Si te has cansado de la visión terrenal o material del día a día, Rememoried te invita a descubrir otra parte de ti gracias a su particular propuesta que se adentra en la abstracción.

Permanecer en el Limbo, estar en trance, quedarse en Babia o en Belén con los pastores. Cualquier manera de expresar esa alteración de la persona, donde su mente vuela a destinos surrealistas mezclando realidad y ficción, es lo que intentan plasmar el estudio Hangonit con su último trabajo, Rememoried. Una apuesta arriesgada y que os comentamos en el siguiente análisis.

La mezcla de sueños y recuerdos la vemos directamente en las manos de nuestro protagonista.

La pura esencia de juego independiente, de experiencia jugable, de plasmar una visión que de otra forma sería imposible la encontramos perfectamente expuesta con Rememoried. Al igual que los cuadros, ciertas composiciones musicales o alguna película con tintes psicodélicos, lo que vamos a encontrar en el título de Hangonit se trata de la abstracción de los objetos, la reinterpretación de ese reducto en nuestra mente que entrelaza sueños con recuerdos generando un universo que es difícil de explicar, y que, a la manera del estudio desarrollador, la encontramos en su juego.

Los contrastes altos van a predominar durante toda la aventura.

Rememoried lo podríamos catalogar dentro del floreciente género de “Walking Simulator”, donde manejaremos a una persona que se encuentra ubicada en estos parajes tan dispares. Obviamente, no sólo tendremos que caminar, también habrá momentos de plataformas y de exploración por el escenario para resolver pequeños puzles. De hecho, parte fundamental y básica de el título reside principalmente en la manera de afrontar estos rompecabezas, ya que para andar por nuevos sitios, habrá que “desandar” en primera estancia. Como dicen en el juego, olvidar es el camino, y aunque supone toda una innovación, puede provocar algo de frustración a aquellas personas que anden cortas de paciencia. Por poner un ejemplo rápido, una de las fases consistirá en saltar sobre piedras para llegar a una escalera. Estas piedras estarán puestas de manera aleatoria, y no serán pocas las veces que nuestro protagonista se quede corto en sus saltos hasta la siguiente plataforma. En estos casos, deberemos girar la cámara, o retroceder una de estas piedras, para después observar cómo todo lo dispuesto anteriormente ha cambiado de posición, permitiéndonos (o no) el salto correspondiente.

Por supuesto, estos pequeños rompecabezas a medida que vamos avanzando se irán complicando, y en ocasiones supondrá un verdadero reto descubrir qué es lo que tenemos que hacer. Los cambios de plano, perspectiva, o simplemente contemplación de lo que tenemos delante serán nuestros únicos indicativos que nos marquen las pautas a seguir. No es para nada fácil, y en muchas ocasiones tendremos que dejar volar nuestra imaginación para dar con la manera de resolver los enigmas que Rememoried nos plantea.

La Luna jugará un papel importante en algún rompecabezas.

Plasmar con imágenes un entorno abstracto no es para nada fácil, y el estudio Hangonit ha intentado mezclar lo material con lo etéreo. El estilo visual de Rememoried es, cuanto menos, peculiar. Tomando mayormente referencias astrales, (con las estrellas, el universo, incluso la luna como fuentes de inspiración) veremos cómo de repente objetos como sillas, velas o mesas están esparcidos por el escenario aportando un toque bizarro que será difícil comprender. Los colores serán fugaces y los veremos en muy contadas ocasiones, ya que predominarán los blancos y negros, que de alguna forma representan ese binomio de sueños y memorias.

Habrá pequeñas pinceladas de color como en esta imagen.

Los escenarios por regla general estarán vacíos, serán delimitados y contarán con los elementos justos y necesarios para superar los retos que nos proponen. No es una falta de recursos (o al menos quiero pensar eso) sino otra forma que el estudio tiene de reinterpretar la falta de memoria, ese sueño del que nunca despertamos, ese trance eterno que llega incluso al jugador. Como he dicho anteriormente, habrá que armarse de paciencia, mucha paciencia, porque en varias ocasiones estaremos andando por el vacío sin más dilación que ver los acontecimientos fugaces que se suceden.  

Como suele pasar en este tipo de obras, el apartado sonoro acompaña de la misma forma al apartado visual. Olvidaros de melodías oníricas o tranquilas, aquí no hay nada de eso. En su lugar disfrutaremos del silencio, de nuestras pisadas, de los pequeños sonidos que se suceden cuando vamos avanzando por el escenario como el fluir del agua. Habrá alguna voz que nos dé una pista sobre el rumbo a seguir, o que nos explican qué es lo que está pasando (con textos en inglés, ojo), pero será de manera escueta y dejando al usuario su libre interpretación sobre los hechos.