Ashen es una carta de presentación digna de nuestra atención con la que A44 ha decidido debutar.

Durante un par de años atrás uno de los videojuegos que más interés lograba despertar durante las conferencias de Microsoft en el E3 y otros eventos era sin lugar a dudas Ashen, la propuesta de A44 que sin desvelar mucho a los jugadores consiguió mantener el interés hasta que el pasado 6 de diciembre llegaba finalmente a Xbox One y PC. Ashen sin lugar a dudas no está aquí para inventar la rueda pero representa una magnífica carta de presentación para un estudio al cual habrá que seguir muy de cerca la pista.

Quedando tan poco para dar cierre a este año 2018 ya se me hacía tarde para ponerme a teclear y contar mi experiencia con Ashen, pero vaya, que de no haber probado el videojuego aún y si este texto te anima a hacerlo espero que al igual que me ha sucedido juegues a Ashen sin prisas, la que a mi modo de ver las cosas será la forma más efectiva para sumergirte de lleno en el viaje que propone.

Al leer y escuchar opiniones de otras personas sobre Ashen hay algo que hará este análisis un tanto diferente a otros, y es que para bien o para mal nunca he encarado ninguna de las obras de From Software por lo que esa inspiración que toma Ashen de Dark Souls si bien sé que está ahí no me considero el mejor para decir que tan bien se logra ejecutar en comparación con la obra de Hidetaka Miyazaki. Pero que una cosa no lleve a otra y si que he podido probar otros títulos de corte similar, lo que más que permitirme estar familiarizado con lo que propone Ashen también lleva a desvelar sus principales fallos y virtudes desde los primeros minutos de juego.

Hay dos pilares en los que se basa la fórmula de Ashen, estos son su universo y jugabilidad, no los apartados en los que tal vez pueda brillar más pero si en los que se pueden ver las intenciones de A44 y encontrar una experiencia digna de ser recomendada. Empiezo entonces con la jugabilidad y si bien no es “tosco” el adjetivo con el que calificaría su sistema de combate si que me permito como mínimo el comentar que al poco de unas horas de juego se hacen más que evidentes sus carencias. Al principio llegué a creer que se trataba de un problema a la hora de pulsar los botónes y el tiempo en que la acción se veía reflejada en pantalla, pero entre más jugaba se hacía evidente que esto no era así y es el videojuego el que sufre este problema. Ashen no pretender ofrecer combate vertiginosos sino unos que se deben tomar con calma, en los que de hecho me la he pasado bien, pero sí que llegarás a notar cuando has muerto no por un error tuyo sino como consecuencia de que el sistema de combate no sea lo suficientemente ágil.

Una vez se logra entender que en el fondo, Ashen es por mucho que se quiera llevar a más un videojuego independiente es que algunas cosas se hace más fácil el perdonarlas y como jugador al adaptarse a su sistema de juego se podrá disfrutar al máximo de su universo. Este es el segundo pilar de Ashen, todo ese universo en el que están construidas las bases del videojuego, resultando en algo sencillamente espectacular, no es la historia más original, ni la más compleja pero cuando dentro de unos años se piense en Ashen será esa batalla entre las luz y la oscuridad, ese contenido pero rico de detalle universo el que a más de uno le hará regresar.

No voy a meterme demasiado en la historia, solo diciendo que es gracias al renacer del “Ashen” que al sombrío mundo del videojuego retorna la luz, siendo la tarea de nosotros como seres humanos el hallar la forma de proteger a esta criatura mística de los peligros que acechan en la oscuridad y que buscarán el retorno hacia esta. La trama no consigue resultar demasiado importante durante la aventura siendo cuando nos maravillamos por esas grisáceas praderas y oscuros valles que el videojuego si que logra transmitir una narrativa que es contada por lo que sucede a nuestro al rededor. No sé yo si sea intencional o accidentalmente que durante nuestro viaje podremos hacernos nosotros mismos con una idea de lo que sucedió en las ruinas por las que transitamos, logrando de manera casi imperceptible que la conexión que se crea con el universo de Ashen llegue a ser más intima.

En la generación de los mundos abiertos se puede catalogar a Ashen como un videojuego contenido, eso sí, que esto no lleve a equívocos y es que esta es sin lugar a dudas una propuesta sólida, una que no le sobra pero a la que tampoco le falta. A lo largo de nuestro viaje podremos recorrer distintas zonas de un tamaño medio por las cuales mediante más avancemos mayor peligro y recompensas habrá, resultando satisfactorio el poder perderte un poco por el escenario sin que esto conlleve a una penitencia.

Una discusión de la que he estado atento durante los últimos meses es la de esos limites que a veces nos ponen los videojuegos, estando frente a un dilema ¿dar completa libertad al jugador o hacerle seguir un camino predeterminado? la respuesta no es clara y de seguro caerá la balanza a favor de los gustos de cada jugador; es así como el hallar un videojuego que logra moverse entre medio de estos dos paradigmas resulta siendo fantástico y si bien no será perfecto he de decir que Ashen logra moverse con soltura entre ambos lados de la balanza.

Entre más se avance se pueden esperar cosas comunes de todo videojuego de este estilo, mejores armaduras, escudos, armamento, y el poder incrementar la salud y demás estadísticas. Ashen no inventa la rueda pero lo que sí logra hacer es no fijar una barrera clara al jugador. La ruta a seguir es clara desde un primer momento, hay misiones que se reconocen claramente como las principales y las secundarias pero cuando te preguntas ¿porqué no ir más allá y vencer a ese jefe antes de que el videojuego me diga que tengo que hacerlo? no habrá quien te impida el no hacerlo y será el jugador quien tal vez no de una forma extrema pero eso sí, bien llevada, pueda definir el ritmo del viaje.

Elementos como el ir con un compañero o el que apenas haya penitencia al morir, perdiéndose únicamente la “escoria” que se llevase encima, elemento que permite adquirir mejoras y comprar objetos, hacen de Ashen un videojuego que sin apuntar al público más casual tampoco desea ir por el más exigente y de hecho se sitúa dentro de la accesibilidad. Es una decisión inteligente y es que nuevamente, recordando que se pueden ver claramente las partes en las que cojea, no sé yo que tan bueno sería un simple aumento de la barra de salud del enemigo para proponer un mayor “reto” que finalmente terminaría por ser algo artificial, no logrando superar esos grandes exponentes del género de los cuales su formula toma prestados muchos elementos.

A44 ha logrado un producto que con facilidad logra acercarse al excelente pero que por desgracia no es tan redondo en algunos de sus aspectos. Ashen entra por la vista y es al jugarlo de primera mano y deleitarse por esa mezcla entre en un apartado visual extremadamente atractivo, uno sonoro que acompaña muy bien y un universo y sistema de combate con el cual estar a gusto que el videojuego logra rozar el excelente. Cómo empecé decido terminar y es que ya sea que este estudio ubicado en Nueva Zelanda decida seguir mejorando sobre lo aprendido con Ashen o se embarque en nuevas experiencias será todo un lujo el poder ver lo nuevo en lo que decidan embarcarse.

Como nota de pie de página comentar que todo sobre lo que ANNAPURNA pone el ojo parece no bajar de notable así que tampoco estará mal el observar cuales serán los próximos proyectos que decidan apadrinar; y que no se le olvide a ningún poseedor de una Xbox One que Ashen hace parte del catálogo del Xbox Game Pass, siendo casi obligado el ponerle las manos encima.

Ashen

39,99 €
8.4

Gráficos

9.0/10

Música

8.5/10

Jugabilidad

8.0/10

Duración

8.0/10

Pros

  • Su apartado visual atrapa desde el primer momento
  • El apartado sonoro ayuda enormemente a sumergirse dentro de su universo
  • El videojuego cuenta con el suficiente contenido para entretener durante horas y no aburrir en ningún momento
  • Su universo es tan rico en detalle que logra sobreponerse frente a la narrativa de videojuegos más tradicional
  • Pese a ser contenido no se hacen demasiado obvios los limites que tiene el jugador a la hora de explorar el entorno

Cons

  • Su sistema de combate no está a la altura de otros exponentes dentro del género
  • No inventa la rueda, hace de mejor o peor manera cosas que ya se han visto antes

1 Comentario

  1. Hola y gracias por el analisis, lo probe un poco cuando lo agregaron al gamepass pero definitivamente lo retomare con tan buena calificacion y comentarios que le dan al juego. Saludos.

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