Analizamos la versión para consolas del célebre juego de supervivencia Rust, que amplia su creativa propuesta a un mercado más amplio

Hoy os traemos un análisis de un título que hace unos meses estaba en boca de todos gracias a la “segunda vida” que le dieron los streamers más influyentes del país. Rust: Console Edition llega por fin a las consolas de sobremesa de Microsoft, aunque por el momento con una versión para Xbox One, compatible también con las consolas de nueva generación. Desde Comunidad Xbox hemos jugado desde una Xbox Series X, dónde el rendimiento en partida ha sido bastante bueno.

Rust es un juego de supervivencia de cabo a rabo, del corte de otros títulos cómo Day Z o Ark, pero seguramente más amigable y disfrutable desde nuestros primeros pasos. Una vez accedamos a la pantalla del título, deberemos escoger en qué servidor comenzar nuestra aventura. La lista es bastante larga y todos funcionan con las mismas reglas, eso sí, mejor escoger una región cercana a la nuestra para tener una mejor conexión en partida.

Nuestros primeros pasos

Cada partida en Rust será independiente en cada servidor, cómo es habitual en género, y apareceremos en un punto aleatorio del mapa al iniciarla. El mapa siempre será el mismo, una isla de gran tamaño con diferentes biomas dónde podremos recolectar recursos para mejorar nuestro equipamiento, establecer una base y hacerla prosperar.

Nada más despertar al inicio de nuestra aventura, iremos equipados con las dos herramientas básicas del juego, una piedra y una antorcha. La piedra será nuestra mejor aliada de buen comienzo, con ella podremos defendernos utilizándola como arma cuerpo a cuerpo, y también para conseguir recursos. Desde el primer momento, tendremos disponible un mapa de la isla en el que podremos ver nuestra ubicación, algo muy útil para cuando estemos dando nuestros primeros pasos.

Lo más importante es hacer acopio de recursos, tales cómo madera, piedra y metal, para comenzar a construir herramientas que faciliten estas labores. Desde el propio menú del juego, tendremos disponibles una gran cantidad de recetas con las que elaborar nuestras primeras armas y herramientas. Con el pico y el hacha, podremos extraer recursos de forma mucho más eficiente. Además, si golpeamos en las zonas marcadas en cada mena o árbol, todavía será más rápido.

Tampoco debemos descuidar nuestras constantes vitales: salud, hidratación y hambre. Para ello, será importante recolectar alimentos como setas y calabazas, además de conseguir tejido para crearnos ropa, ya sea a través de la caza o de plantas de cáñamo. Una vez estemos equipados con lo básico y tengamos un par de armas con las que defendernos, llega el momento de establecerse en la isla.

Hogar, dulce hogar

Construir una base en Rust es clave para poder prosperar dentro de nuestro servidor. Ya que el servidor está siempre en funcionamiento, y si no estamos a resguardados bajo una edificación estable cuando abandonemos el servidor, cualquier jugador podrá matar a nuestro personaje y quedarse con todas nuestras pertenencias. Además, cada vez que muramos, reaparecemos en un punto aleatorio del mapa, aunque podremos ver marcado el punto dónde ocurrió el óbito.

El primer paso para edificar nuestra primera morada será crear un plano de construcción, disponible desde el inicio de la partida. Gracias este plano podremos levantar las diferentes partes de nuestra base, comenzando siempre por los cimientos, paredes y techo. Para ello deberemos emplear una notable cantidad de madera, así que mejor comenzar por algo modesto e ir ampliándolo poco a poco.

Eso sí, como si se tratara del cuento de los tres cerditos, nuestra primera construcción no aguantará más de dos soplidos del lobo feroz. Por eso, es de vital importancia craftear un martillo, con el que podremos mejorar la calidad de nuestras paredes utilizando otros materiales, cómo piedra o metal. Lo que convertirá nuestra base en un lugar más seguro en el que poder resguardarnos cuando no estemos jugando y mantener a salvo nuestros materiales. Por último, también deberemos construir una puerta para poder acceder a nuestra base, además de protegerla con una cerradura para evitar visitas indeseadas.

Otro elemento esencial para garantizar nuestra supervivencia y la seguridad de nuestra base es construir un armario de herramientas. La principal función de este objeto es que inhabilita de la construcción de otros jugadores a un radio de 50m. Y si queremos mejorar nuestra seguridad, no es mala idea colocar pinchos, barricadas o torretas para alejar a malhechores y curiosos de nuestra propiedad.

Un sinfín de posibilidades

Una vez tengamos los elementos básicos de supervivencia y una base estable, llega el momento de avanzar tecnológicamente para convertirnos en los más poderosos del lugar. Rust ofrece una gran cantidad de creaciones de todo tipo, cómo armas de fuego, explosivos o armaduras, que se desbloquean en las diferentes mesas de trabajo. Encontraremos varias mesas de trabajo, hornos o refinerías con las que crear y aprender nuevas tecnologías dispersas por el mapa, aunque también podremos crearlas nosotros mismos en nuestra base.

Para ello, deberemos explorar el mapa cuando estemos mínimamente equipados para poder hace frente a los varios peligros que alberga la isla. Las amenazas que encontraremos no vendrán siempre por parte otros jugadores, también hay animales salvajes o personajes controlados por la CPU que pondrán en riesgo nuestra existencia.

La principal vía de progreso es a través de los planos de construcción, que se pueden conseguir en las cajas y barriles que encontraremos en el mapa o creándolos en las mesas de trabajo. Para crear un plano deberemos conseguir piezas de chatarra, que también se consiguen en cajas y barriles por todo el mapa. Existen distintos niveles de mesas de trabajo, las cuáles desbloquean mejores planos a un precio de chatarra mayor.

Así que llegados a este punto, Rust ofrece una gran cantidad de horas para invertir en nuestra aventura, ya sea en solitario o jugando con nuestros amigos. Difícilmente podamos encontrar un “final” a este título, dónde las historias surgidas de la narrativa emergente que viviremos a lo largo de nuestras partidas, serán las que se queden grabadas en nuestra memoria.

Conclusiones finales de Rust: Console Edition

Rust: Console Edition es un muy buen juego de supervivencia, recomendado para los amantes del género y también para aquellos que quieran iniciarse en él. La versión para Xbox Series X tiene un rendimiento bastante bueno, funciona a 60 fps estables y la resolución, iluminación y detalle gráfico son bastante buenos para no tener una versión con mejoras. El único problema técnico que he encontrado ha sido relacionado con la estabilidad servidores. El juego me ha tirado de la partida repetidas veces en un corto lapso de tiempo pero luego ha funcionado sin problema durante horas.

Aunque el juego tenga un popping más que notable, es entendible en un juego de online persistente de este calibre y sinceramente tampoco me ha sacado de la partida. Lo que posiblemente más me haya gustado respecto a otros títulos del género, es que desde sus primeros minutos he notado que avanzaba notablemente.

Las animaciones de combate cuerpo a cuerpo y los disparos podrían ser mejores, pero nada fuera de lo normal en los juegos de supervivencia. Uno de sus puntos fuertes, además de su accesibilidad, es la cantidad de opciones de ofrece para mejorar tanto nuestra base como nuestro equipamiento.

Si tenéis una Xbox One y queréis haceros con este título, os recomiendo que miréis otros análisis y algún gameplay para complementar vuestra opinión. Este título tiene varias ediciones disponibles, que van de los 50€ a los 70€, ofreciendo distinto contenido in-game.

Rust: Console Edition

49,99€
7

NOTA

7.0/10

Pros

  • Fácil accesibilidad
  • Gran variedad de contenido para invertir muchas horas en él
  • Buena adaptación a consolas
  • Muy divertido con amigos

Cons

  • Servidores poco estables, al menos durante sus primeros días
  • Mecánicas de combate algo justas, ya que juego cuenta con bastantes años a sus espaldas

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