De la mano de Weappy Studios y BadLand Games tenemos This is The Police un juego de policías donde dejamos la pistola en el cajón y en su lugar usamos el cerebro.

Contando los días para nuestra jubilación

En el mundo de los videojuegos, generalmente los malos suelen ser muy malos, y los buenos muy buenos, sin excepciones ni con grises en esta escala de blancos y negros. Es cierto que con los años hemos visto excepciones y diferentes vías que llevan a diferentes finales de la aventura, pero no suele ser la tónica habitual. Es más, uno de los grandes estudios que dominan el tema de la moralidad, TellTale Games no consiguen con sus juegos llegar al nivel de presión y responsabilidad que experimentaremos con el título independiente que analizamos en estas líneas, This is the Police, desarrollado por Weappy Studios y que aterriza en nuestras consolas gracias a la colaboración de BadLand Games.

Tener una buena jubilación. Muchos soñamos con eso, y Jack Boyd, jefe de policía en la ciudad de Freeburg quiere alcanzar esa meta. Lo tiene todo más o menos planeado: recaudar a base de comisiones, tratos de favor y demás artimañas la nada despreciable cifra de 500.000 dólares en 180 días. Algo que puede ser alcanzable, si no fuera porque al “pobre” de Jack le persiguen los problemas. Primero, una relación sentimental que no llega a ninguna parte y ha hecho que su mujer abandone a nuestro jefe de policía por otro; y segundo, mucho más peligroso para su propia integridad, la intervención de la mafia que no quiere que Jack meta las narices en sus asuntos. Por todo ello, tendremos 180 días trepidantes, 6 meses sin aburrimiento en la oficina, o dicho de otra manera, medio año antes de jubilarnos donde habrá que valorar hasta qué punto podremos arriesgar nuestra propia vida y la de nuestros seres queridos. No esperéis un héroe que luche por las causas perdidas, que sea justo o que quiera eliminar la delincuencia en Freeburg. En This is the Police cuenta la avaricia, el jugar a dos bandos y anteponer nuestras riquezas a la misma vida de nuestros agentes.

Antes de empezar cada día, la prensa nos informará de la situación actual de la ciudad.

Un día más en el curro

Al principio This is the Police puede parecer un juego fácil. Eso es debido a que las mecánicas son sencillas de entender y de ejecutar. Nuestro trabajo de oficina consistirá en ordenar a los policías que tenemos asignados una serie de misiones diarias basadas en proteger a los ciudadanos de Freeburg de toda la delincuencia que asola en sus calles, tarea que puede resultar en cierta medida peligrosa, pero que puede completarse de manera satisfactoria si escogemos bien a los integrantes de la escuadra asignada. Como sucede en la vida real, cada uno de los policías que tendremos en el grupo tendrá sus puntos débiles, su moral o barra de cansancio que afectará a la hora de realizar cada encargo. También los habrá “pillos”, que intentarán escaquearse cada vez que puedan con una excusa, a la que nosotros tendremos que afrontar permitiendo que se tomen el día libre o haciéndoles trabajar como el resto de sus compañeros. Por si esto no fuera poco, el Cuerpo de Policia de Freeburg también cuanta con un equipo de Swat para las operaciones especiales, y detectives para analizar las escenas del crímen, los cuales también estarán bajo nuestra tutela. Movimiento no va a faltar en la oficina, y aunque es cierto que pasadas unas horas las mecánicas pueden tornarse algo repetitivas, cuidar de nuestro propio equipo supone, ya de por sí, una auténtica satisfacción.

Tendremos que cuidar de nuestros agentes si queremos que mejoren sus estadísticas.

Recaudando el dinero negro

La policía de Freeburg está vinculada fuertemente al propio Gobierno, y cada acto de desobediencia, desacato al ayuntamiento o bajada en el rendimiento de nuestros agentes puede ocasionar serios problemas a la integridad de la Comisaría. Por desgracia, el gobierno de Freeburg es de lo más excéntrico y radical, y nos pedirá ayuda en tareas mundanas como que nuestros agentes participen en el coro de la Iglesia, que hagan de puerta en una discoteca, o cosas serias como que despidamos a todos nuestros agentes negros debido a una ola de racismo que sacude la ciudad. Si somos obedientes, obtendremos beneficios como un aumento económico, más personal o mejoras en la Comisaría, pero si jugamos a ser rebeldes, pronto nos cerrarán el grifo.

Además, para complicar las cosas, tendremos a la familia Sand, la mafia que mueve en las sombras todos los hilos en los bajos fondos de la ciudad, y la cual nos amenazará desde el quinto día para que no nos pasemos de listos con ellos. Situado entre la espada y la pared, y aquí viene la auténtica magia de This is the Police, deberemos contentar a ambas partes, manteniendo siempre un equilibrio que nos procure estabilidad en el pelotón al mando, y que nos permita llenar los bolsillos todo lo posible. Todo ello sin que nuestro ayudante sospeche nada mientras que vamos solucionando los problemas “matrimoniales” que atormentan a Jack Boyd. Una locura, vamos…

Las situaciones van y vienen cada día que pasa, y si antes he comparado los dilemas morales de los juegos de TellTale Games, es porque en los títulos de esta compañía, seas más bueno, o más malo, al final la historia concluye. En This is the Police puede que no sea así, y me pasó en un par de situaciones quedarme sin agentes por verse envueltos en una redada más peligrosa de lo debido, enfadar a la mafia más de lo normal, o no recibir ayuda económica por parte del gobierno que hizo que el departamento de policía no pudiera mantenerse. Habrá que jugar con astucia, y valorar acciones como, por ejemplo, si poner de patitas en la calle a un policía con poco rendimiento laboral o si “abaratar” los costes del despido haciendo que la mafia lo liquide. Una serie de circunstancias que nos harán dilucidar cómo afrontarlas, y que en cierta medida puede recordar a otro grande del mundo independiente como puede ser Paper, Please por las consecuencias que podremos tener más adelante.

Este será el centro de operaciones donde se desarrolla gran parte de This is the Police.

El minimalismo llama a las puertas de la comisaría

Metiéndonos de lleno en el apartado gráfico, no esperéis un espectáculo visual ni algo nunca antes visto. Tanto personajes, como la ciudad estarán realizadas con texturas planas, con mucho color y de la manera más simplificada posible. Las partes con diálogos estarán ejecutadas de una manera que nos puede recordar a los dos primeros Max Payne, como si de un cómic se tratara, de manera estática pero que cumple perfectamente con su propósito. El juego centra la diversión en los puntos anteriormente citados, y prescinde de todo lujo en su apartado visual para poner más énfasis (o trabajo, suponemos) en la trama, y de esa manera entretener al jugador en ese periplo de 180 días.

Al apartado sonoro sí que atrapa un poquito más. Para empezar, aunque This is the Police tenga voces en inglés (tranquilos, los textos están es español), tendremos a un grande dentro del mundo del doblaje, nada más ni nada menos que a Jhon st. Jhon, o lo que lo mismo, el actor que da voz a Duke Nukem, entre otros personajes dentro de su larga carrera profesional. Para amenizar los días recluido en la oficina, podremos intercambiar varios vinilos, que tocan distintos palos como la música clásica, el Swing o Jazz, de muy buena factura técnica y que nos meten más de lleno en esta increíble y la vez visceral, negra y dramática aventura policíaca.

Puntuación
Nota final
89 %
analisis-this-is-the-policeThis is the Police es un claro ejemplo de cómo hacer un título con toma de decisiones que de verdad sí involucre al jugador y afecte al devenir de la trama. Tendremos que jugar sucio, hacer trapicheos y sacrificios para conseguir esos 500.000 dólares en 180 días. La trama acompaña y, aunque las mecánicas puedan repetirse un poco, ver cómo transcurren los días en la oficina se hace muy ameno si te involucras con tu escuadra y con tu rol de jefe de policía.

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