que Resident Evil Village cuenta con uno de los mejores apartados sonoros que recordamos en mucho tiempo. Además, este viene apuntillado con un magnifico doblaje al castellano, el cual podamos complementar con unos subtítulos muy bien localizados.

Conclusiones

Resident Evil: Village es una aventura sobresaliente, a pesar de estar enfocado enteramente a la acción y perder el efecto sorpresa que si tuvo Resident Evil 7. Esta nueva entrega cuenta con muchas fortalezas propias, como: un buen ritmo, una ambientación muy atractiva, una buena cantidad de extras y una aventura muy variada a la par que entretenida. Sin embargo, también acusa ciertos aspectos que lastran un tanto el resultado final, como: la falta de terror puro, más cantidad y dificultad en los puzles o incluso unos enemigos más hostiles. Dicho esto, si sois fieles seguidores o seguidoras de la saga disfrutaréis tremendamente de este Resident Evil: Village. De lo contrario, si venís de nuevas a la saga quizá os perdáis ciertos aspectos importantes de la historia que están directamente ligados con su antecesor.

Resident Evil Village

69.99€
8.4

Gráficos

8.5/10

Jugabilidad

8.0/10

Sonido

9.0/10

Duración

8.0/10

Pros

  • Variedad y buen ritmo son sus sellos de identidad.
  • La incorporación de nuevos enemigos y jefes aportan un cambio de aires a la saga.
  • Una gran cantidad de extras que llaman a rejugar el título

Cons

  • Los puzles son muy escasos, sencillos y fáciles a rabiar.
  • El comportamiento de los jefes es muy pasivo y poco amenazador.

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