Análisis de Mortal Shell para Xbox One

Este pasado fin de semana tuve el placer de analizar Mortal Shell, el nuevo juego de corte souls de mano de COLD SYMMETRY y publicado por Playstack. En esta nueva aproximación al género iniciado por Hidetaka Miyazaki tenemos una propuesta robusta que bebe mucho de dark souls pero mantiene personalidad propia. En esencia es una oda a la dificultad, la pericia y la gestión de recursos a tiempo real. Posiblemente estemos antes el soulslike menos amigable con el jugador. Todo un logro teniendo en cuenta que es un trabajo llevado a cabo por tan solo 15 personas.

Mortal Shell nos pone en la piel del expósito, o al menos así nos llama los pocos que nos dirigen la palabra. En un mundo donde todo es desconocido y el peligro acecha por doquier, debemos descubrir la verdad y encontrar una salida. Es complicado explicar la trama básica sin entrar en spoiler, por lo que no contaré mucho más al respecto. Además, el lore es tan complejo y subyacente que haría falta dedicar horas y horas a explorar y buscar textos para desentrañar la historia completa que se oculta en Mortal Shell. Me encantan este tipo de narrativas. A fin de cuentas, la historia es un punto secundario en un juego lleno de tensión y jugabilidad.

RPG si, sistema de niveles no

El expósito es un ente sin rostro, ni voz, ni ninguna característica especial más que la de poseer otros cuerpos, los shell. Estos shell están diseminados por el mapa y ofrecen las características de los héroes perdidos que dejaron sus restos tras la muerte. Si hallamos uno nuevo que habitar, debemos hablar con la Sester Genessa, un ente inmortal que hace de punto de control(la hoguera) y nos permite mejorar nuestras capacidades. Esta misteriosa mujer puede desvelar más información sobre el cuerpo que habitamos a cambio de la moneda de adecuada, el Tar. Nada es gratis en esta vida amigo.

Nuestro primer encuentro con esta ¿divinidad? es en lo que podríamos llamar la zona central o de descanso. Este pequeño baluarte combina varios servicios y hasta mercaderes para nuestra aventura. Si disponemos de varios Shell, estos estarán descansando en la cripta para poder cambiar de uno a otro a voluntad. Asimismo, un mercader nos ofrecerá algunos consumibles, a la par que objetos necesarios para mejorar a nuestro personaje. Por otra parte, en esta zona tendremos información en forma de recuerdos de donde encontrar las armas y héroes perdidos, si aun no los tenemos.

Al invertir Tar en cada shell iremos adquiriendo habilidades características de estos. No obstante, deberemos ofrecer vestigios como segunda moneda para la mayoría de mejoras. Estos objetos son más raros de encontrar y se guardan de forma individual por cada shell. Es decir, podremos compartir el Tar, pero no los vestigios. Cada cuerpo ofrece un estilo de combate diferente. Por lo que no podremos subir la salud, la resistencia o la fuerza a voluntad. En este caso, la construcción de estadísticas va directamente ligada a cada héroe, simplemente desbloquearemos sus recuerdos dando paso a habilidades o mejoras específicas. Lo que si podemos escoger es que arma usar, puesto que no están limitadas al cuerpo original. Asimismo, cada arma es mejorable, desbloqueando movimientos especiales y mejorando el daño en el proceso.

Si bien los shell están a la espera de que los encuentren, las armas son otro cantar. Para reclamar un arma nueva debemos superar un combate contra dicha arma. Siempre nos desafiará el mismo ente, no obstante su estilo de combate será totalmente diferente, dado que el arma es única en cada caso. En efecto, hay pocas armas, pero cambian drásticamente el estilo de juego. La velocidad, el impacto, la posibilidad de desestabilizar al enemigo, son solo algunas de las variaciones que ofrece. Pues si las mejoras, tendremos accesos a sus habilidades únicas que pueden ir desdes poderosos hechizos de hielo, hasta habilidades para drenar salud. Cada arma esta diseñada con mucho mimo, o esa sensación me trasmitió a mí.

Desafío es mi segundo nombre

Una vez tenemos las nociones básicas sobre construcción de personaje y movimientos, es hora de salir a pasear. El mundo de Mortal Shell no perdona una. Este juego no ofrece pociones recargables en los puntos de control. Para recuperar salud debemos usar habilidades capaces de curarnos o tirar de consumibles hallados de forma aleatoria. Además, los consumibles no curan de forma instantánea, sino que lo hacen a lo largo del tiempo, y no es que curen demasiada salud. Por no decir que escasean bastante. Para acabar de rizar el rizo, el expósito desconoce todo cuanto le rodea, por lo que no sabremos que hace cada objeto hasta que lo consumamos al menos una vez. Esto lleva a situaciones inesperadas como auto-envenenamiento, teletransporte al hogar involuntario o mejoras temporales malgastadas. Ensayo y error, nunca mejor dicho.

Obviamente no tenemos mapa. La orientación es un pilar fundamental para hallar los las mazmorras y sus jefes, y sobrevivir para contarlo. Al no haber curación directa y al no disponer de demasiados puntos de control, la gestión de los consumibles y el desgaste del personaje son clave. Ante cualquier disyuntiva en la ruta de una mazmorra hay que sopesar si nos podemos permitir explorar o si es mejor llegar pronto al punto de control. La muerte implica perder el Tar acumulado, pero no los vestigios. Además de tener que repetir el tortuoso camino recorrido. Es interesante enfrentarse a jefes sabiendo que no hay pociones a las que recurrir. Es posiblemente el combate más exigente, y justo, contra un jefe.

Cuestión de vida o muerte

Cabe decir, que si perdemos toda la salud saldremos expulsados del shell, pudiendo volver a él en una segunda oportunidad. Asimismo, si volvemos a morir, y nos hemos usado ningún objeto que permita recuperar otra vez el cuerpo, nuestro shell quedará petrificado en el lugar. Si volvemos a usar el cuerpo perdido, recuperaremos toda la salud y Tar que tuviéremos. Puede ser parte de la estrategia dejar atrás un cuerpo para curarnos durante el enfrentamiento. Empecé jugando como si de un souls se tratase, pero acabé recurriendo a estrategias más del estilo Sekiro al enfrentarme a jefes. Es interesante como Mortal Shell combina todas las mecánicas ya asentadas del género y sus variaciones.

A fin de cuentas, como en todo souls, tenemos ataque ligero, ataque fuerte, esquivar, desvío y bloqueo. Aunque en este caso, el bloqueo y el desvío no consumen energía. El bloqueo se basa en endurecer nuestro shell cual roca para absorber daño, pero cuidado que tampoco es la defensa definitva. Si sobrepasamos el daño posible perdemos nuestra pétrea forma. Es un recurso útil de cara a parar ataques difíciles de evadir o para preparar un ataque cargado sin riesgos. Por otra parte, el desvío es una pieza fundamental del gameplay. Dominar la capacidad de desviar ataques de un jefe permite aturdirlo, robarle salud, y realizar contraataques demoledores. Para los movimientos especiales es necesario acumular determinación mediante ataques o desvíos perfectos.

He notado cierto input lag que no se si es un error general o si es porque he optado por el shell más robusto. Para esquivar con la típica voltereta hay que lanzar la acción anticipándose al daño. Es decir, no puedes esquivar a último momento. Además, algunas veces aunque esquivase recibía el impacto de todas formas. Según la desarrolladora, un parche estará preparado para el lanzamiento en Xbox One, por lo que no tendríais que sufrir estos problemas en la versión final.

La belleza tétrica de un mundo asolado

Como comentaba unos párrafos atrás, la historia de Mortal Shell está perdida entre los recuerdos de los shell, la información que nos den los NPC y los textos que hallemos explorando. Según el cuerpo que habitemos, Genessa nos tratará de una forma u otra, igual que el mercader, etc. Sin embargo, los propios escenarios son capaces de contar muchas cosas sin mediar palabra. Todo esto es gracias a un bello apartado artístico que combina melancolía con fantasía. Si bien el título se inspira mucho en Dark Souls, su apartado artístico tiene raíces muy diferentes. Podríamos decir que es mucho más occidental, con toques de ciencia ficción de los 80′. No podría calificar de forma general el arte, puesto que cada mazmorra ofrece una ambientación totalmente diferente. Solo por el hecho de descubrir cada decorado y los jefes finales, ya vale la pena el viaje.

La parte en la que no luce tanto Mortal Shell radica en la variedad de enemigos. Cada zona ofrece 4 o 5 monstruos diferentes que, a la práctica, se repiten sin cesar. Es una lástima, porque hay diseños realmente espectaculares que quedan desmerecidos cuando te enfrentas a 4 tipos iguales en una misma sala. Aun así, el detalle y despliegue visual tiene poco que envidiar a las grandes producciones. Desde los juegos de luces, hasta las texturas y acabados de los objetos, el resultado final es increíble.

Hecho a medida para los adictos al sufrimiento

En definitiva, Mortal Shell es la aproximación más dura y exigente al género iniciado por From Software hace ya más de una década. Un juego lleno de misterio, desafío y diversión a partes iguales. Si bien los diseños pueden acabar repitiéndose más de los debido, el arte general compensa con creces. Quizás la parte más negativa del título radica en la duración, puesto que no hay demasiado jefes contra los que batirnos y con un buen currículum en el género es un juego que se supera en pocas horas. Aunque es bastante rejugable si queremos probar cada shell.

Mortal Shell

8.5

Nota

8.5/10

Pros

  • Apartado artístico
  • Desafío exigente
  • Jugabilidad única en cada Shell
  • Sistema simple pero efectivo de mejora de personaje

Cons

  • Diseños de enemigo escasos
  • Problemas técnicos
  • No apto para jugadores nuevos en el género
  • Pocos jefes finales

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