Análisis de Salt and Sanctuary. Sal eres y en sal te convertirás.

Estoy aquí hoy para hablaros de un título al que le tenía el ojo echado de hacía un tiempo. Salt and Sanctuary. Un juego difícil, desafiante, exigente y todo los adjetivos adversos a la vida fácil que queráis ponerle. A continuación os desglosaré mis impresiones al analizar este peculiar juego, que aun y no ser único en su género, tiene personalidad propia.

Salt and Sanctuary es un juego con una ambientación opresiva, melancólica y muy lúgubre. Aunque es un título en 2D, sin demasiada definición en el diseño del mundo y aquellos que lo pueblan, dispone de un trazo de dibujo muy particular y unas animaciones al estilo títere que, por lo menos a mí, me atraen a querer ver que hay más allá. En cuanto a música es bastante escueto, lo cual acrecenta las otras sensaciones que emana.

Salt and Sanctuary es un juego con una ambientación opresiva, melancólica y muy lúgubre

La premisa del periplo es bastante básica. Un viaje en barco. Un asalto. Un secuestro. Nuestro héroe o heroína deberá salvar a la princesa de turno. Pero primero, debemos darle rostro a quien se va a llevar todos los palos. De buenas a primeras nos encontramos con un editor de personaje al más puro estilo Dark Souls. En efecto, estamos ante otro clon de la famosa fórmula. En dicho editor, podemos escoger una serie de opciones: como rostro, peinado, origen, clase u objeto inicial.

Las elecciones estéticas o incluso el origen del personaje no parecen tener peso sobre el juego. La clave radica en escoger bien el objeto inicial y una clase con la que nos sintamos cómodos. Podemos escoger entre ser caballero, clérigo, mago, cazador, paladín, chef, mendigo o ladrón.

Una vez “libres” por el mundo, nos encontramos con un juego que premia la exploración. Me ha parecido, incluso, un juego más centrado en el plataformeo que en el propio combate (puede que haya muerto más veces por caerme que por una puñalada trapera). Las secciones que vamos recorriendo tienen idas y venidas, mecanismos o llaves que abren puertas y nuevos accesos. En esencia no solo debemos avanzar masacrando a cuanto maleante nos encontremos sino que además debemos resolver pequeños laberintos. Tiene su punto Metroidvania, pero sin ser un Hollow Knight. Por suerte el sistema de saltos es bastante eficiente. En lo que violencia respecta, según si hemos escogido combatiente cuerpo a cuerpo o a distancia acabaremos resolviendo los encuentros a base de golpear y retirarnos antes de recibir el cambio.

Como es de esperar los comandos básicos del soulslike hacen acto de presencia. A disposición tenemos: ataque rápido pulsando la X, ataque fuerte pulsando la Y, rodar con RT, bloquear con LT (cabe decir que solo bloqueas el daño completo si llevas escudo). Por otro lado con LB podemos alternar entre dos conjuntos de armas y con RB activar los objetos previamente equipados. Sin olvidar que con la A saltamos. Los comandos reaccionan bien y el movimiento resulta fluido, se agradece el movimiento ágil en un juego de estas características.

Como es de esperar los comandos básicos del soulslike hacen acto de presencia

No podemos hablar de un juego de esta casta sin entrar en el RPG. Como todo juego de rol nuestro personaje sube de nivel. Una vez más, las bases salen directamente de Dark Souls. Eliminar a enemigos nos otorga sal mientras que morir nos hace perderla. Acumulándola la podemos invertir en subir de nivel. Cada uno que subamos nos da una perla para aprender habilidades, y aquí está el meollo del asunto. En vez de asignar puntos aquí y allá para mejorar nuestro personaje, debemos escoger qué habilidades ir activando. Me recuerda un poco al tablero de esferas de Final Fantasy X, salvando las distancias por supuesto.

Recuerda un poco al tablero de esferas de Final Fantasy X

Avanzar por este árbol va forjando a nuestro avatar. Desde adquirir puntos que mejoren la fuerza, la destreza o la sabiduría a escoger evoluciones de nuestra clase u otra… porque realmente haber escogido al caballero como base no impide que acabes lanzando rayos por los dedos cual Sith. Sin embargo si escoges mal las habilidades tienes la posibilidad de recuperar el punto invertido, pero nada es gratis en la vida y deberás pagar por ello. Piénsatelo bien antes de comprar nuevas habilidades.

Toda esta gestión de personaje la realizamos desde los Santuarios. Pequeños relictos de paz donde podemos mostrar nuestra devoción a la Deidad a quien hayamos prestado juramento. Mediante la oración invertimos la sal acumulada en subir de nivel. Además, podemos presentar ofrendas para incrementar nuestra devoción (esto va ligado a ventajas y recompensas a posterior). Por otro lado, estos lugares permiten adquirir mejoras como un herrero o el mercader entre otros.

Asimismo el herrero permite mejorar las armas y armaduras que consigamos a golpe de espada y hechizo. Para esto bastará con un poco de oro, sal y materiales. Prácticamente lo mismo que trajeron los Reyes Magos de Oriente en su momento.

Vamos a ponernos serios un momento. No todo es dar brincos y aporrear a humanoides y bestias. Hablemos de los jefes, la auténtica atracción principal de estos juegos. El desafío que llevas esperando tras 10 minutos de deambular por un mapa, poción en mano, temiendo por tu vida en casa esquina (es en 2D, la esquina es metafórica). Cada jefe, presenta un desafío terrorífico. Mecánicas propias acompañadas de ambientaciones a la par. En el tutorial ya te presentan al primero, es opcional vencerlo, pero no imposible (fracasé). Vencer a dichos entes viene recompensando por grandes cantidades de sal, dinero y objetos incluyendo llaves que abren nuevas zonas. Salt and Sanctuary dispone de la friolera de 19 jefes principales y 4 opcionales que harán las delicias de los buscadores del pasarlo mal desafío.

Definición gráfica del fracaso al primer jefe fuera del tutorial

En definitiva, Salt and Sanctuary es otro aspirante a Dark Souls en 2D. Aporta horas de sufrimiento diversión mientras exploras un mundo como pintado en un cuadro de acuarela. Te reta con trampas, jefes y enemigos a cada cual más grotesco. Sin embargo no llega al nivel de excelencia de Hollow Knight, aunque sigue siendo un exponente magnífico del género.

Salt and Sanctuary

8

Gráficos

7.0/10

Sonido

7.0/10

Jugabilidad

8.0/10

Duración/Diversión

10.0/10

Pros

  • Es un soulslike
  • Plataformeo exigente pero satisfactorio
  • Ambientación lograda

Cons

  • Algo simple en gráficos
  • No dan pistas claras de que camino seguir