Análisis de Superliminal para Xbox One

En esta ocasión toca analizar un título un tanto diferente. Uno de esos juegos de puzzles, lógica y desafío para los sentidos. Esta semana, vamos a conocer Superliminal, de Pillow Castle, un juego de esos que estrujan la sesera para ofrecer una experiencia llena de desafíos y emociones encontradas. Porque, a veces, menos es más, y este juego sabe jugar muy bien con este concepto, y otros.

Superliminal es ante todo un reto, pero no solo para nuestra capacidad resolutiva, sino también para la creatividad, la imaginación e incluso los nervios ante situaciones estresantes. Pues este título es capaz de generar atmósferas muy dispares en una aventura de ensueño. Superliminal basa su premisa sobre un viaje onírico, un tratamiento especial para curar la mente. Un doctor ha desarrollado una forma de explorar la psique en un sueño inducido, donde simula habitaciones donde superar nuestras barreras mentales autoimpuestas. Es por esto que vivimos toda nuestra aventura dentro de un sueño, aunque la cosa, obviamente, se complica. Si bien, los primeros compases sirven de “tutorial” de los comandos básicos que podemos usar, las opciones que da el juego son muy variadas, y no parece que los puzzles tengan una solución única, al menos no todos.

El tratamiento al que nos sometemos parece desviarse cuando nos salimos del camino pautado, algo que forma parte de la historia. Esto hace que acabemos deambulando entre almacenes y pasillos de servicio que conectan cada sueño programado. Sin embargo, al ser todo un sueño, el reto mental no se limita a los escenarios que forman parte del tratamiento, sino que los propios caminos y desvíos ofrecen sus propias pruebas. Para más inri, cuanto más profundizamos, más errores del sistema se generan, lo que nos lleva a entrar en bucles y falsos despertar, donde nunca logramos salir del sueño. La propia IA que gestiona la experiencia nos advierte de los peligros de bajar a una profundidad de más de 5 sueños. Si, da la sensación de que el que diseñó Superliminal era fan de Origen, la película.

Con esta premisa narrativa tan original, debemos partir en un viaje de crecimiento personal en el que enfrentar nuestros miedos y poner al límite nuestras capacidades. A fin de cuentas, como reza el propio juego, todo en la vida es una cuestión de perspectiva, por lo que no hay nada que no podamos resolver. Tan solo hay que buscar otra forma de enfocar el problema. Por duro que parezca, por oscuro que se postule el camino, siempre podemos salir adelante. Y este mensaje es lo mejor que nos ofrece el juego, aunque el gameplay tiene miga, así que vamos a desgranarlo un poco.

A nivel jugable estamos ante un título en primera persona. No hay armas, ni coleccionables en el inventario, ni barra de vida o energía. Todo se basa en usar las físicas y buscar la solución a cada acertijo. Si cogemos un objeto y lo alejamos de nosotros se empequeñecerá. Por otra parte, si nos lo acercamos crecerá, al igual que si lo lanzamos desde una gran altura hacia nosotros, crecerá exponencialmente. La perspectiva aplicada a cada objeto modifica su forma y tamaño. Esto se traduce en interactuar con lo que nos rodea y buscar que aspecto es el que más nos puede favorecer.

No obstante, no solo jugamos con objetos tangibles, también debemos usar puertas, combinar bucles, e incluso “tergiversar” con nuestro propio tamaño para pasar por puertas que no parecen aptas. Y la cosa no acaba aquí, porque también somos capaces de crear objetos si somos reunimos sus partes desde una perspectiva correcta. En cuanto a físicas e interacción con el entorno, Superliminal ofrece una propuesta sólida y muy original. El escenario es muy orgánico y resulta muy satisfactorio cada vez que superamos una habitación. La duración es un concepto difícil de medir, depende bastante de nuestra experiencia en este tipo de juegos y de nuestra creatividad y capacidad de observación.

Como parte de la experiencia, las situaciones tensas, estresantes o mentalmente desestabilizantes se van sucediendo, pero sin saturar con su presencia. Además, los escenarios son variados y tienen diseños muy vistosos. Queda claro que el juego de luces y colores es clave en un juego como Superliminal. Asimismo, la banda sonora también juega un papel importante. Pues no solo tenemos melodías ambientales, sino todo tipo de sonidos para generar, emoción, suspense, estrés e incluso terror, según la la situación lo requiera. Incluso podemos cambiar la música de fondo en algunas ocasiones. No deja de ser un sueño, por lo que todo es posible.

En definitiva, Superliminal es una original propuesta llena de desafíos para la mente. Uno de esos títulos (que tampoco abundan) donde dejar de lado el combate, el rpg y la exploración, en pos de una aventura más íntima. Aunque las mecánicas se van presentando de forma constante, de vez en cuando resulta repetitivo y algo monótono. Además, cabe destacar que no es una experiencia especialmente larga, pues puedes terminarse en unas pocas horas. Es un estupendo juego para los fans del género.

9

Nota

9.0/10

Pros

  • Visualmente bello
  • Jugablemente adictivo
  • Sistema de físicas muy elaborado

Cons

  • La duración es muy escasa
  • Puede resultar estresante algún que otro puzzle
  • Puede ser repetitivo en algunos puntos

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