Disfruta acabando con el ejército de demonios que te atacará en Shikhondo – Soul Eater,  pero ¿a qué precio?

Shikhondo – Soul Eater es un nuevo título del género bullet-hell o infierno de balas recientemente lanzado en Xbox One, que cambia la tradicional estética de naves de este tipo de videojuegos por una ambientación asiática que en el papel suena fenomenal pero que termina por ejecutarse de una forma torpe. A continuación te decimos el porqué.

Lo repito, cuando piensas en videojuegos de este género la estética asiática no es tan recurrente por lo que sin haber empezado a jugar al videojuego ya se tiene algo seguro, y esto es que resulta llamativo. Es una pena que teniendo esto a su favor nadie se haya preocupado por uno de los aspectos más importantes, su apartado visual. Cuando inicias el videojuego la interfaz se ve bien, te diriges al modo que deseas jugar, inicias la partida y te encuentras con texturas borrosas, tanto para el escenario como para los jefes finales y otros elementos. Desconozco si es un bug pero sus desarrolladores no se han molestado en corregirlo en el material promocional y según he visto sucede lo mismo en otras plataformas.

Entre más grande sea tu pantalla peor se verá el videojuego y ciertamente es una pena que esto sea así pues estropea en gran medida la jugabilidad, apartado que si bien no está libre de fallos si que es el que más convence. Primero me permito detallar cómo se juega a Shikhondo y es que el hecho de estar en inglés no ayuda mucho (más no es de especial importancia en este tipo de videojuegos), pero sí que se agradecería enormemente que por lo menos las instrucciones permanecieran en este idioma y no en uno que a falta de saberlo solo puedo decir que esta entre el chino, japonés o coreano, que son los otros tres idioma ofrecidos. Con el botón (A) podrás lanzar ondas de poder con las cuales atacar al incesante ejército de demonios, pulsando (LT) te moverás más despacio y podrás cambiar el tipo de ataque del personaje, y al pulsar (RT) podrás lanzar un ataque de alma.

Si bien su estética puede no ser la más adecuada para todo el público, al momento de jugar el videojuego es bastante accesible y es que sin importar que tan mal lo hagas no aparecerá un aviso de fin de la partida pues simplemente se le resta al jugador el puntaje que había obtenido. Esto es una espada de doble filo y es que por no querer que el jugador se frustre hay que pagar un precio alto, la duración del videojuego.

Jugar a Shikhondo es sin duda una experiencia entretenida, pudiendo elegir entre varios modos de juego como: Arcade que nos da una experiencia más tradicional, Hardcore que desde la primera fase nos enfrenta a los enemigos más duros o Customize que te permitirá cambiar un poco la forma en que juegas. Una vez terminada una fase se tiene la posibilidad en el modo Arcade ya sea de obtener una vida extra o un ataque de alma. Además es posible disfrutarlo junto a otra persona en el modo de cooperativo local. En la lucha contra los yokai que han escapado del limbo habrá que superar cinco fases, divididas cada una en dos partes, la lucha inicial contra los enemigos comunes y una lucha final con un jefe final, estos últimos logrando ser lo suficientemente variados como para que tengamos que utilizar diferentes estrategias para vencerlos. 

Es una lástima que el videojuego nunca llegue a un clímax y es que a menos que te retes a alcanzar determinada puntuación, seleccionando la dificultad normal (de cuatro que tiene) te tomará poco más de una hora el completarlo y cuando se llega al final no hay un sentimiento de haber alcanzado la victoria.

En cuanto al apartado sonoro nos encontramos con una brillante mezcla entre melodías electrónicas y occidentales, no van a ser composiciones inolvidables pero a la hora de estar acabando con los enemigos pegan con la estética del videojuego a la perfección.

Una historia a la que se le da tan poca importancia como para contarla en dos renglones en su descripción en la tienda, un ritmo de juego que no alcanza su clímax y un aspecto visual que en unas partes destaca y en otras invita a cerrar los ojos. Shikhondo – Soul Eater no disgusta pues su jugabilidad entretiene pero para disfrutarlo es mucho lo que tendrás que perdonarle.

Shikhondo

13,99 €
6.4

Gráficos

5.9/10

Sonido

6.5/10

Jugabilidad

7.0/10

Diversión / Duracion

6.0/10

Pros

  • Su estética es bastante llamativa
  • Su música pega a la perfección con el estilo de juego
  • La jugabilidad es entretenida
  • Es accesible pero esto no impide retar al jugador

Cons

  • Algunos elementos en pantalla se ven borrosos
  • El videojuego está completamente en inglés
  • Nunca se llega a un clímax