Los viajes por el espacio pueden ser aburridos, con un paisaje monótono…o lleno de misterios como se postulan en The Station.

El estudio encargado de The Station, (que comparte nombre con su propio juego),  no quiere dejar pasar la moda de los Walking Simulator, un género que, como dije en mi anterior análisis de The Vanishing of Ethan Carter, está gozando de una buen salud y proponiendo historias realmente buenas, llenas de giros argumentales y con ambientaciones muy diferentes pese a seguir unos patrones bastante marcados. Es cierto que en The Station encontramos similitudes con otros juegos que tienen la misma temática espacial, como puede ser The Turing Test, aunque evidentemente el guion irá por unos derroteros completamente distintos y que explicaremos a continuación.

En una galaxia muy, muy lejana…

The Station nos aporta una historia de ciencia ficción, en un futuro lejano donde el Planeta Tierra por fin consigue entablar contacto con una civilización alienígena. Por desgracia, las investigaciones centradas en esta nueva raza extraterrestre no pueden llevarse a cabo de una manera tranquila ni cómoda ya que estos nuevos seres se encuentran sumidos en plena guerra civil, por lo que una pequeña tripulación será la encargada de estudiar de manera “extraoficial” los patrones de comportamiento de los vecinos espaciales. Por supuesto, y como sucede en los videojuegoso, no todo va como se esperaba y la nave encargada de realizar tal espionaje sufre problemas mecánicos que deja a la tripulación a la deriva, siendo nuestro anónimo protagonista el encargado de resolver los motivos de dicho fallo y de conocer todos los misterios que esconden sus estancias y las personas que habitan en ellas.

Una vez pisemos la nave (de dimensiones reducidas que la hacen más accesible al jugador), nos daremos cuenta de que los tres tripulantes han tenido mucho tiempo para sopesar ciertos temas. El amor entre ellos, a veces imposible de tratar debido a sus condiciones y trabajos, los dilemas morales con los alienígenas y el misterioso fallo de la nave que conlleva consecuencias fatales son claros ejemplos de lo que nos vamos a encontrar en The Station. La controversia entre lo que busca la agencia que asignó la misión, y la realidad que ven los tripulantes estará presente: ¿De verdad queremos conocer el comportamiento de los extraterrestres para ampliar conocimientos…o es para saber cómo matarlos? ¿Estudiamos su geografía, flora y fauna con fines cognitivos, o es para explotar en un futuro sus recursos? Ambigüedades que estarán reflejadas a lo largo de la corta pero intensa aventura que apenas alcanza las dos horas de duración.

No nos libramos de leer ni fuera del Planeta Tierra

Como en otros títulos de la misma índole, la exploración será muy importante, ya que será investigando cada estancia, y escudriñando cada rincón la única manera de proseguir en la aventura y de completar los puzles que se nos presentan. Los hologramas estarán muy presentes en The Station dado su carácter futurista, pero no faltarán correos electrónicos, notas de papel y audios que nos pongan en situación de los problemas que en la nave se produjeron. Como punto positivo, The Station no nos inundará con extensas parrafadas o líneas de texto sin sentido, sino que todo está en su justa medida pudiendo alternar muy bien esos momentos de exploración con otros más contemplativos leyendo los diarios de la tripulación. Quizá sí que echamos algo en falta un punto más de ambientación o elementos en pantalla, especialmente en los camarotes de cada uno de los tres astronautas. No es que estén vacíos, ni mucho menos, pero podríamos llegar a conocer más de Aiden, Silas y Mila simplemente contemplando cada estantería, cajón o armario.

Tocará romperse (un poco) la cabeza

No os asustéis si digo que algún sobresalto me he llevado jugando el título, porque ni de lejos podemos equiparar a The Station con un Survival Horror, pero es verdad que para mantener ese suspense, y para meternos más de lleno en esa nave a la deriva, habrá momentos algo más tensos. Robots (o partes de robots) que se mueven al acercarnos, sombras, incluso algún astronauta corriendo por sus pasillos son pequeños detalles que ganan puntos y hacen la experiencia más inmersiva. Los puzles tampoco están mal, y aunque haya pocos, cada uno ofrece algo distinto a la vez que desafiante. Podrían haber jugado un poco más con el tema de las perspectiva como bien hacen otros rompecabezas en primera persona, o con elementos enfocados en ese contexto futurista como podrían ser la falta de gravedad, accesorios o situaciones inverosímiles que se escapan de toda lógica, pero el estudio ha querido pisar sobre seguro y nos propone puzles clásicos. Eso no quiere decir que sean aburridos, ya que la resolución de un puzle implica proseguir en nuestra aventura, por lo que resulta gratificante.

Las voces y textos, con el idioma “universal”.

Si nos metemos de lleno en el apartado visual, no podemos olvidar que es un título indie, de una compañía que está comenzando en consolas, y hay que perdonar ciertos fallos menores. A veces a uno le gustaría que fuera más fluido, o que como he dicho anteriormente, estuviera más copado de objetos, haciendo especial énfasis en los más llamativos. El espacio podría resultar muy interesante, y aunque lo alcanzamos a ver a través de cristaleras, no resulta tan chocante ni tan espectacular, haciendo que la nave pierda algo de carisma (si la historia se desarrollase en un búnker bajo tierra, el resultado referente a la ambientación podría ser el mismo). Pese a ese presupuesto menor debido a su naturaleza de juego independiente, es imposible no compararlo con otros juegos como Alien Isolation o la saga Dead Space, claras referencias dentro de las aventuras espaciales y que echamos en falta ver en The Station.

Eso sí, donde tenemos que castigar al juego es en su apartado sonoro, más concretamente en la traducción de sus textos. Una semana antes del lanzamiento del título, no tenemos textos en español (obviamente, las voces tampoco lo están) y este hecho puede hacer la experiencia algo tediosa y muy cuesta arriba para quienes no se defiendan muy bien con el inglés. The Station es un juego repleto de misterios, donde a veces no te enteras de lo que está pasando hasta que no reúnes la suficiente información, y el hecho de que esté en inglés no hace más que dificultar y poner trabas a su narrativa. Por lo demás no podemos esperar mucho más: en casi todo momento no gozaremos de composiciones o hilos musicales, siendo solamente los efectos de sonido como nuestras pisadas o algún ordenador quienes rompan ese pacto con el silencio. En ese aspecto todo en orden, ya que el mismo silencio nos hace recordar lo solos que estamos en esa nave, siendo un punto  a su favor.

Conclusión

The Station se postula como otro walking simulator más, esta vez con un contexto futurista que llama mucho la atención, aunque podría haber sido más aprovechado. La narrativa está muy bien estructurada, sin muchos textos secundarios que nos distraigan de la trama principal, y con una historia que engancha de principio a fin en la hora y media de duración que posee. Una pena el idioma, con traducción en inglés sin opción de ponerlo a nuestro idioma, ya que será un factor clave para que la gente decida comprarlo o no, al menos en nuestro país.

The Station

6.4

Gráficos

6.5/10

Sonido

5.0/10

Jugabilidad

7.0/10

Duración/Diversión

7.0/10

Pros

  • Una historia directa y al grano
  • Familiarización del entorno
  • Existen pocos puzles, pero originales

Cons

  • Está completamente en inglés
  • Se puede hacer muy corto
  • No transmite la sensación de estar en el espacio