Análisis de Music Racer para Xbox One, donde la música y el motor son uno

Esta semana tengo entre manos un híbrido de música y motor. Un juego que apuesta por mezclar varios conceptos para una experiencia audiovisual diferente, pero la pregunta es: ¿Cumple con la expectativa o se queda en un experimento? Intentaré resolver esta cuestión con los siguientes párrafos. Preparaos para conocer Music Racer, de AbtractArt.

Music Racer es una experiencia un tanto diferente, un experimento que apuesta por la musicalidad como vía jugable. Cada partida es el recorrido de una canción en una carretera psicodélica en pos de sumar puntos y no estrellarnos por el camino. La duración, en caso de éxito, está directamente ligada a los minutos de la propia canción.

La idea en si es interesante, más la ejecución es abrupta y confusa. Lo que de primeras parece una mezcla de Guitar Hero y juego de carreras a la práctica se convierte en un caos de colores y efectos visuales agobiantes. A nivel teórico, debemos “atropellar” los puntos blancos que aparecen por la pista al ritmo del beat de la canción.

Para este proceso disponemos de tres raíles para alternar nuestro recorrido y recoger las nombradas fichas blancas. Además de que la pista añade algunos obstáculos para que no nos quedemos quietos y nos veamos obligados a ir esquivándolos. Sin embargo no son agresivos y el juego es accesible para los más novicios en el mundillo, sin olvidar las diferentes dificultades que ofrece. Entre estas tenemos modo normal, zen, cinemático y hard.

No he notado excesiva diferencia entre los modos zen, normal y hard salgo el que chocar en el modo hard implica perder automáticamente, mientras que en los otros modos son más laxos. El modo cinemática apuesta más por recorrer la pista de forma autónoma mientras la cámara se mueve al estilo película para disfrutar de la canción.

Cada carrera completad nos reporta puntos que podemos invertir en nuevos vehículos o circuitos. Este quizás es el punto fuerte del juego, pues tiene muchas referencias a la cultura pop y friki. Desde el famoso DeLorean, a la moto de Tron el juego ofrece todo tipo de medios de locomoción para recorrer las pistas. Además es bastante sencillo sumar puntos para comprar cosas, realmente la inversión tiempo-recompensa juega a favor del jugador.

Si nos centramos en lo que es el apartado artístico realmente estamos ante un juego bello y evocador. La música por su parte también es muy inmersiva, o al menos para aquellos a los que os guste el EDM. La combinación de elementos audiovisuales generan un juego peculiar que podría ser muy disfrutable.

El problema surge cuando el juego pierde el control de los juegos de luces y el blur en pantalla. Las carreras empiezan “bien”, con un ritmo que se puede seguir y una animación fluida. Más cuando avanza la canción y el beat se acelera da la sensación de que no hay una coordinación entre las fichas que aparecen y el ritmo de la música. Al igual soy yo que no tengo suficiente oído para estas cosas, pero no es práctico.

Aunque la pieza clave que le quita el glamour a Music Racer es el juego de luces. Como os decía, a medida que la canción gana fuerza la pantalla se convierte en un festival de luces, vibración y movimiento bruscos. Si bien es verdad que el juego avisa de que no es apto para gente cono sensibilidad a las luces intensas posiblemente sea agobiante para los demás también, como es mi caso.

Incluso con jugando de día y con una buena iluminación y distancia de mi TV el estrés visual es latente. No me he visto capaz de jugar más de 3 canciones en ninguna sesión. Y es una lástima, porque Music Racer tiene mucho potencial en una futura secuela que sea capaz de controlar la intensidad y de paso ligar mejor la música con la jugabilidad.

En definitiva, Music Racer es un juego interesante que se puede disfrutar en dosis controladas y en entornos bien iluminados. Sin embargo la idea no acaba de cuajar en su parte jugable porque al final el juego se queda en un heredero de los clásicos de tienda de barrio donde esquivar obstáculos en un carril de avance automático.

Music Racer

6.99
5

Nota

5.0/10

Pros

  • Arriesgado en su propuesta
  • Buena BSO
  • Referencias a la cultura pop

Cons

  • Visualmente agobiante
  • No completa con éxito su experimento
  • Resulta repetitivo

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